Theotonio Dos Santos: “Carta abierta a Fernando Henrique Cardoso” y Entrevista Exclusiva de Espacio Iniciativa

Theotonio Dos Santos es un reconocido economista, politólogo e investigador brasileño. Ha sido uno de los mentores de la Teoría de la Dependencia y hoy es un exponente de las teorías del Sistema-Mundo. Actualmente es profesor de la Universidad Federal Fluminense. Lea aquí la “Carta abierta a Fernando Enrique Cardoso” publicada en el Blog de Theotonio Dos Santos y la entrevista exclusiva realizada por Espacio Iniciativa.

Carta abierta a Fernando Henrique Cardoso*

25/10/2010

Mi querido Fernando:

Me veo en la obligación de responder la carta abierta que usted dirigió a Lula, en nombre de una vieja polémica que usted y José Serra iniciaron en 1978 contra Rui Mauro Marini, yo, André Gunder Frank y Vânia Bambirra, rompiendo con un esfuerzo teórico común que iniciamos en Chile en la segunda mitad de los años 1960. La discusión ahora no es entre los científicos sociales y sí a partir de una experiencia política que refleja con todo este debate teórico. Esta carta firmada por usted como ex presidente es una defensa muy frágil teórica y políticamente de su gestión. Quien la lea no puede comprender porque usted salió del gobierno con un 23% de aprobación mientras Lula deja su gobierno con un 96% de aprobación. Ya discutimos en varias oportunidades los mitos que se crearon alrededor de los llamados éxitos de su gobierno. Ya en su gobierno varios estudiosos discutimos, al comienzo de su gobierno, el inevitable camino de su fracaso frente a la mayoría de la población. Pues las premisas teóricas en que basaba su acción política eran profundamente equivocadas y contradictorias con los intereses de la mayoría de la población. (Si los lectores tienen interés en conocer el debate sobre estas bases teóricas le recomiendo mi libro ya agotado: Teoría de la Dependencia: Balance y Perspectivas, Editorial Civilización Brasileña, Río, 2000).

Sin embargo en esta oportunidad cabe concentrarme en los mitos creados alrededor de su gobierno, los cuales usted repite exhaustivamente en esta carta abierta.

El primer mito es de que su gobierno fue un éxito económico a partir del fortalecimiento del real y que el gobierno Lula estaría apoyado en este éxito alcanzando así resultados positivos que no quiere compartir contigo… En primer lugar vamos a desmitificar la afirmación de que fue el plano real que acabó con la inflación. Los datos muestran que hasta 1993 la economía mundial vivía una hiperinflación en la cual todas las economías presentaban inflaciones superiores al 10%. A partir de 1994, TODAS LAS ECONOMÍAS DEL MUNDO PRESENTARON UNA CAÍDA DE LA INFLACIÓN a MENOS DE 10%. Claro que en cada país aparecieron los “genios” locales que se presentaron como los autores de esta caída. Pero esto es falso: se trataba de un movimiento planetario.

En el caso brasileño, nuestra inflación giró, durante todo su gobierno, próxima a los 10% más altos. TUVIMOS EN SU GOBIERNO UNA DE LAS MÁS ALTAS INFLACIONES DEL MUNDO. Y aquí llegamos a otro mito increíble. Según usted y sus seguidores (y hasta sectores de oposición a su gobierno que creen en este mito) su política económica aseguró la transformación del real en una moneda fuerte. Pues Fernando, seamos [sensatos]: llamar una moneda que comenzó en 1994 valiendo 0,85 centavos por dólar y manteniendo un valor falso hasta 1998, cuando el propio FMI exigía una desvalorización de al menos un 40% y su ministro de Economía se recusó de realizarla “al menos hasta las elecciones”, indicando así la época en que esta desvalorización vendría y cuando los capitales extranjeros deberían salir del país antes de su desvalorización. El hecho es que cuando usted flexibilizó el cambio el real se desvalorizó llegando hasta los 4,00 reales por dólar. Y no por la culpa de la “amenaza petista” pues esta desvalorización ocurrió mucho antes de la “amenaza Lula”. ENTONCES, UNA MONEDA QUE SE DESVALORIZA 4 VECES EN 8 AÑOS PUEDE SER CONSIDERADA UNA MONEDA FUERTE? En que manual de economía se sostiene esto? Que economista respetable sustenta esta tesis?

