Mariano Kestelboim: “El desafío es lograr que el peso, nuestra moneda nacional, sea considerado una reserva de valor por parte de los ahorristas”. Entrevista al economista

Reportaje de Telémaco Subijana

Iniciativa entrevistó en exclusiva al economista Mariano Kestelboim. Es investigador y docente de la Universidad de Buenos Aires. Coordinador del departamento de Política Económica del Capítulo Buenos Aires de la Sociedad Internacional para el Desarrollo de Naciones Unidas (SID-Baires) e integrante de la agrupación La Gran Makro, su actividad profesional está focalizada en consultoría sobre defensa de la competencia, comercio desleal internacional, microeconomía aplicada y análisis de mercado. Actualmente se desempeña como Director Ejecutivo de la Fundación Pro Tejer. En esta entrevista analiza el panorama económico de nuestro país en este contexto de crisis económica internacional, caracteriza los principales rasgos del proceso de re-industrialización iniciado en 2003 y explica la fuga de capitales ocurrida durante el último mes. También expone los que, considera, son los principales desafíos en materia económica para los próximos años. Leer más.

¿Cómo evalúa el panorama económico de nuestro país para los próximos años, en este contexto de crisis económica internacional?

En el proceso económico de los últimos años, a nivel global, la performance de la Argentina se diferenció, en gran medida, de los países de la región porque no primarizó sus exportaciones. Esto se diferencia de otros procesos históricos de la economía argentina en relación a las economías de la región porque, anteriormente, se veía un comportamiento más correlacionado de nuestra economía, en particular de la industria, respecto a las industrias de los otros países de la región. Por ejemplo, en el proceso de sustitución de importaciones, estos también avanzaban, cosa que ocurrió hasta mediados de los ’70. Luego vino el proceso de apertura financiera y comercial que siguieron todas las economías de la región.

En esta nueva era, que comenzó a nivel internacional con el ingreso de China a la Organización Mundial del Comercio en 2001, se evidencia un crecimiento regional basado fundamentalmente en la explotación de los recursos naturales, los cuales se revalorizaron fuertemente producto del crecimiento de China, fundamentalmente, pero que también fue acompañado por otros países asiáticos. En este contexto, Argentina creció fuertemente. Lo hizo, por un lado, vinculándose mejor con el contexto internacional para la colocación de sus recursos naturales, pero, fundamentalmente, a través de un proceso de sustitución de importaciones mediante la reindustrialización de distintos sectores de la economía del país.

Teniendo en cuenta sus trabajos de economía industrial aplicada, ¿cuáles son las principales características del proceso de industrialización?

En primer lugar, se puede destacar que fue espontánea al principio. Lo fue, después de la crisis del 2001-2002, porque se dio en un contexto macroeconómico que fomentaba la agregación de valor interno. Las políticas del Gobierno Nacional establecieron un orden macroeconómico que estimuló el desarrollo de la producción interna y, en definitiva, la reindustrialización. Este proceso de recuperación industrial se basó, fundamentalmente, en la reactivación de las instalaciones productivas que se encontraban ociosas, con un bajo nivel de utilización de sus capacidades productivas. Es por eso que las PyMES lideraron ese primer proceso, recuperando las instituciones productivas y la capacitación de sus recursos humanos. Las inversiones de los primeros años fueron, principalmente, de pequeñas y medianas empresas, orientadas a una rápida recuperación. Fueron inversiones en capital de trabajo e infraestructura como para poder recuperarse rápidamente, dado el contexto de destrucción del entramado productivo y la aversión empresaria a largo plazo para cambiar el patrón productivo de la economía nacional.

El proceso de crecimiento incipiente de la economía argentina de los primeros años fue empujado por el mantenimiento a rajatabla de un tipo de cambio competitivo y las políticas comerciales restrictivas de las importaciones. Estos mecanismos fomentaron el crecimiento del mercado interno y lo fortalecieron. También se desarrollaron programas públicos de mejora de la capacidad adquisitiva de los sectores más vulnerables de la economía, lo cual se sumó a las políticas comerciales de preservación del mercado interno. Este proceso logró el fortalecimiento de la expansión de los sectores industriales rezagados, fundamentalmente, desde mediados de los ’70.

Hasta el año 2004, las empresas crecieron utilizando más intensivamente sus capacidades productivas, pero ya en 2005 y hasta el 2008, las empresas comienzan a crecer mediante la inversión destinada a la ampliación y modernización de esas estructuras productivas. Esto ocurre con un mercado interno en expansión y niveles de rentabilidad atractivos para el desarrollo y la inversión. En 2008-2009 se produce el estallido de una crisis interna, vinculada al conflicto con el campo y la sequía que afectó al país ese año. Producto de esto, se originó una fuerte contracción del mercado interno y a esto se le sumó la crisis internacional de agosto/septiembre de 2008. Debido a estos dos factores, la economía argentina se resiente aún más y por este motivo cae la actividad de los socios en la región junto con el crecimiento exponencial de exportaciones a los países asiáticos, básicamente.

