Norberto Galasso: “Este proceso se ha propuesto reconstruir el Estado y reconvertir el modelo de especulación de los ´90 en un modelo productivo”. Entrevista al reconocido historiador. Parte II

Reportaje de Telémaco Subijana

Entrevistamos en exclusiva a Norberto Galasso, reconocido historiador y militante de la izquierda nacional. Director del Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, es autor, entre otros libros, de: “Imperialismo y pensamiento colonial en la Argentina”, “Raúl Scalabrini Ortiz y la lucha contra la dominación inglesa”, “Los Malditos”, “Manuel Ugarte. Un argentino maldito”, “Perón” y “La compañera Evita”, de reciente publicación. En esta edición presentamos la segunda parte de esta interesante entrevista (ver parte I). Aquí destaca los rasgos más importantes del liderazgo político-social de Perón y explica la importancia de Evita en la consolidación de los derechos sociales en la Argentina. También reflexiona sobre el proceso de industrialización llevado adelante por el peronismo y señala los principales avances ocurridos en nuestro país desde el 2003, luego de la crisis del modelo neoliberal. Leer más.

¿Cuáles considera son los rasgos más importantes del liderazgo de Perón y su proyecto de justicia social, soberanía política e independencia económica?

El caso de Juan Domingo Perón es curioso porque se trató de uno de los pocos militares estudiosos. Mientras era Capitán, por ejemplo, estudiaba la campaña libertadora de San Martín; siendo Teniente, en Santa Fe, escribió obras de teatro para la tropa y aprendió a pintar -hay un cuadro hecho por Perón en el que ilustra unos perros en un campo-; y en Chile, cuando conoce a Discépolo, toca y canta “Cambalache”. Es decir, se trató de una persona polifacética, que, como decía Arturo Jauretche “tenía una gran capacidad de asimilación de conocimientos”. En este sentido, Manuel Ugarte, cuando lo conoció, dijo que era “un hombre peligrosísimo para los enemigos, y también para los amigos”.

Era una figura muy especial, le habían llegado los cuadernos de FORJA e incluso él mismo le indica a los integrantes del GOU que había que leer a Scalabrini Ortiz, especialmente “Historia de los ferrocarriles argentinos”. También le había llegado la influencia de la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) de parte de exiliados peruanos que también tenían cierta relación con el ejército. Y por último, influyen sobre él algunos aspectos personales. Había tenido una niñez muy difícil. Primero en su condición de hijo extra matrimonial, que después regulariza, y luego por su vida en la Patagonia, con 38º bajo cero y donde inicia la escuela primaria a los 12 años. Luego la madre y el padre lo dejan en manos de su abuela y ésta lo incorpora en el Colegio Militar para sacárselo de encima. Es decir, el ejército es casi su familia.

Entonces, al referirse a Perón hay que señalar que se trata de alguien con características especiales. Por momentos, tuvo la influencia de Francisco Fasola Castaño, que era un tipo de derecha; por momentos del Teniente Coronel Bartolomé Descalzo, que era un liberal. También participa, aunque no de una manera muy importante, en el golpe del ´30. Pero el 10 de junio de 1944, con la inauguración de la cátedra de Defensa Nacional que hace Perón en La Plata -donde ahí lo conoce a Scalabrini Ortiz-, uno se encuentra con una declaración en la que afirma que durante la Primera Guerra Mundial tuvimos industria y al terminar la contienda no supimos defenderla. Es interesante porque en ese momento destaca que, terminándose la guerra, había que defender la industria gestada en esos años; y para hacerlo era necesario contar una flota y con trenes propios. Entonces ahí está el programa del proyecto económico que lleva adelante Perón: un proyecto profundo que atacaba los resortes fundamentales que estaban en manos del capital extranjero. Y lo mismo le pasa en la Secretaría de Trabajo y Previsión, puesto que elige porque viene de Europa con la convicción de que los pueblos estaban participando -convicción errada porque lo que él ve en Italia es el fascismo, multitudes fanatizadas por Mussolini después de haber derrotado a la izquierda. En ese momento manifiesta que es la “hora de los pueblos”, empieza a actuar como Secretario de Trabajo y ahí nace su concepción de la “Comunidad Organizada”: los patrones a un lado, los obreros al otro y él como arbitro; y la posibilidad de superar la lucha de clases. Y hace un acuerdo entre los obreros y los industriales emergentes (de capitales nacionales) en contra de la vieja oligarquía, de la Sociedad Rural -a la cual le aplica el Estatuto del Peón, provocando un gran escándalo.