Conclusiones: El plan real no derrumbó la inflación y sí una deflación mundial que hizo caer las inflaciones en todo el mundo. La inflación brasileña siguió siendo una de las mayores del mundo durante su gobierno. El real fue una moneda drásticamente debilitada. Esto es evidente: cuando nuestra inflación estuvo arriba de la inflación mundial por largos años, nuestra moneda tenía que ser altamente desvalorizada. De manera suicida ella fue mantenida artificialmente con un alto valor lo que llevó a la crisis brutal de 1999.

Segundo mito: Según usted, su gobierno fue un ejemplo de rigor fiscal. Dios Mío: un gobierno que elevó la deuda pública de Brasil de unos 60 mil millones de reales en 1994 a más de 850 mil millones de dólares cuando entregó el gobierno a Lula, ocho años después, es un ejemplo de rigor fiscal? Me gustaría saber que economista podría sustentar esta tesis. Esto es uno de los casos más serios de irresponsabilidad fiscal en toda la historia de la humanidad.

Y de nada sirve atribuir este endeudamiento colosal a los llamados “esqueletos” de las deudas de los estados, como lo hizo su ministro de economía burlando la buena fe de aquellos que preferían no enfrentar la triste realidad de su gobierno. UN GOBIERNO QUE LLEGÓ A PAGAR 50% AL AÑO DE INTERESES POR SUS TÍTULOS, PARA LUEGO DEPOSITAR LAS INVERSIONES VENIDAS DEL EXTERIOR EN MONEDA FUERTE A INTERESES NORMALES DE 3 A 4%, NO PUEDE HUIR DEL HECHO DE QUE CREÓ UNA DEUDA COLOSAL SÓLO PARA ATRAER CAPITALES DEL EXTERIOR PARA CUBRIR LOS DÉFICITS COMERCIALES COLOSALES GENERADOS POR UNA MONEDA SOBREVALORIZADA QUE IMPEDÍA LA EXPORTACIÓN, AGRAVADA TODAVÍA MÁS POR LOS INTERESES ABSURDOS QUE PAGABA PARA CUBRIR EL DÉFICIT QUE GENERABA. Este nivel de irresponsabilidad cambiaria se transforma en irresponsabilidad fiscal que el pueblo brasileño pagó bajo la forma de una caída de la renta de cada brasileño pobre. Ni hablar de la brutal concentración de la renta que esta política agravó drásticamente en este país de mayor concentración de renta en el mundo. VERGÜENZA FERNANDO. MUCHA VERGÜENZA. Baje la cabeza y entienda porque ni sus compañeros de partido quieren identificarse con su gobierno…te obligaron a salir solo en esta tarea insana.

Tercer mito – Según usted, Brasil tenía dificultad de pagar su deuda externa a causa de la amenaza de un caos económico que se esperaba del gobierno Lula. Fernando, no juguetee con la comprensión de las personas. En 1999 Brasil había llegado a la drástica situación de haber perdido TODAS SUS DIVISAS. Usted tuvo que pedir ayuda a su amigo Clinton que puso a su disposición unos 20 mil millones de dólares del tesoro de Estados Unidos y más unos 25 MIL MILLONES DE DÓLARES DEL FMI, el Banco Mundial y el BID. Todo esto sin ninguna garantía.

