Tensiones macroeconómicas luego de la crisis 2009. Por Roberto Hilson Foot

Por Roberto Hilson Foot

Condiciones de sustentabilidad del modelo

El gobierno ha asumido la obligación de enfrentar una herencia de más de cuatro décadas de progresivo endeudamiento externo, que ha sido una de las más potentes herramientas de control de los sectores dominantes sobre la sociedad argentina. Los sectores populares logramos derrotar políticamente a la dictadura, recuperamos la formalidad electoral en la década del 80 aunque sea en su versión burguesa, pero el paso de los gobiernos electos a partir de 1983 fue indicando un control creciente de la economía sobre la política, con un gran talón de Aquiles en la endeble estructura financiera surgida del endeudamiento externo, asociado a una dependencia que logró vaciar de contenido y frustrar las aspiraciones mayoritarias condenando a la virtual impotencia al voto popular.

Las gestiones de los gobiernos democráticos desde 1983 hasta el 2003 estuvieron tan fuertemente condicionadas por los organismos internacionales y el poder financiero, que resultaron incapaces de generar cualquier forma de mediación con los sectores dominantes. La sustentabilidad del modelo posterior al 2003 implicó por otro lado la posibilidad de tener una democracia en que los gobiernos actuales y futuros puedan llevar adelante sus plataformas de reivindicaciones sin necesidad del sometimiento al dictado de los intereses de los sectores dominantes. Esto constituye una de las inmensas conquistas de los gobiernos K por haber entre otras cosas iniciado el camino del des-endeudamiento, que es como decir el camino de gestación de una verdadera capacidad democrática, que permita a los gobiernos mediar y aún confrontar con los factores de poder dominantes, nacionales y extranjeros. No hay democracia con poderes financieros hegemónicos, con la subordinación de las políticas económicas al FMI o al Banco Mundial. No hay posibilidad de gestionar en defensa de las grandes mayorías populares con poderes burgueses financieros dominantes. La disputa que han librado los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner es absolutamente pionera, lo que explica la animadversión de esos sectores nacionales e internacionales a los cuales se refirió P.Krugmann recientemente acerca de como desinforman por condicionamientos ideológicos y espurios intereses económicos sobre el desarrollo económico del país. El vocabulario que utilizan sobre el supuesto “aislamiento del país”, para quienes aislarse es no necesitar de créditos condicionados del poder financiero mundial, o de la supuesta “falta de confiabilidad” porque no son gobiernos que encarnen la defensa en contra de sus pueblos de los intereses concentrados, del “riesgo país” que falla invariablemente pues los riesgos más altos son de los países como Ecuador, Argentina o Venezuela donde crece el PBI, el ahorro, las inversiones son altas y cae el desempleo mientras los países bien calificados, los obedientes a los dictados del FMI, BM, BCE están en recesión, con tasas de desempleo creciente y situaciones sociales catastróficas. Por supuesto que otra de las muletillas predilectas es acerca “del clima de inversiones”, o de que “estaremos sin reservas”, cuando los gobiernos K han logrado las tasas record de ahorro e inversión con valores por encima del 22% y por momentos por encima del 25% de inversiones en relación con el PBI y la expansión de las reservas del BCRA.

Para poder mantener la dinámica de un modelo de aumento de la producción primaria y secundaria, de incremento del consumo en lo posible de bienes y servicios de origen nacional, de mejora en la distribución del ingreso, es indispensable mantener la solidez financiera del estado, mantener y acumular divisas que le permitan al país no depender del crédito internacional de capitales. Debemos tener disponibilidad de monedas internacionales para poder enfrentar la herencia del pago de deuda externa con un cronograma aproximado de cerca de 15.000 millones para 2013, 15.000 millones en 2014 y 16.000 millones en 2015 sin considerar los anticipos transitorios del BCRA. Para además poder enfrentar la fuga de capitales que los sectores dominantes de la Argentina vienen realizando en los últimos cuarenta años bajo todos los gobiernos desde la dictadura, la UCR con R. Alfonsín, incluso con el Menemismo una suerte de gestor de los factores dominantes, pues también en su presidencia fugaron capital, por supuesto que lo hicieron así mismo tanto con la Alianza de F. de la Rua, como con el peronismo de Duhalde en 2002-2003. Con todos los gobiernos los sectores dominantes Argentinos fugan capital, creen que el país les debe algo, que deberían seducirlos o satisfacer sus apetencias o ambiciones, respetar su impunidad, sin asumir que es su compromiso y su responsabilidad el liderar un desarrollo que pueda de forma estructural convertir al país más allá de las fluctuaciones de la política en un país de crecimiento e inclusión aún dentro de los estrechos límites del capitalismo. En 1991 se estimaba la fuga en 50.000 millones de dólares, diez años después era no menos del doble o sea más de 100.000 millones de dólares y desde 2003 se han agregado unos 80.000 millones, fugados en gran medida por Argentinos cuyas acciones son las que comprometen la consolidación de un desarrollo nacional, pues son la causa de los males que usan como razón para fugar capital. Son sus propias acciones las que generan los procesos de inestabilidad que ellos luego pretenden utilizar como justificación para sus actos.