Perón, por sobre todo, era un pragmático, un ejecutor de cosas. A modo de ilustración, recuerdo que el Padre Benítez me contaba que el mismo Perón vacilaba al leer el documento que llevó al Primer Congreso Nacional de Filosofía realizado en Mendoza, en 1949 -que en realidad es la “Comunidad Organizada” y que muchos consideran de gran importancia. En ese texto –sobre el cual mucho discutió por su autoría- hay citados cerca de 50 filósofos  y el Padre Benítez mencionaba que tenía muchos errores y que cuando trató de corregirlo antes de su impresión, Perón le contestó: “no padre, la gente a mi me sigue por lo que hago, no por lo que escribo”. Y esto fue en realidad lo que ocurrió: Perón convierte a la Flota Mercante en la décima flota mercante del mundo; crea Aerolíneas, nacionaliza los ferrocarriles, expropia las compañías de gas y crea Gas del Estado -que era una empresa ejemplo- y hace lo mismo con el agua y la energía. También nacionalizó el Banco Central, los depósitos bancarios y el comercio exterior. Por eso se trató de un proceso de liberación nacional que rompe la dependencia para iniciar un desarrollo que, si bien es burgués porque se hace dentro de los marcos del capitalismo, no lo es tanto porque tiene rasgos en donde incluso se toca la propiedad -como cuando se crea la Cámara de Alquileres o cuando establece las retenciones, que afecta al tipo de cambio. Entonces, Perón era un hombre muy peculiar. Incluso cabe destacar su idea sobre la región Argentina-Brasil-Chile, que puede sintetizarse en su frase “Unidos o Dominados”. El ministro francés Pierre Mendès France, al visitar la Argentina, se sorprendió de que los depósitos bancarios estuviera n nacionalizados y manifestó, en ese momento, que “posiblemente este iba a ser el sistema del futuro”. Son todos aspectos de un fenómeno curioso que muchos de nuestros intelectuales que leen en bibliotecas extranjeras no han podido deglutir. Todavía hoy hay fervorosos enemigos de Perón, e incluso quienes se hacen evitistas para criticarlo a través de Evita. Y también hay una serie de cosas muy curiosas, como el no ingreso al Fondo Monetario Internacional (FMI). Ya en ese momento Perón se había dado cuenta que este organismo tenía como fin regimentar la economía del mundo a favor de Estados Unidos e Inglaterra. Incluso muchos peronistas se olvidan de esto; recordemos lo que ocurrió durante el gobierno de Menem. Entonces no se puede dejar de destacar su visión. Recuerdo que el Frente Obrero del ´45 reivindicaba al peronismo diciendo que este sistema era la expresión de la clase trabajadora pero que iba a durar poco tiempo. No acertaron con esto último, pero era interesante la postura que tenían de discutir al interior, homogeneizar un pensamiento común y galopar al lado del peronismo -sin ser parte- frente a un enemigo común. En este sentido, considero que hoy nos ocurre algo similar a quienes nos consideramos parte de la izquierda nacional: hay que apoyar a Cristina y sus medidas progresistas frente a una oposición que prácticamente no existe.

Recientemente¸ en ocasión de su 60 Aniversario de su muerte, Ud. publicó el libro “La compañera Evita” ¿Cuál fue el papel de Evita y cómo influyó en la política de ampliación de derechos sociales y justicia social?

Considero que para Perón, primero, fue una compañera extraordinaria. Él fue toda su vida un hombre solo. Se había casado primero con Aurelia Tizón, una mujer de familia radical que tenía sus inquietudes, que quería hacer acción social, le enseñó a pintar y a tocar el piano, pero que muere a los 10 años de casados. Luego, para la propia suerte de Perón y la de todos los argentinos, se encuentra con Evita. Y creo que él la convierte a Evita. En mi libro hablo de un romance que ella tuvo de joven con un obrero ferroviario anarquista donde ella empezó a interesarse por la cosa social. Tal es así que ella crea un sindicato en el año 1942. Por su parte, el planteo que se hace Perón al llegar a la presidencia fue que necesitaba tener una vinculación directa con los trabajadores, que eran los que lo habían liberado cuando estaba prisionero de la armada. En ese sentido, si bien Freire, el Ministro de Trabajo, cumplía sus funciones como un sindicalista más, Perón encuentra en Eva un puente con los trabajadores -tal como los manifestaban casi todos los dirigentes de esa época. Ella era la que le acercaba los problemas, le hacía contar con información precisa sobre la realidad, las huelgas, los conflictos y los reclamos de los trabajadores. Entonces, este es un primer punto de vista, político, de Eva como puente entre Perón y los trabajadores. También era importante para Perón por su lealtad. Esto era fundamental para él y por eso busca a Hortensio Quijano como Vicepresidente, un alvearista bastante mayor, y no a una figura de mayor renombre. Y alcanza con leer “La razón de mi vida”, el texto autobiográfico de Eva, para dar cuenta de su lealtad hacia Perón.