Se esperaba aumentar las exportaciones del país para generar divisas para pagar esta deuda. El fracaso del sector exportador brasileño asimismo con la espectacular desvalorización del real no permitió juntar ningún recurso en dólar para pagar la deuda. No tiene nada que ver con la amenaza de Lula. La amenaza de Lula existió exactamente como consecuencia de este fracaso colosal de su política macro-económica. Su política externa sumisa a los intereses norteamericanos, a pesar de algunas declaraciones críticas, enchufaba nuestras exportaciones a una economía decadente y a un mercado ya copado. El rechazo de los neoliberales de promover una política industrial en la cual el Estado apoyaba y orientaba nuestras exportaciones. La locura del endeudamiento interno colosal. La imposibilidad de realizar inversiones públicas a pesar de los enormes recursos obtenidos con la venta de unos 100 mil millones de dólares de empresas brasileñas. Los intereses más altos del mundo que hacía inviable y todavía hace inviable la competitividad de cualquier empresa. En fin, UN FRACASO ECONOMICO ROTUNDO que se traducía en los más altos índices de riesgo del mundo, asimismo tratándose de evaluadoras amigas. Una deuda sin dinero para pagar… Fernando, Lula no era amenaza de caos. Usted era el caos. Y el pueblo brasileño corrió tranquilamente el riesgo de elegir a un tornero mecánico y a un partido de agitadores, según la evaluación de vosotros, que continuar con la aventura económica que usted y su partido creó para este país.

Me gustaría destacar la calidad de su gobierno en algún campo pero no puedo hacerlo ni en el campo cultural para el cual fue llamado nuestro querido Francisco Weffort (por entonces secretario general del PT) y no creó un solo museo, una sola campaña significativa. Qué vergüenza fue la celebración de los 500 años del “descubrimiento de Brasil”. Y en el plano educacional donde usted no creó una sola universidad y entró a chocar con la mayoría de los catedráticos [sucateados] en sus sueldos y en su prestigio profesional. No Fernando, no puedo reconocer nada que no pudiese ser hecho por un mediocre presidente.

Lamento mucho el destino de Serra. Si él no gana esta elección va a quedarse sin mandato, pero así es la política. Ustedes van a tener que revisar profundamente este intento de concluir la Era Vargas con la cual se identifica tan fuertemente nuestro pueblo. Y tendrán que pensar que el capitalismo dependiente que São Paulo construyó no es lo que el pueblo brasileño quiere. Y por más voces que hayan alcanzado el dominio de la prensa brasileña, debido a sus alianzas internacionales y nacionales, está claro que esto no podría asegurar al PSDB un gobierno querido por nuestro pueblo. Ustedes van a quedarse en nuestra historia como un episodio de reacción contra el verdadero progreso que Dilma nos promete profundizar. Ella nos dice que la lucha contra la desigualdad es el verdadero fundamento de una política progresista. Y de esta política ustedes están fuera.

A pesar de todo esto, me da pena poner en un choque tan radical una vieja amistad. A pesar de este camino tan equivocado, yo todavía gusto de vosotros (y tengo la mejor remembranza de Ruth) pero quiero a ustedes lejos del poder en Brasil. Como la gran mayoría del pueblo brasileño. Podremos golpear a un arrogante inocente en algún congreso internacional si es que ustedes algún día volvieran a frecuentar este mundo de los intelectuales alejados de las lides del poder.

Con la mejor disposición posible pero con amor a la verdad, me despido

Theotonio Dos Santos

*Traducción de la “Carta abierta a Fernando Enrique Cardoso” en: http://www.redaccionpopular.com/articulo/carta-abierta-fernando-henrique-cardoso

thdossantos@terra.com.br – theotoniodossantos.blogspot.com

Entrevista exclusiva de Iniciativa a

Theotonio Dos Santos

Entrevista de Daniel Radduso, Federico Ghelfi y Luis Álvarez

¿Cuál es su evaluación de los procesos políticos de América del Sur que desde hace casi una década tienen lugar en la región y han desarrollado algunos cambios económicos y políticos respecto de las experiencias de los ´90?