¿Cuáles son los sectores más dinámicos de la industria y que potencial tienen?

En un principio los sectores más dinámicos fueron los pequeños y medianos, vinculados principalmente a la producción interna, con bajas economías de escala. A modo de ejemplo: la industria textil, la vestimenta, la marroquinería, el calzado, la fabricación de juguetes, la metalmecánica sencilla, los artículos para el hogar, etc. En definitiva, inversiones que no requieren grandes desembolsos. Eran empresas de capitales nacionales, en muchos casos familiares que reaccionaron vigorosamente con las nuevas condiciones económicas del país.

Luego, cuando se observa que el crecimiento económico tiene continuidad, en el año 2006-2007, otros sectores comienzan a traccionar fuertemente el crecimiento de la economía nacional, principalmente sectores industriales como la petroquímica, la siderurgia y la metalmecánica y la industria automotriz. En acompañamiento a este proceso, crecieron fuertemente la construcción y la producción agropecuaria.

En su artículo “Agresiones del Anti-Desarrollismo”, señala que, a pesar de las críticas a la intervención del Estado en resguardo de la industria, el coeficiente de apertura supera al promedio de la Convertibilidad. ¿Podría ampliar esta dinámica?

En este contexto de crecimiento acelerado de la economía argentina, se puede apreciar que, particularmente la industria, siempre fue dependiente de los insumos importados y de los bienes de capital. Ahora bien, observando la estructura de importaciones nacionales, se ve  que, si bien las importaciones de bienes de consumo crecen a la par del mercado interno, las importaciones de bienes intermedios y de capital crecen más, proporcionalmente, que el mercado interno. Esto se vincula al proceso de sustitución de importaciones incipiente. Es decir, la estructura productiva argentina es dependiente de ciertos insumos, tecnologías o bienes de capital, que tiene que comprar del exterior y, por esto, a pesar de las políticas de preservación del mercado interno llevadas adelante por el Gobierno Nacional, hay limitantes de la capacidad de crecimiento de la industria. Esto provoca que ese crecimiento económico deba ser acompañado por exportaciones masivas, pero no de bienes de consumo.

Cabe destacar que, en la Década del ’90, las importaciones de bienes de consumo representaban el 18% de las importaciones totales. En el período de pos-convertibilidad – y particularmente en el año 2010 que es el año de mayor crecimiento hasta el momento – representa tan sólo el 12% de las importaciones totales. A todas luces se observa que ganan en participación las importaciones de bienes intermedios y de bienes de capital pero, por otro lado, también se dio un notable crecimiento de las exportaciones de la Argentina. La soja, que es el principal producto de exportación de nuestro país, aumentó su precio 2,3 veces entre 2003 y 2010. A esto se debe agregar que la mayor interacción que tiene la economía argentina con sus socios de la región, también permitió expandir las exportaciones de los productos de su complejo industrial.

En este contexto, ¿hay algún riesgo de estrangulamiento externo?

Este año vamos a cerrar un superávit de balanza comercial de aproximadamente 11.500 millones de dólares, esa es la proyección que hacemos en la fundación Pro-Tejer. De todos modos, hay que evaluar los componentes restantes de la cuenta corriente para determinar si es posible que se provoque este estrangulamiento que históricamente afectó el crecimiento económico argentino. Actualmente tenemos un nivel muy creciente en la remisión de utilidades por parte de las empresas extranjeras instaladas en la Argentina. Tenemos una estructura productiva que tiene el desafío de contrarrestar la extranjerización de las empresas que remiten sus utilidades en forma masiva.

En ese contexto, de remisión de utilidades y con la caída en los niveles de pago e intereses de la deuda -producto del desendeudamiento-, tenemos un nivel de cuenta corriente que está prácticamente en cero, luego de haber tenido muchos años con superávits más amplios. Esto significa que el modelo económico va a necesitar de ciertas mejoras y una profundización para que el crecimiento de la economía argentina no sea dependiente, en un futuro, de un nuevo endeudamiento. Debemos modificar aspectos estructurales para que el crecimiento de la economía sea sustentable en los años venideros.

¿Cómo explicar la actual fuga de capitales en contextos tan diferentes como cuando se dio en los años 2001-2002?

En un contexto de crisis internacional, y con una cuenta corriente tendiente a cero, este no es un fenómeno exclusivamente argentino. Esto ocurre por la sangría de recursos a través de la remisión de utilidades. Estas transferencias por parte de empresas extranjeras arraigadas en los diferentes países afectan también a Brasil, China, Malasia, Rusia, Indonesia, etc. Es decir, la mayor parte de las economías del mundo emergente, las cuales tienen empresas extranjeras que remiten utilidades a sus casas matrices en los países centrales, pasan por un proceso similar al nuestro. Este sería el factor exógeno de la economía nacional.

