Diana Conti: “La gran deuda de la democracia es la igualdad, por eso hay que seguir redistribuyendo riqueza y generando trabajo”. Entrevista a la Diputada Nacional por el FPV

Reportaje de Florencia Gargiulo y Vicente Russo

Iniciativa entrevistó en exclusiva a Diana Conti, Diputada de la Nación por el Frente para la Victoria. Abogada penalista y psicóloga social, anteriormente integró el Consejo de la Magistratura, fue Senadora Nacional y ocupó diversos cargos públicos tanto en el poder ejecutivo como en el judicial. En esta entrevista caracteriza la etapa política actual, analiza a la oposición y explica la importancia del triunfo de Cristina Fernández para dar continuidad al proceso de redistribución de la riqueza. También opina sobre los proyecto de legalización del aborto -que apoyó en la comisión de Legislación Penal de la HCD- y de Identidad de Género. Leer más.

Luego del triunfo electoral de Cristina en las elecciones de octubre, ¿cómo caracterizaría la etapa política actual?

El número de votos obtenido por la Presidenta nos da una solvencia importante y también una gran responsabilidad. Lo consideramos, fundamentalmente, una adhesión al rumbo de la gestión. Con lo cual, lo que va a continuar en este proceso es seguir con la redistribución de la riqueza para que se achique la brecha de la desigualdad, la generación de puestos de trabajo, haciendo que todos tengan una vida digna. Para esto sabemos que siempre hay que tocar intereses concentrados en función de redistribuir también lo que ellos centralizan. Considero que ése va a ser el rumbo. La crisis internacional nos genera un panorama para estar cautos; serán cuatro años de trabajo muy intenso.

Teniendo en cuenta que esa redistribución que Ud. plantea puede considerarse una gran deuda de la democracia, ¿cómo se avanza en este camino?

Creo que la gran deuda de la democracia es la igualdad. Podremos avanzar dando más derechos y vida digna a las personas, haciendo que todos puedan trabajar, educar a sus hijos, comer; todavía no hemos llegado a todos los sectores que habitan el suelo argentino.

¿Cree que este amplio triunfo presidencial dota de un mayor consenso al gobierno nacional para llevar adelante programas de reforma económica?

El consenso lo tenemos. Pero quienes se resisten, se van a seguir resistiendo y empezaron el lunes siguiente a las elecciones nacionales aterrorizando con el tema del dólar, con el tema de los subsidios, etc. Ésa ha sido una mecánica permanente. La acción de generar terror e incomodidad en una sociedad  implica la resistencia a estos cambios.

Teniendo en cuenta que ud. participó en la Comisión de Legislación Penal del Congreso sobre el proyecto de ley de para legalizar el aborto, ¿Cuáles serían los avances más significativos que implicaría esta ley?

Allí hay que aclarar un punto. En este momento no hay mayoría en el Congreso Nacional para que se apruebe la ley. Lo que sí existe es un grupo de legisladores y legisladoras que pensamos que es hora de despenalizar el aborto hasta el tercer mes del proceso de gestación, porque la penalización del aborto genera abortos clandestinos y esto genera muertes o daños físicos a las mujeres que se lo practican, y creemos que el tema debe ser encarado desde el punto de vista de la salud y no desde el punto de vista represivo. El 2012  va a ser un año donde el debate quedará instalado en el Congreso, pero el tema hay que trabajarlo.

El umbral de tiempo se fija porque las legislaciones que tienen despenalizado el aborto toman ese umbral de 12 semanas; a partir de ese momento existe una viabilidad de la vida intrauterina. Antes de las 12 semanas no, por eso normalmente un embarazo no se comunica hasta el tercer mes, que es cuando el embrión se arraigó en el endometrio. Ese es el criterio. A las doces semanas hay determinada formación nerviosa, en lo que hace a la viabilidad.

¿Ud. qué respondería a quienes dicen que, en caso de aprobarse esta ley, aumentaría el número de abortos, mientras, actualmente, no tienen en cuenta el número de muertes maternas?