Lo que está en el centro de la discusión en este momento es que, evidentemente, la región ha tenido una fuerte recuperación económica desde el 2002, en gran parte, en función de la expansión de la demanda y de los precios de las materias primas que exporta la región. Y hemos pasado por la crisis de 2008 sin un efecto tan fuerte porque se mantuvo esa demanda, en gran medida porque provenía de China y este país mantuvo la demanda hacia la región. De modo que, a pesar de que los precios cayeron, ya se están recuperando. De todos modos, se trata de una cuestión compleja porque retomar una dinámica económica que se apoye en la exportación es como volver a principios del siglo XX, con una economía de bienes primarios. Llegar a una situación de una fuerte crisis genera cuestionamientos de este estilo de desarrollo. Sin embargo hay que considerar que la región tiene hoy más instrumentos de acción que los que tenía en ese momento, tiene una tradición urbana importante y una tradición de lucha importante. Una formulación de una perspectiva nacional-democrática que cayó mucho en la década del 60 y 70 por causa de los golpes de estado, pero que aun así queda como un residuo muy importante que se ha hecho en esa dirección. Claro que la región tiene que adaptarse a los cambios actuales del mundo, pero de cualquier forma se puede decir que la región tiene capacidad de reorganizarse en torno de un proyecto post exportador de materias primas, aunque no es tarea fácil.

La primera cuestión que hay que resolver es el aspecto político-ideológico, hay que reestructurar el movimiento político en torno de una perspectiva de transformación volcada al desarrollo de una economía mucho más compleja y atender necesidades básicas de la población, lo que exige un aumento de demandas de trabajadores y algún tipo de inserción de la población desempleada y mano de obra que no está articulada por ningún sector importante del sistema. Se trata de avanzar hacia una perspectiva compleja que integre todos estos aspectos. La segunda cuestión es la siguiente: tenemos que tener una base muy seria de política educativa, formación y capacitación, sobre todo porque tenemos una tasa de mortalidad muy alta, así como también de desempleo juvenil. Debemos tener una propuesta que se articule con esa juventud. Lo que sucede es que para que esto ocurra, para que se pueda absorber esa mano de obra en este proceso, necesitamos de una fuerte intervención estatal. Se necesitan muchos recursos, que de hecho existen pero o están en manos de una clase dominante muy restringida o están en manos del Estado que los utiliza para el pago de títulos de deuda pública. En los últimos años, la región ha acumulado enormes reservas, cerca de 700 mil millones de dólares y hay Estados que se oponen al uso de las reservas para políticas de infraestructura o políticas sociales.

En relación con el sistema financiero internacional y la propuesta regional del Banco del Sur, ¿cuál es la discusión en América Latina? ¿Cuáles son las potencialidades y debilidades en este proceso económico?

Los bancos centrales son el centro de la reacción mundial, porque tienen el control de la moneda y actúan protegiendo intereses financieros. Los nuevos gobiernos empiezan recién a romper este esquema. En Venezuela, en Banco Central se definió como instrumento de desarrollo económico y los otros bancos están cambiando en esa dirección; lo mismo en Argentina. En Brasil el Banco Central está en manos de la derecha. En Bolivia y Ecuador ya hubo cambios interesantes en ese sentido. Hace un año atrás, los gobiernos progresistas no podían cambiar estas estructuras. Actualmente, el Banco del Sur permite que la región pueda actuar y tomar parte de esos recursos sobrantes y ponerlos a disposición de una transformación importante desde una perspectiva económica-social y en articulación de las grandes necesidades: infraestructura, seguridad alimentaria, etc. Este es un enfoque de intervención con perspectiva de desarrollo y producción, pero hay mucha resistencia en los países que están participando y que forman parte de ese mundo de sumisión de nuestro pensamiento al pensamiento único y al neoliberalismo. Gran parte de la izquierda se ha entregado a esta visión, tienen miedo de volver al pasado y no tienen una perspectiva a futuro, no quieren abordarlo.