Necesitamos también divisas para el pago de regalías, patentes, ganancias así como para financiar importaciones por ejemplo de combustibles por un monto de 9.300 millones de dólares en 2011, lo que decidió a nuestra presidenta a terminar con la ineficiencia y expoliación de Repsol en el manejo de los recursos hidrocarburíferos de la Argentina.

La correlación de fuerzas en la sociedad civil argentina ha sido a lo largo del siglo XX poco favorable para la democracia, no solo evidenciado por la obviedad de los derrocamientos de los mayores movimientos populares en 1930, 1955 y 1976 sino además por la incapacidad de terminar los mandatos en el caso de A. Frondizi en 1962 o A.U. Illia en 1966, o las condiciones de democracias acotadas que generaron también la incapacidad de R. Alfonsín para terminar su mandato en 1989 y posteriormente la renuncia anticipada en medio de la peor crisis de la historia Argentina de F. de la Rua en 2001. Solo C.S.Menem un gestor de los factores de poder dominantes nacionales e internacionales pudo terminar sus mandatos dejando al país en recesión y camino a la debacle. Solo subordinando a los factores de poder podremos tener una verdadera democracia donde la voluntad popular cuente con poder económico y político para mediar ante los sectores dominantes. Necesitamos adicionalmente pensar en términos regionales y continentales gestando acuerdos políticos y nuevas orientaciones comerciales y productivas donde podamos generar convergencias ya no basadas en el neoliberalismo y en el Consenso de Washington sino más bien acuerdos y consensos sin Washington.

El dólar y el tipo de cambio

La necesidad de contar con un superávit de balanza comercial demanda una política cambiaria en la cual el actor determinante para graduar los ritmos de devaluación (por medio por ejemplo del “crawling peg”) sea el gobierno nacional y no los sectores financieros actuando en función de sus intereses sectoriales y antipopulares. Es necesario contar con un excedente de divisas por lo que surge el problema de cómo obtenerlas. No debemos recaer en el vicio de endeudarnos con los organismos internacionales o los bancos privados (algo que lamentablemente está haciendo el gobierno PRO de M. Macri), lo cual compromete no solo la capacidad financiera sino también la posibilidad de verdadera democracia. Recurrir a la inversión externa directa puede ser un arma de doble filo porque más temprano que tarde los inversores demandan poder disponer de ganancias drenado los recursos nacionales, aumentando los rubros por regalías, rentas y ganancias corporativas giradas al exterior. No descarto la posibilidad de esta herramienta bajo posiciones de complementariedad o para potenciar la capacidad exportadora de algunos sectores, o de completar cadenas de valor o para la producción de bienes de capital o intermedios en tanto sea a tasas bajas y por montos que no comprometan la balanza de pagos que por muchos años aún estará condicionada por el pago de la deuda externa heredada. No es descabellada la decisión de las autoridades Argentinas de demandar en ese contexto que las empresas generen las divisas foráneas que necesitan para importar o devengar ganancias aunque puede cuestionarse algunos aspectos de cómo se ha hecho.

La principal forma de obtener divisas debe ser por tanto por medio de la balanza comercial, lograr un saldo favorable que le permita al país hacer frente a sus compromisos internacionales. En consonancia con ello este modelo ha logrado aumentar las exportaciones desde los 25.000 millones de dólares en 2002, a 46.000 millones en 2006, hasta los 84.269 millones en 2011 a pesar de que la tontera neoliberal repite que “estamos aislados del mundo”. El saldo comercial en 2011 fue de 10.347millones de dólares lo cual no implica desconocer la existencia de problemas y tensiones cambiarias y comerciales, pero dentro del marco de decisiones y políticas capaces de enfrentar estos problemas, en parte originados por la fuerte crisis internacional. El intercambio comercial en el mes de marzo de 2012 arrojó un superávit de 1.077 millones de dólares duplicando la cifra de 2011, en parte por el retroceso de las importaciones, aunque es posible que la crisis internacional debilite las exportaciones a lo largo de 2012.

