Raúl Pont: “En Brasil necesitamos una reforma política-electoral para dar continuidad a las transformaciones en curso” Entrevista exclusiva de Iniciativa al dirigente del PT de Brasil

Reportaje de Vicente Russo y Ariel Goldstein

Iniciativa entrevistó en exclusiva a Raúl Pont, fundador del PT,  del Foro Social Mundial y actual diputado estadual de la Asamblea de Rio Grande do Sul. Es Presidente del PT Rio Grande Do Sul, Miembro de la Dirección Nacional del Partido y Coordinador Nacional de la tendencia del PT “Democracia Socialista”. En el período 1997-2000, fue Alcalde de Porto Alegre. En esta entrevista, -realizada en el marco de las X Jornadas de Democracia Participativa del 23/9- enuncia los principales ejes de la gestión de la Presidenta Dilma Roussef, explica la lucha contra la corrupción promovida desde el gobierno y reflexiona acerca de la necesidad de implementar una reforma política. También analiza la orientación del gobierno para América Latina y las repercusiones en torno a una de las resoluciones políticas del IV Congreso del PT que promueve reabrir el debate acerca del Consejo Nacional de Comunicación. Leer más.

Hace nueve meses que asumió Dilma Roussef. ¿Cuáles cree que son los principales ejes a encarar en este mandato?

El Gobierno de Dilma es un gobierno de continuidad del de Lula, y de un proyecto de desarrollo económico, de justicia social, de soberanía nacional; sobre esos ejes giró toda la campaña. Los grandes proyectos de inversiones con financiamiento público se han mantenido, e incluso algunos han crecido. Los programas sociales se mantienen todos e incluso hemos lanzado uno nuevo (con la participación de las municipalidades y los gobiernos provinciales) que busca recuperar e incluir a los que viven en la miseria absoluta o extrema. Con esta política, ponemos foco en la gente que no había sido alcanzada por el programa “Bolsa Familia” para llegar, por ejemplo, a la gente que vive en las calles, que está completamente excluida del sistema por la marginación del proceso productivo.

Dilma apuesta mucho a la ampliación de los programas de formación y de desarrollo por vía de la educación. Cabe destacar el importante salto que hubo con las “Escuelas Tecnológicas Federales”, que son centros de educación tecnológica y científica y muchas de ellas con estudios superiores.  Mientras que en toda la historia de la República se habían creado sólo 100 escuelas de ciencia y tecnología, en el gobierno de Lula se llegaron a construir las 250 escuelas, con las que contamos hoy. Al mismo tiempo, las universidades se han ampliado mucho y los recursos para los municipios también.

El nuevo gobierno se planteó el problema de la memoria y la verdad, y eso generó inconvenientes con algunos sectores de las fuerzas armadas y los sectores más reaccionarios de la sociedad, que intentan retrasar la apertura y la investigación sobre los casos de muertos y desaparecidos durante la dictadura. Ahora mismo estamos peleando por una reforma política-electoral, que es uno de los grandes desafíos que enfrentamos para dar continuidad a las transformaciones en curso. Con el actual sistema electoral, no tenemos forma de incrementar nuestra representación, por más popularidad de Lula, y por más que sea un buen gobierno.

El sistema electoral que tenemos hoy, con financiamiento privado, con voto nominal y con treinta partidos no programáticos y no ideológicos, pulveriza el voto hacia un numero grande de agrupaciones que no son partidos y que en realidad son “balcones de negocios” o sucursales de cultos religiosos, que en efecto, terminan mercantilizando su representación en el Congreso. El PT creció desde el sudeste hacia el sur de Brasil, y después fuimos expandiendo la frontera política del partido, pero actualmente hemos llegado al límite de 80-90 diputados y no tenemos forma de avanzar. Llegamos a la ecuación “mágica” de haber tenido más diputados en 2002 que después del gobierno de Lula. Él terminó su presidencia con más del 80% de aprobación pública pero el partido obtuvo menos votos que en el 2002. ¿Cómo se explica eso? Por el sistema electoral, que además de favorecer cada vez más la fragmentación del voto, promueve la corrupción y hace que las campañas sean cada vez más caras. Por cierto, si hoy Ud. no junta un millón y medio, dos, o tres millones de reales no puede impulsar un candidato a diputado, y es por eso que las estructuras partidarias pequeñas no pueden obtener representantes en el Congreso. De ese modo, los grupos que aparecen fortalecidos por el sistema electoral vigente aprovechan el poder económico y los medios de comunicación para garantizar su representación en el Congreso, lo que promueve la pulverización del voto y va consolidando grupos intermedios entre el PT y la derecha.