En diferentes ámbitos ya se comienza a afirmar que la crisis financiera internacional ya está resuelta, ¿qué análisis realiza al respecto?

Hay dos crisis complementarias: una estructural y una coyuntural. Sobre la segunda, la intervención brutal de nuestros Estados en términos de inversión estatal ha sido impresionante y ha permitido evitar la recesión contrarrestando la tendencia que se pronosticaba. Pero en Estados Unidos por ejemplo, no se ha conseguido garantizar el retorno al crecimiento. No está claro cómo cubrirán los planes para recuperar el crecimiento, si pueden invertir buscarán financiamiento externo. Existen límites a esta situación de crecimiento que busca lograr una salida a la crisis intentado recuperar la tasa de crecimiento que tenían en los ‘90 y desde 2002 a 2008. Se conseguirán tasas de crecimiento de hasta un 4 %. Europa se recuperará a un 2%, una recuperación muy modesta. Pero los países emergentes han conseguido pasar por la crisis con bastante buena situación. China ha invertido fuertemente 550.000 millones de dólares pero volcado hacia el mercado interno, hacia las regiones más pobres de China, para garantizar las inversiones que el país tenía y con eso mantuvieron una tasa de crecimiento cerca del 10%. Esto hace que China tenga una demanda muy grande del mercado mundial. Al mismo tiempo provoca que las economías funcionen por la demanda mundial sobre la cual no tenemos ninguna influencia (como país) incluso porque no utilizamos el poder de negociación que tenemos en una situación como esta. Tendríamos que acordar con China, hay condiciones favorables para negociar, reorientar las inversiones para educación, ciencia y tecnología y redistribución del ingreso para mejorar sustancialmente a los sectores de bajos ingresos. Lula ha hecho algo en ese sentido con la política de renta que se desarrolló para la gente de sectores indigentes, que están fuera del sistema. Estos sectores (alrededor de 12 millones de familias que son 40 millones de personas) y los sectores de bajos ingresos, fueron beneficiados masivamente y vieron incrementar su salario mínimo de manera importante – sobre todo en los últimos cuatro años- en más del 30%. Eso ha cambiado la estructura económica y sin embargo, aunque se trata de una inversión significativa, los cambios son muy graduales porque es mucha población, pero con los ingresos más bajos. Las inversiones en el sector de economía solidaria son suficientes para modificar también gradualmente su situación. Es una dinámica que se profundiza. La derecha ve eso con buenos ojos porque se acomoda la situación sin modificar la concentración del ingreso, entonces hay un margen de negociación política que Lula utiliza muy bien para lograr acuerdos. Y es por eso que hay sectores de la derecha que lo apoyan, por su política de inversión para el fortalecimiento de grandes grupos económicos en el país.

¿Y en cuanto a los sectores concentrados de renta agraria que siempre se oponen a la distribución? ¿Cómo ve esto en la región y en Brasil?

Creo que hemos avanzado políticamente para impedir que eso se consolide. Algunas salidas a esa situación consisten en inversión en infraestructura muy fuerte (energética, caminos, puertos) sobre todo en términos regionales. Hay condiciones para el cambio a través de la inversión. Este camino favorece la perspectiva exportadora pero también hay otros proyectos que provocan integración e intercambio regional fuerte y creo que hay que darles preferencia. Sería importante un gran movimiento de reforma agraria en la región que ha quedado muy rezagada, eso modificaría esa estructura agroexportadora que caracteriza a gran parte de la región. En un período en que la propiedad de la tierra es tan importante, se encuentra en manos de un pequeño grupo y es un problema el haber abandonado esa lucha. Hay que restablecer esa cuestión, con cuidado, porque la base social rural ha disminuido y habría que trabajarlo con la población urbana. El MST (Movimiento de los Sin Tierra) ha ocupado tierras en acuerdo con el gobierno. Este movimiento tiene una base urbana muy grande y están volviendo a las tierras. Ha logrado tener un cierto éxito a pesar de las críticas y ataques de los medianos y grandes productores. Y han logrado un éxito ideológico muy fuerte con una base militante que ocupa un rol político en el país. Hay toda una dinámica de influencia política que es interesante, no da para un cambio revolucionario en el país pero ayuda a un desarrollo de ideas y movimientos que pueden progresar bastante. Pero al mismo tiempo tiene que haber gran inversión del estado en educación, investigación y desarrollo.