Soy abogada penalista; el Código Penal, que es un instrumento de política criminal, se ha utilizado históricamente y en todos los países como una medida de control social. Por ese motivo, las cárceles habitualmente están llenas de determinado tipo de personas: clase baja, pobre, de tez oscura y los grandes delincuentes no están dentro de la cárcel. Entonces, esto hay que modificarlo; ahora bien, hay que decir que el aborto no es un tema de política criminal. Por otro lado, el propio Código Penal -el actual que nos rige- protege la vida desde el enfoque penal, pero la pena para un aborto son 4 años y la pena de un homicidio son 25 años o perpetua, con lo cual el Código Penal discrimina totalmente entre la vida antes del nacimiento y después del nacimiento. Asimismo, la tentativa de aborto por parte de la mujer no es punible; incluso, hay abortos no punibles que el propio Código Penal estipula. Con lo cual, mis argumentos para ir hacia la despenalización del aborto son puramente de técnica legislativa penal y de política criminal. No entro en los otros campos. Es por ese lado por donde creo que debería encararse el debate, incluso con la propia Iglesia.

El aborto está despenalizado en países como Francia, México y en ciertos estados de Estados Unidos. Me parece que el discurso de la Campaña por el “Aborto legal, seguro y gratuito” no alcanza. Porque la idea de la “autodeterminación de la mujer” y la noción de que somos las dueñas del cuerpo, creo que no es lo central del argumento sobre la despenalización.

¿Cuáles son los principales aspectos a considerar respecto del proyecto de Ley de Identidad de Género?

La Ley de Identidad de Género ya tiene dictamen y está lista para ir al recinto, al igual que la de Ley de Muerte Digna sobre la que acabamos de sacar un dictamen. En realidad, la ley de Identidad de Género es un instrumento que, a diferencia de otras situaciones, toma en consideración la mejor jurisprudencia. Lo que la ley hace ahora es tomar aquello que resolvió la jurisprudencia para que las personas que tienen un sexo anatómico pero se autoperciben con un género diferente al de ese sexo, puedan cambiar su nombre de pila y obtener un documento de identidad con la foto con que se mueven socialmente. Asimismo, se garantiza el acceso a tratamientos terapéuticos hormonales o quirúrgicos para cambiar ese sexo anatómico sin necesidad de requerimiento judicial.

En relación a la Ley de Cupo Femenino, en las últimas semanas Raúl Castells declaró que asumiría una banca en Diputados, dejando afuera a la segunda candidata electa por Compromiso Federal, Ramona Pucheta. ¿Cuál es su posición?

Se trata llanamente de una violación de la Ley de Cupo, que la Cámara de Diputados no lo va a tolerar. En el caso de que ello ocurra, la renuncia de una banca que ocupa una mujer cuando los lugares que obtuvo esa lista (que se presentó por primera vez como agrupación política) son dos, esa lista tiene que tener una representación masculina y una representación femenina. Esa es la doctrina que hay en el Parlamento, además de todo el marco legal que ampara esa doctrina y es la misma que se va a aplicar aquí en la Cámara de Diputados.

¿Cuál es su visión en relación al juzgamiento actual de los represores de la ESMA, y de los ocho años que se cumplen con la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos por la última dictadura?

Los juicios por las violaciones de derechos humanos son una realidad. Esto lo han facilitado la política de derechos humanos, la derogación de las “leyes de impunidad”, con la participación proactiva del Poder Ejecutivo Nacional, los legisladores en el Consejo de la Magistratura y la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El balance arroja que todos estos elementos constituyen hechos de justicia.

¿Cuál es su mirada sobre la oposición política actual?

Me parece que el hecho de que sea un político el que evalúe el rol de la oposición es un tema que a mí no me corresponde. Aparte es tan evidente que, ¿para qué vamos a ponerlo en palabras? Es una pena, porque una oposición política madura, responsable, con liderazgo en la vida democrática, le daría mayor calidad a esa vida democrática, pero nosotros no podemos también encargarnos de formar a la oposición.