En estos días, por un lado, el PT se encuentra paralizado y, por otro, la derecha neoliberal ha perdido en dos elecciones más de 100 bancas. ¿A dónde fueron esos votos? Se van a un conjunto de grupos -poco programáticos e ideológicos- que componen un espacio centro-conservador, proveniente de 20 estados diferentes y que terminan obteniendo entre 20 o 30 diputados, pero con gran capacidad de paralizar cualquier asunto en el Congreso. Por ejemplo, en estos días estamos a punto de votar un proyecto de terminación para PETROBRAS que le permitiría controlar el Pre-Sal (el petróleo debajo de la camada de sal del océano) y por impedimento de varios de estos grupos no se alcanza a aprobar. El Congreso se encuentra actualmente en una parálisis institucional y legislativa, y sólo los pequeños avances que se gestionan desde el Ejecutivo permiten que el proyecto político nacional avance. Esto se evidencia en que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que forma parte de la coalición de gobierno, ha iniciado una campaña a través de los medios de comunicación para hacer pública su oposición al proyecto de reforma política que impulsa el mismo gobierno.

Una de las últimas iniciativas del Gobierno de Dilma Roussef ha sido una campaña de lucha contra la corrupción. ¿Cómo ve ud. esta iniciativa?

Dilma viene combatiendo la corrupción, y en las últimas dos o tres semanas se han ido 3 ministros de la Nación; todos ellos, provenientes del PMDB. En estos casos ella impulsó el cambio de funcionario pero no del partido, que tenía la responsabilidad política. Entiendo que Dilma no va romper el acuerdo con el PMDB, ya que implicaría también romper con 80 o 90 diputados. Porque si la situación en el Congreso es ya difícil en acuerdo con el PMDB, sin ellos sería aún peor. La maduración política del partido ha promovido la alianza con sectores del centro o la centroderecha, para obtener una mayoría tranquila en el Congreso. Esta ha venido siendo la posición mayoritaria del partido -que orientó las elecciones- y la presidenta está actuando en consecuencia.

He realizado un balance escrito del “IV Congreso del PT”, y vengo trabajando exactamente esta cuestión. Mi planteo no es que rompan con todo, pero que efectivamente es necesaria una reflexión sobre el asunto. Creo que el límite se ha traspasado, porque los dos aliados mayores en el Congreso han hecho política en los medios contra la reforma política y resulta necesario que desde la dirección del partido se promueva un nuevo balance sobre los aliados.

Uno de los ejes principales del “IV Congreso del PT” fue dinamizar el campo de la opinión pública. ¿Están planteando la reforma de una Ley de Medios? ¿A qué se refieren?

Uno de los focos centrales del Congreso fue la reforma estatutaria del partido, mientras que la centralidad de la reforma de la Ley de Medios fue exagerada por la derecha. Ellos plantearon la tesis de que el PT ha tomado la decisión de censurar y controlar a los medios. Intentaron demonizar nuestra organización, como si fuéramos estatistas o comunistas y estuviéramos en contra de la libertad de expresión. Se trató de una enorme campaña orquestada por los grandes medios; pero si  se mira la resolución política del Congreso, disponible en el sitio del partido (www.pt.org.br), es claro que expresa una simple recomendación a los diputados del partido, sobre la posibilidad de reabrir una discusión acerca del Consejo Nacional de Comunicación. Éste es un órgano previsto en la Constitución, con el objetivo de establecer reglas y una política general de comunicación, sobre la que los grandes monopolios intentan prevenir su organización. El hecho de abrir apenas el debate por la democratización de los medios fue suficiente para que la derecha plantee que somos censores, que queremos controlar a los medios, y que somos a la Unión Soviética.