Brasil ha invertido fuertemente en desarrollo energético e industria militar, ¿cómo evalúa esta política?

Si la región pretende tener soberanía, tiene que tener fuerzas armadas. La cuestión, es educar a esas fuerzas armadas desde una perspectiva nacional, democrática y socialista. Chávez, por ejemplo, anda con sus militares para todos lados, a todos los cursos que hay, Chávez invita a los jóvenes oficiales y él realiza un proceso de educación muy fuerte de las fuerzas armadas. Él es un militar y entiende la cosa desde adentro, tiene respeto militar. Y así se educa a las fuerzas armadas para que comprendan el proceso político de Venezuela desde la perspectiva del llamado “socialismo del siglo XXI”. Ahora bien, ¿hasta qué punto se puede generalizar una hipótesis como esta? Bueno, se puede al menos, defender un ejército democrático. Existe un ambiente para una formación democrática entre los militares nuevos. Por ejemplo en Brasil, estamos creando en la Universidad Federal de Fluminense, un Instituto de Estudios Estratégicos y tenemos ya convenios con las tres fuerzas armadas. Las fuerzas armadas designan alumnos para asistir a las maestrías y doctorados, es decir, ellos mismos están apoyando la necesidad de articular su formación con lo civil desde una perspectiva democrática. Y siempre queda la cuestión nacionalista. No se puede olvidar esto, porque es fundamental. Hay que preparar fuerzas armadas que tengan una concepción estratégica cuya amenaza principal sea la intervención norteamericana.

¿Cómo se combinaría esta concepción nacionalista con una perspectiva de integración latinoamericana?

Aquí aparece el Consejo Sudamericano de Defensa, la idea es la defensa de América Latina que se arme en contra de un ataque externo y no de unos contra otros. Eso es importante como concepción estratégica. Sin embargo, existe un espíritu un poco complicado para estos debates porque muchos militares analizan esta cuestión en un marco ideológico político en el que merodean algunas hipótesis de conflicto con Venezuela, pero eso no existe en verdad. Lo importante es que tenemos una dinámica de cooperación y negociación en la región.

Teniendo en cuenta lo que venimos conversando, ¿cree, entonces, que América Latina no termina de constituirse un actor fuerte a nivel mundial?

Creo que América Latina puede ser un actor muy fuerte como región. La cuestión es que nosotros no tuvimos instituciones regionales sino hasta 1992. Nunca había habido una reunión de presidentes de América Latina hasta aquella primera reunión que organizaron Portugal y España con el apoyo de la Unión Europea. Desde ese entonces a esta parte, la dinámica ha ido avanzando y ya tenemos el Grupo de Río y una serie de instancias relativamente autónomas como UNASUR y el Consejo de Defensa. Es toda una estructura diplomática regional que comienza a tener su dinámica y expresión propia y esto sucede también porque, económicamente, la región necesita de una articulación nueva. Hace 20 años, Argentina representaba menos de un 1% del comercio de Brasil; hoy representa alrededor de un 17%. El primer comerciante de Brasil es China, después Argentina, luego Estados Unidos, que fue siempre el principal comerciante; luego Europa. Esa es una dinámica concreta. Hay una dinámica regional creciente, la región empieza a moverse, entra en mercados locales, etc. Es un hecho en marcha. Nosotros tenemos que ser capaces de proponer avances comerciales pero dentro de una perspectiva más amplia. Ya hubo varios intentos de cooperación energética entre las empresas de la región: Petrobrás y PDVSA por ejemplo. Una cooperación energética regional es extremamente importante. Hay una serie de cambios que se pueden lograr a través de una perspectiva regional.