La alternativa a la acumulación local de divisas es la de volver a los mercados financieros internacionales o sea endeudarse, cuando esos mismos mercados financieros son la matriz del caos y los desarreglos en la economía internacional. La Argentina es un país donde parte de sus clase dominantes atentan contra el desarrollo nacional por ejemplo como mencionamos por medio de la fuga de capitales, que como se denunció en forma inesperada en la reunión del coloquio de IDEA en 2011 “algunos empresarios son maquinas de sacar plata afuera”, lo cual se ha reflejado por ejemplo en la retracción en los depósitos en dólares en el sistema bancario a lo largo del 2012. Desde Octubre de 2011 a Julio de 2012 los retiros de fondos del sistema bancario fueron por más de 6.000 millones de dólares y si bien se han estado atenuando en los meses de Julio y Agosto, el retiro ha sido de alrededor de 150 millones de dólares por semana. Indudablemente es un gran signo positivo que el gobierno pudiera simultáneamente en Agosto pagar la última cuota del Boden 2012, una responsabilidad asumida por el estado por la incompetencia y oportunismo del sistema bancario en la crisis del 2001, en la cual como lo explicó con mucha claridad la presidenta se le transfirió al estado o sea a toda la sociedad los desmanejos del sistema bancario que como de costumbre pretende privatizar las ganancias y socializar las pérdidas.

Políticas arancelarias y proteccionismo

La política arancelaria es algo indispensable para la protección del trabajo nacional. Puede tener un efecto inflacionario, por tanto en principio en términos generales tener una política arancelaria que proteja la producción nacional es correcta en cuanto fomenta la inversión y resguarda el trabajo, pero a su vez deben evitarse las torpezas que puedan desprestigiar el mecanismo como ha sucedido recientemente en el caso de medicamento oncológicos o libros pues esos ejemplos son usados por los partidarios del librecambio en contra de la política oficial. Debemos priorizar las importaciones de insumos intermedios o bienes de capital que permitan mejorar la producción y la productividad de la industria local y en lo posible nacional. Una potenciación de nuestra productividad es una herramienta de mediano y largo plazo exigible a los industriales para que no sustenten su ganancia en una sobreexplotación de la plusvalía generada por la clase trabajadora. No podemos aceptar que los capitalistas logren una mayor productividad con menores costos, con beneficios de escala basados en la extracción de plus valía relativa, sin un compromiso con la acumulación y reinversión en el mercado nacional.

Esta política implica confrontar con algunos bloques e intereses lo cual es esperable pero necesario para defender los intereses nacionales, a pesar de tener que soportar el ataque de oligopolios periodísticos con sus empleados mercenarios que buscarán desacreditar estas políticas defendiendo intereses de minorías concentradas y antipopulares. El AEC Arancel Externo Común y el LNA sistema de licencias no automáticas que por ejemplo en 2012 se reforzaron para el sector electrónico, del plástico y del vidrio entre otros, son herramientas legítimas que deben complementar una política cambiaria y comercial de proyección continental. Con Brasil en este año 2012 ha caído el intercambio bilateral pero la evolución del saldo comercial indica una reducción del 45 % del déficit de balanza que arrastrábamos con nuestro principal socio del MERCOSUR. Una política arancelaria restrictiva genera en principio condiciones para la inflación, que puede afectar la competitividad de la economía nacional por el aumento de los costos internos. Solo el estado puede planificar un acuerdo de productores que no trasladen desproporcionadamente costos a precios, ganando circunstanciales ventajas en los precios relativos, pero deteriorando las posibilidades exportadoras del conjunto de las empresas nacionales por el aumento de inflación de costos. La protección del mercado interno es protección del trabajo, resguardo de las empresas y requisito para el desarrollo de las economías regionales. Si bien poco tengo en común con el filósofo y economista Jeremy Bentham (1748-1832) al considerar a la riqueza desde sus orígenes la ubicaba como producto del trabajo. Pero aclaraba que “la misma cantidad de trabajo dará un producto en riqueza mas o menos abundante en cantidad y mas o menos adaptado a sus usos en calidad según se aplique de manera más o menos eficiente o mas o menos ventajosa con respecto a la elección de materiales con que opera, de los instrumentos que se utilizan, del modo de funcionamiento, etc.”