¿Cuál es la perspectiva de Dilma Roussef para América Latina?

La política general externa de Brasil es la continuidad de aquella planteada por Lula. Quizás, la percepción de que existan diferencias entre los gobiernos obedecen más a las personalidades de Lula y Dilma o a las diferencias de estilo. La compañera Dilma tiene mayor disposición al trabajo interno. Ella fue Jefa de Gabinete y Ministra de Minería, y ha sido capaz de garantizar que las cosas funcionaran. Sin dudas, la posición del gobierno es apoyar y desarrollar la integración del MERCOSUR.

En el Congreso del PT se aprobó la moción de reactivar el apoyo brasileño a Haití; hoy es necesario aportar en un sentido humanitario, civilizatorio y solidario con el pueblo Haitiano. Desde el partido, creemos que no se construye autodeterminación con fuerzas armadas, por lo que estamos diciendo que es correcto mantener la ayuda pero que ya pasó el período de la presencia de tropas armadas, y esto ha obligado a cambiar la política oficial.

Lo interesante de América Latina y de Brasil, es que las políticas de fondo tienden a la igualdad material y permiten la redistribución real de la riqueza. ¿Qué desafíos tiene en ese contexto la política de Dilma Roussef?

La política más sensible para la gente fue el gran acuerdo que Lula hizo con las Centrales Sindicales, que garantizó -y aún lo hace- el crecimiento del salario real cada año. La fórmula acordada plantea que el salario mínimo (como referencia) debe equiparar el incremento de la inflación y un aumento real en base al promedio de crecimiento de los últimos dos años del PBI. Luego de cinco o seis años de este acuerdo, se puede ver claramente la redistribución de la riqueza en beneficio de la masa salarial de los trabajadores.

También cabe mencionar las políticas activas en favor del acceso a la educación superior y a la escuela pública, que estaban paralizadas y desfinanciadas. Allí también hemos tenido cambios muy concretos. Al mismo tiempo, el programa “Mi casa, Mi vida” es un sistema muy importante a través del cual millones de reales son invertidos a través de los municipios para habitación y vivienda popular. Estas son pruebas concretas del cambio de vida de la gente; por eso Lula terminó su gobierno con el 80% de aprobación, y el motivo por el que Dilma ganó en la continuidad.

A pesar de los importantes avances, aún queda como materia pendiente avanzar con la reforma política, la reforma tributaria, cambiar los medios; cuestiones que implicarían cambiar la relación de fuerzas efectiva de la sociedad. A pesar de estas limitaciones, hemos renovado nuestra posición en la Presidencia de la República, y en las próximas elecciones municipales vamos a intentar ampliar nuestra presencia territorial, que ya supera los 600 municipios.

Algunos analistas señalan que el PT ha perdido apoyo en los sectores medios. ¿Es cierto eso?

Entre los años 2005 y 2006 perdimos el apoyo de los sindicatos del sector público y se ha disminuido nuestra presencia en los espacios de la universidad.

Hoy se hace evidente una clara recuperación de nuestra fuerza en los sectores medios, particularmente entre los sectores universitarios,  donde  ha retornado parte de la militancia que participó en partidos que se dicen “a la izquierda” del PT. Se han dado cuenta que estos pequeños partidos no tienen capacidad de incidir en la realidad, y que en los últimos años quedaron en grupos muy sectarios y estrechos. Por otra parte, el PT se ha consolidado bien en los sectores más pobres de la población, aunque eso no se haya consolidado en afiliación partidaria y conciencia política que, desde ya, es un proceso mucho más complejo.