¿Cuál es el actor estratégico en este proceso?

El Estado, sin dudas, pero necesariamente tiene que haber una fuerte participación de los trabajadores en este proceso. El estado no puede operar sin una fuerte participación de los trabajadores. La empresa pública tiene que tener una co-gestión (y también debería tenerla la empresa privada): hay que democratizar la empresa pública. Todo eso es parte de un proceso de reestructuración de la visión de una izquierda que fue cediendo y cediendo en el marco del neoliberalismo.

¿Cuáles son las características del debate por la distribución justa de la riqueza en la región?

Durante las dictaduras militares, hubo una fuerte caída de la participación de los salarios en el ingreso nacional. En la mayor parte de los países de la región alcanzamos, en el periodo “populista”, una participación de más de un 40 %, en EEUU fue mayor, cerca de un 70%. Luego, con las políticas neoliberales se bajó a un 22%, se lograron recursos para acumulación interna pero gran parte fue destinada para pago de deuda pública y privada. Esa ha sido la política del FMI (Fondo Monetario Internacional) y el BM (Banco Mundial). Los trabajadores pagaron la sumisión de nuestra clase dominante a la deuda internacional.

Nosotros no tenemos graves problemas de inversión. Lo que sucede es que el sector financiero se apropia de gran parte de las ganancias. Necesitamos un sector financiero que sirva para fomentar el desarrollo. En Brasil, el Banco Nacional Desarrollo (BNDS) está invirtiendo este año 60, 70 mil millones de dólares. El FMI no tiene ni 20 mil millones para prestarnos. Es un salto enorme en inversión. Tenemos un gran potencial de organización de las reservas del país y de reorientación de la inversión. El sector financiero no presta recursos para viabilizar el desarrollo, prestan al estado para que el estado no invierta sino que controle la inflación. Eso tiene que ser reorientado y eso significa romper con una perspectiva totalmente falsa que se hizo dominante. No es una cuestión ideológica, estos organismos financieros manejan y manipulan los hechos económicos porque sus políticas no son políticas de contención de la inflación, son políticas de redistribución del ingreso para el sector financiero. Entonces estamos ante un proceso de lucha de muchos años. Estamos ante una política que retoma la política económica del siglo XVIII. Europa no ha seguido estas políticas, solo lo han logrado en nuestros países. Tenemos una mentalidad de entrega muy fuerte, que incluso la izquierda ha asimilado en estos últimos años de manera muy fuerte. Hay que recuperar calidad teórica y calidad de análisis para demostrar la validez o no de esas políticas. La orientación del conocimiento está en el fondo de la cuestión.

¿Qué puede decirnos sobre las políticas de educación, ciencia y tecnología del gobierno de los últimos años en Brasil?

La educación superior y la investigación durante el gobierno de Lula han pasado de un sistema de ayudas individuales a reforzar un conjunto de políticas del proyecto educativo. Pero quienes han decidido eso fueron y son elegidos por los mismos investigadores y científicos, entonces es la misma gente que defina las líneas. Pero por lo menos se ha logrado que se empiece a privilegiar investigaciones de equipo en vez de valorar el trabajo individual. Esta ha sido la base y hay algunas áreas privilegiadas para una política industrial.

No va a ser fácil remover esa basura neoliberal: ellos han dominado sectores enteros de pensamiento y han logrado resultados bastante fuertes, han ganado las cabezas de la gente bajo instrumentos de presión económica como el lenguaje y las reglas del mercado de trabajo, por ejemplo. Hay una falta de intelectuales muy grande. Necesitaremos de algún tiempo para formar una nueva generación.

Por Telémaco Subijana