Un proteccionismo que ampare industrias de baja productividad mantenidas por el esfuerzo del resto de la sociedad pero que no tengan el compromiso de reinvertir y mejorar su dotación de capital y su productividad, es una dinámica que puede tener a la larga efectos nocivos sobre toda la sociedad, convirtiéndose en un amparo para empresarios negligentes e incapaces de desarrollar los recursos del país. La productividad del trabajo ha mejorado durante los gobiernos K entre un 3 a 4% anual con un acumulado de más del 25% en 9 años pero no parece suficiente y debemos poder profundizar este camino. Es pertinente señalar la importancia que la actual gestión del ministerio de economía está otorgando a la competitividad pues no puede dependerse eternamente de un “dólar muy alto” que es de por sí un sistema que no promueve la mejora en la productividad ni en la inversión tecnológica.

Crecimiento del PBI, consumo e inflación

A raíz del crecimiento del PBI se ha acortado la brecha del tamaño de nuestra economía con Brasil, que llego a ser de 4,5 veces y ahora es de 3,5 veces mas grande que la Argentina y nos ha permitido recuperar el 1º lugar en el ingreso per capita junto a Chile y de estar ubicados en el lugar 37 del mundo en 2003 al lugar 22 en 2011 en apenas ocho años de gestión K, de acuerdo a cifras de las Naciones Unidas. La Argentina ha logrado su mayor ciclo de crecimiento en toda su historia con un incremento sostenido del PBI salvo por el año 2009, una mejora en el PBI-per cápita y en la distribución del ingreso, con una participación de los asalariados que era de 22/25% en la crisis de 2001-2002, para trepar al 28/30% hacia el final del gobierno de Néstor Kirchner, llegando en el inicio del segundo gobierno de Cristina Kirchner a superar la barrera del 40% del ingreso nacional. Esa mejora en la distribución, en una economía dominada por estructuras productivas oligopólicas y en condiciones restrictivas sobre el comercio internacional puede tener efectos inflacionarios, una inflación por demanda agregada y oferta oligopólica. La participación de los salarios en el ingreso nacional comenzó a caer en forma sostenida desde el “Rodrigazo” pasando de estar por encima del 45% en 1974 a cerca del 30% en la década del 90, para recuperarse durante las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner volviendo como decíamos a superar el 40%.

La política arancelaria con sus efectos beneficiosos para la producción y el empleo, la política distributiva de mejora en los ingresos de los asalariados y la política cambiaria que intenta mantener un dólar alto, son todas políticas con indudables efectos positivos pero que tienden a producir condiciones favorables a la inflación sobre todo en el aparato productivo argentino. En el pasado se utilizó con efectos devastadores sobre la producción nacional la apertura de la economía, y la sobrevaluación del peso con un rol disciplinador de los precios internos, devastando tanto en los 70´s como en los 90´s el sistema industrial del país algo a lo que no queremos volver. Como toda medida económica implica pagar un costo, en este caso la inflación que dentro de determinados rangos es aceptable, incluso cuando es baja puede ser indicio de una saludable expansión económica, pero con niveles demasiados altos puede tender a erosionar los ingresos, algo que en general el gobierno ha logrado evitar por medio de paritarias, pero además tiende a deteriorar las ventajas comparativas basadas en términos del intercambio y niveles cambiarios que han sido una herramienta importante para multiplicar las exportaciones, además de ser un factor perturbador para la población. Es necesario entre otras políticas macroeconómicas lograr una muy alta tasa de ahorro interno, que junto con las políticas contra cíclicas del estado permitan consolidar altas tasas de inversión. Con altas tasas de inversión que mejoren la productividad, la posibilidad de discutir menores tasas de inflación se incrementa. El contexto internacional de crisis ha afectado las exportaciones del país en 2012 por lo que es posible una disminución en las exportaciones de origen industrial a lo largo del año, con situaciones conflictivas en torno a las exportaciones por ejemplo de autos con México y Brasil. Durante el primer semestre de 2012 se registro un descenso de las exportaciones con respecto al primer semestre de 2011, afectando particularmente al sector automotriz por la retracción en las compras, pero se ha logrado mantener el superávit de balanza y el gobierno como a lo largo de todos estos años no ha optado por el ajuste.

Inversiones y productividad

Parece conveniente asumir como desafío de la tercera presidencia del ciclo K la necesidad de mejorar la competitividad de la economía en base a una mejora en la productividad, lo cual demanda mejorar la prestación de los servicios desde el transporte hasta las herramientas financieras, invertir en bienes de capital, mejorar la capacitación de los trabajadores, complementar la acción del estado con las demandas productivas y especificidades regionales y reducir la burocracia optimizando el rol del estado, tanto en relación con el sistema productivo como en su acción internacional. Es indispensable contar con servicios de mejor calidad pensados en función de reducir los costos de producción de la industria. El estado puede a su vez tomar el tema de una armazón jurídica mas simplificada, y regular una estructura crediticia mas pensada en función del desarrollo productivo.