El segundo factor que retroalimentó la fuga de capitales, en el último tiempo, fue el proceso eleccionario de la economía argentina. El ambiente político, en general, va de la mano de cierto nerviosismo y estrés de los mercados por la incertidumbre respecto al futuro. En ese contexto, los sectores intentan asegurar sus ahorros.

En tercer lugar, el Gobierno Nacional tiene una disputa política abierta en la cual se enfrenta a grandes grupos de poder, entre ellos algunos medios de comunicación importantes, que exacerban el discurso con la difusión de la fuga de capitales, la cotización del dólar, las cotizaciones informales. Permanentemente incrementan discursivamente los peligros de la economía nacional, logrando que los ahorristas destinen mayores proporciones de sus ahorros a la compra de divisas internacionales.

En su artículo “Holgazanes”, establece la relación entre el ingreso, la educación y el acceso a los bienes culturales como primordial para el desarrollo de los países. ¿Podría explicar esta idea?

Claro, considero que una de las grandes falencias que tiene el análisis económico neoclásico, surgido con el movimiento neoliberal, fue aislar el análisis económico del resto de las disciplinas. En este sentido, es fundamental la recuperación del análisis histórico, social y político para comprender los procesos económicos exitosos en todo el mundo. Cualquier experiencia es fundamental y debemos, también, rescatar los valores morales de esos procesos. Por todo, es importante entender que las diferentes políticas económicas posibles de ser implementadas en nuestro país no pueden ser diseñadas de manera aislada, como una experiencia universal, abstracta, puramente técnica. Es vital su correlación con lo cultural, lo histórico, lo social y, en ese sentido, este artículo fue un apoyo a la política ingeniosa del gobierno en materia de turismo y producción, de generar mayores feriados. Esta extensión es una valiosa reivindicación de los feriados y fiestas nacionales -algunos eliminados por la Dictadura- y también es un factor fundamental para construir una sociedad justa, armónica, en donde los intereses nacionales sean defendidos frente a los extranjeros. Esto asume mayor importancia en el actual contexto de crisis económica internacional. Cada vez más, la unión de los pueblos hermanos va a ser trascendental.

¿Cómo repercute el proceso económico iniciado en 2003 -orientado por políticas heterodoxas- al interior de la economía como ciencia?

La academia está en deuda, sobre todo, por su falta de reacción y respuestas frente a las crisis internacionales y la crisis de 2001. Ha habido muy pocas construcciones teóricas en el campo de la academia ortodoxa, particularmente en cuanto a las posibilidades de reversión de la crisis y al estímulo necesario, a través de políticas económicas activas. Han faltado instrumentos creativos de política económica para el desarrollo de la economía nacional y, en la actualidad, estamos en un momento en que el mundo y la Argentina requieren de una revisión completa del estudio, enfocado al desarrollo de un graduado que tenga en cuenta el factor social y el desarrollo productivo, con la orientación de los instrumentos necesarios para la elaboración de políticas públicas que intervengan los mercados y logren una mejor distribución del ingreso.

¿Cuáles son los ejes o desafíos en materia económica para los próximos años?

Considero que varios. Uno de los principales es lograr que el peso, la moneda nacional, sea considerado una reserva de valor por parte de los ahorristas. Para ello hace falta mucho trabajo y un gran reordenamiento de las cuentas macroeconómicas, junto con la manutención de la estabilidad y los activos nacionales. Debemos reivindicar el patrimonio cultural y fortalecer los valores nacionales para eso. Necesitamos un largo período de estabilidad económica y crecimiento con inclusión social, esos son los dos requisitos principales para que nuestra moneda nacional sea considerada una reserva de valor para los ahorristas.

También debemos fortalecer los lazos comerciales internacionales, particularmente con los socios latinoamericanos y, para ello, son sumamente valiosos instrumentos como la UNASUR o el MERCOSUR, además de las negociaciones bilaterales.

Asimismo, el desarrollo del Plan Industrial 2020 y el Plan Agroindustrial 2020 son dos medidas fundamentales, de sintonía fina, que requieren políticas en cada una de las diversas cadenas de valor de la Argentina para fortalecer el mercado, más allá de la preservación de la política macroeconómica, el tipo de cambio y el mercado interno. Esto facilitará que la dependencia de los insumos provenientes del exterior no sea gravitante en el flujo de divisas de la Argentina. A fin de lograr el desarrollo con inclusión social, el mercado interno debe ser reconfortado mediante la distribución del ingreso, permitiendo romper ciertos cuellos de botella que poseen las cadenas de valor y permita ampliarlas. Este trabajo puede hacerse desde el Gobierno, con la ayuda de las cámaras privadas. Es decir, debe crearse una sinergia para poder revisar políticas específicas de los sectores económicos. El Gobierno ha demostrado, estratégicamente, que observa y promueve la industria como el medio para el crecimiento nacional.