Además Evita significó una gran compañía. Tal como lo mencionaba el Padre Benítez, Perón siempre señaló que pasó sus mejores momentos en San Vicente junto a Eva. Entonces, Evita lo desestructuró un poco, lo hizo un poco más abierto, posiblemente un poco más desprejuiciado. Pensemos, por ejemplo, cuando Perón se presenta en el Teatro Colón, siendo él viudo, con una joven actriz. Para la oligarquía eso era un escándalo. Es como si Evita lo hubiera rejuvenecido.

Por su parte, si bien Evita significó la entrega total al pueblo, a los carenciados, a los enfermos, creo que son erróneas posiciones como la de David Viñas que ponen a Eva a la izquierda y a Perón como un soldado fascista. Creo que medidas como la nacionalización del comercio exterior, de los bancos o el no ingreso al FMI, excedían las posibilidades de Evita. Esas eran todas iniciativas de Perón. Incluso se han inventado fábulas que dicen que Perón le dijo a Eva que era una “cancerosa”, algo que fue desmentido por Tomás Eloy Martínez. Pero en definitiva, creo que ella fue un ejemplo de entrega. Esto era muy destacado por el Padre Benítez, quien siempre contaba lo mucho que aprendió del cristianismo en el modo en que ella actuaba. Eva siempre se entregaba, quizás por esa falta de afecto que tuvo siempre. Evita fue discriminada por ser hija extramatrimonial, por ser mujer -que en esa época era una carga-, por ser pobre, y por querer participar en un elenco teatral. Y considero que todo esto hizo que ella se consagrara a su pueblo de una manera increíble, pero siempre considerándose una discípula de Perón. Por eso hay que destacar que esa “Evita contra Perón” no surge de ningún lado, de ningún testimonio, de ningún escrito. Entonces, tal como escuché alguna vez, ese evitismo anti Perón “es la etapa superior del gorilismo”. Los gorilas no pueden digerirle a Perón las cosas que llevó adelante porque significó el ascenso de los morochos y de los trabajadores -que a partir de él empezaron a entrar a las fábricas con la cabeza levantada. Por el contrario, considero, como lo expresa Marisa Navarro en su biografía, que ellos dos se complementaban. Eva creía en Perón, en todas las medidas que él había tomado, y así entregó su vida, aún estando muy enferma.

Destacó la importancia que el peronismo le dio a la industrialización del país. ¿Cómo avanzó y cuáles eran las limitaciones a ese proceso?

Tal como lo señalaba anteriormente, en su momento Perón tomó dos medidas que fueron muy importantes desde el punto de vista de la independencia económica y de iniciar un proceso de industrialización y ampliación del mercado interno. Una de ellas tuvo que ver con el control del comercio exterior, medida que sirvió para evitar problemas financieros, que siempre existen, al impedir que el dólar tuviera una gran circulación y el drenaje de divisas. Y la segunda, por su parte, fue la nacionalización de los depósitos bancarios, que implicaba que el gobierno se asegurara el manejo de la política crediticia en materia de tasas de intereses, plazos fijos y de ramas hacia las cuales debía orientarse el crédito. Ese tipo de medidas implicaron, también, una recuperación de la soberanía y un esquema de control unido a una planificación. Perón elabora un Plan Quinquenal y fue así que avanzó en la recuperación de algunas empresas que actuaban en áreas estratégicas como el gas, las comunicaciones, entre otras.