Estamos en estos años asistiendo a notables progresos aunque el camino por andar sea todavía mucho. En 2008 la inversión fue un récord de 23,1% del PBI, cifra superada en 2010 con más de 23,3%. La inversión había crecido sistemáticamente entre 2003 y 2008 con una caída en 2009 por la crisis pero con una rápida recuperación en 2010. Si la inversión había sido de apenas el 12% del PBI en la crisis del 2001-2002 en 2010-11 superaba el 24% del PBI. En contra de los pronósticos de los profetas neoliberales del fracaso a lo largo de 2010 la inversión registro un crecimiento sostenido recuperándose rápidamente de la crisis de 2009. Para el mes de Septiembre de 2010 llegó a un nuevo record de 24,5% del PBI, y se logro un ritmo de crecimiento en 2010 que como media superaba en más de un 15% los registros de 2009. Para Enero de 2011 la inversión había crecido un 19,3 % en el interanual indicando la rápida recuperación post crisis de 2009. La acción del estado ha potenciado la tendencia a la inversión utilizando por ejemplo el Programa de Financiamiento del Bicentenario, instrumentado por el Banco Central, que en la primera mitad de 2011 estaba estudiando y había aprobado u otorgado prestamos a PYMES por 6500 millones de pesos. Comparemos con por ejemplo Brasil donde la inversión era en 2003 un 18% del PBI y en 2010 un 19,4% mientras Argentina ha mantenido una tasa de inversión por encima del 22 % con los gobiernos K llegando en 2010 y 2011 a superar el 23 %. En Abril de 2011 la tasa de inversión alcanzo un nuevo record superando el 25% del PBI y en los doce meses de 2011 se anunciaron inversiones por casi 40.000 millones de dólares un aumento interanual considerable, alcanzando la inversión bruta en Septiembre de ese año del 24,2% del PBI. Para Noviembre de 2011 la inversión creció el 6,7% en relación con 2010 manteniéndose por encima del 23% del PBI. Estas inversiones fueron realizadas por un número creciente de empresas industriales que en 2002 eran alrededor de 47.000 y en 2011 llegaron a 61.000 empresas industriales. Para fines de 2011 había en el país 280 parques industriales. Recordemos que durante la década del noventa se produjo una disminución del número de establecimientos productivos por el aumento del grado de apertura comercial, la extranjerización y la quiebra de miles de empresas lo que llevó la desocupación a niveles desconocidos para la historia argentina de las últimas décadas. En la recuperación del Kirchnerismo se logro un crecimiento del 40% de la producción industrial entre 2002 y 2005 y solo puede considerase hasta el 2004 que esa recuperación tenía que ver con las utilización de la capacidad instalada ociosa.
Debido a la tasa de ahorro interno, la acción del estado y los procesos de crecimiento de PYMES y reinversiones, la Argentina ya no depende de la Inversión Externa Directa IED que ascendió en 2011 a 3.239 millones de dólares. Adicionalmente el gobierno ha utilizado el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) que entre 2008 cuando contaba con 98.083 millones se incremento a 201.027 en 2011 o sea un aumento del 105%, tendencia que se ha consolidado.

Cornelius Castoriadis (1922-1997) defiende la idea de una democracia donde la definición de la misma se basa en una colectividad que se auto instituye, que formula sus propias leyes que en definitiva es autónoma. Sin embargo bajo ciertas condiciones puede estar amenazada por la tragedia, pues sus decisiones están encuadradas por relaciones de poder que con frecuencia avasallan a las voluntades mayoritarias, en donde la tragedia se da por un plano de decisiones no sujetas a los deseos de las mayorías, no dependientes de las intenciones de los miembros políticos de la comunidad autónoma que pretende decidir democráticamente, pero en la cual no son dueños de la significaciones de sus actos, donde las palabras y los hechos son instrumentados para derrotar la voluntad popular, una verdadera tragedia de la democracia. En estos días afrontamos una vez más intentos de desestabilización financiera del rumbo político, con los agoreros de siempre. Bien dijo W. Shakespeare (1564-1616) en su obra Enrique IV segunda parte acerca de los rumores: “en cada una de mis lenguas, va montada una infamia, en todos los idiomas la repito y lleno los oídos de los hombres de falsas novedades.” Sepamos valorar lo realizado, consolidemos lo obtenido por el modelo y discutamos la mejor forma de continuar progresando, mejorando la productividad y competitividad de la economía Argentina para seguir superando los obstáculos.