En lo que se refiere al proceso de sustitución de importaciones, éste fue provocando una expansión del mercado interno que, en primer término, favoreció a los industriales nacionales y que permitió la generación de una especie de acuerdo o pacto social entre la Confederación General de los Trabajadores (CGT) y la Confederación General Económica (CGE). Al mismo tiempo, considero que, precisamente, la limitación principal estaba dada por la debilidad o inexistencia de una burguesía industrial, fenómeno que ocurría en casi todos nuestros países. En ese marco, una persona como Perón, hombre del ejército, entra a cumplir becariamente el papel que desarrolló, por ejemplo, la burguesía francesa o norteamericana. Y dentro de esas características, encuentra una fuerte oposición. No obstante, Perón inicia la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (SOMISA). Pero creo que la limitación principal era política. Estos movimientos populistas, calificativo que uso sin desprecio, diría que son movimientos bonapartistas. Se trata de un líder que se apoya en distintas clases sociales y, al hacerlo, tiene que hacer un juego pendular para mantenerse. Perón es eso; no es Lenin que se formó para dirigir una revolución porque pensaba que tenía que hacer una revolución socialista. Perón es un hombre que es producto de ese policlasismo. Entonces, frente a esa situación del ´55, tiene dos opciones: o se retira esperando ver las consecuencias y volver más adelante, o se convierte en un líder obrero. Por eso creo que la limitación es más bien política, porque el sí reflota la economía. En ese sentido, Cooke decía que en el ´45 (sobre la situación de la clase obrera) faltaba una izquierda nacional y el peronismo ocupó su lugar. Ahora bien, si bien es cierto que el peronismo ocupó su lugar, no era la izquierda nacional, ya que no tenía como objetivo el socialismo. Perón mantenía su objetivo de la Comunidad Organizada y este se le revela casi imposible cuando vuelve en el ´73. Puede ser que en ese momento estaba viejo, pero creo que lo fundamental es que él cree que puede reeditar el ´45 y las condiciones ya no eran las mismas.

Desde el 2003, luego de la crisis del modelo neoliberal, se está avanzando en la materialización de un modelo de desarrollo con inclusión. ¿Cómo analiza este proceso?

En primer lugar, es importante destacar que durante el gobierno de Carlos Menem se implementó un modelo de especulación, de libre importación, que evidentemente entró en crisis y se fue agudizando en los años ´97-98, con una desocupación muy alta. En este sentido, gran parte de sus soluciones planeada en ese momento tuvieron que ver con la privatización de las empresas del Estado para tener ingresos, extranjerizando el aparato productivo y toda la franja de servicios que había creado Perón. El Plan de Convertibilidad -imposible de sostener- produjo un agravamiento del problema de la deuda, que creció hasta un punto insostenible. El gobierno de De la Rua no cambió la política iniciada durante el gobierno de Menem y es en ese periodo cuando se produce la crisis de 2001, que, junto al asesinato de presonas, tuvo como dato curioso la asunción de 5 presidentes en una semana.

En este marco, el gobierno de Néstor Kirchner, primero, y ahora el de Cristina Fernández de Kirchner, se han propuesto reconstruir el Estado y reconvertir el modelo de especulación recibido de los ´90 en un modelo productivo. En ese sentido, considero que estos gobiernos, en aspectos importantes, han reiterado algunas reglas del peronismo -las retenciones, por ejemplo, que han sido un elemento fundamental. Es tan grande la renta agraria diferencial que obtiene el campo, especialmente en esta época, que los precios se han incrementado  significativamente y las retenciones, bien usadas, han permitido subsidiar el nivel de vida de la gente, por un lado, y favorecer el desarrollo industrial, por otro lado. Así, por dar un ejemplo, se ha recuperado la ocupación -de un 24% de desocupación se bajó a un 7%- aunque todavía queda resolver el trabajo en negro.

Hay que estar dispuestos a avanzar y, en ese sentido, considero que hay que tener cuidado con ciertos perfiles desarrollistas que acentúan la importancia del capital extranjero. Si bien pueden resolver el problema de la ocupación, lo hacen mientras les venga bien. Por eso también es importante profundizar las medidas necesarias para evitar que giren todo el dinero afuera.

Por último, es importante destacar avances en otras áreas. Ha habido un desarrollo fuera de lo común en cuanto al castigo a los culpables y las medidas de reivindicación de los derechos humanos; se ha oxigenado la vida en general, permitiendo que la juventud recupere la confianza en el país -la juventud que se iba y no tenía horizontes ahora quiere militar e involucrarse; se materializaron muchas reivindicaciones de género permitiendo avanzar contra todos los prejuicios confesionales que tenemos muy internalizados con respecto al casamiento y al matrimonio igualitario; y la política internacional ha sido muy correcta, profundizando la integración latinoamericana y marcando posiciones soberanas.