Paradigmas de un Estado especulador

Por David Bono

Mientras 269 diputados han votado a favor del rescate en los Estados Unidos, 161 lo han hecho en contra, aunque resulta destacable que del total de la Cámara Baja, el 50% de los demócratas han inclinado su voto favoreciendo a su copartidario Obama, mientras el otro 50% se ha negado a hacerlo, dejando relegada la figura presidencial, y sumiéndolo en una nueva crisis intrapartidaria de cara a las elecciones presidenciales de 2012. Esto fue justificado dentro del partido, dado que las concesiones que ha realizado el Presidente a los Republicanos, hace perder poder a los demócratas, legitimando la posición recortista del neoliberalismo norteamericano.

El gran inconveniente al que se enfrenta el Presidente Obama –además de la grave crisis de imagen y gobernabilidad que está sufriendo, tal como lo habíamos mencionado– es la legitimación del ala más recalcitrante y reaccionaria de la derecha norteamericana. Las concesiones realizadas en pos del flamante Tea Party ubican a los republicanos como probables sucesores de la Casa Blanca, dado el debilitamiento institucional que sufre el Partido Demócrata y sus referentes. La figura de Sarah Palin, célebre ex Gobernadora de Alaska, y actual referente de la retrógrada imagen estadounidense, ha reflotado al hacer abdicar a Obama de sus postulados iniciales, cuando reformó el plan de salud, prometió el cierre de Guantánamo y el fin de la guerra. De este modo, los Republicanos demostraron la aparente imposibilidad –tal como ellos vienen postulando- de orientarse hacia una política social plena, resguardando la integridad de los ciudadanos y dejando de lado el avasallamiento de derechos, principalmente de inmigrantes. Uno de los justificativos que encontró el republicanismo es que la reforma del MedicAid –sistema injusto e inequitativo– fue la causante del default que enfrentaba Estados Unidos. Esto permitió legitimar la postura del recorte, que durante los próximos 10 años tutelará la economía y que principalmente hace hincapié en los gastos sociales, prácticamente dejando intacto el presupuesto militar, aunque todo esto tiene un pasado lejano y a su vez reciente

Estados Unidos, con una tasa de desocupación que ronda el 9% según las últimas estimaciones, y un sinnúmero de habitantes que día a día quedan sumidos en la pobreza, está mostrando las peores aristas del capitalismo contemporáneo. Con su moneda como patrón internacional luego de Bretton Woods, el gigante del norte, actualmente enfrenta una desenfrenada emisión monetaria a fin de resguardar su integridad financiera y monetaria. Dicha emisión es absorbida principalmente por países emergentes –China, Brasil, y hasta Argentina– quienes poseen activos en reservas que podrían precipitar una crisis inusitada para Estados Unidos. Dicha emisión se encuentra respaldada por las reservas federales, pero en caso de determinar un cambio de paradigma en los patrones internacionales la moneda estadounidense, quedaría depreciada –y relegada– en un escenario de crisis permanente.

Los “salvatajes” que comenzaron con la crisis de 2008 dieron fiel prueba del intento gubernamental de manutención de estructuras especulativas, en lugar de intentar salvar a las miles de familias que se veían desplazadas de sus hogares por las ejecuciones hipotecarias. El presupuesto nacional está siendo ejecutado para salvaguardar las finanzas privadas, absorbiendo sus deudas –y graves errores- a fin de mantener la imagen bancaria a nivel internacional y no demostrar las asimetrías económicas y monetarias que adolece el país a fin de mantener su moneda como patrón de resguardo internacional.

El Rol de las Calificadoras

Las calificadoras de riesgo, surgidas ya en el Siglo XIX en torno al mercado ferroviario, no han sido puestas en el “ojo de la tormenta”. Estos aparentemente autónomos organismos que arbitrariamente determinan la capacidad de pago de los países y su liquidez a la hora de invertir, vienen llevando a cabo desde hace ya muchos años maniobras especulativas que resguardan sus propios fondos.

Una de las calificadoras más importantes pertenece al conglomerado periodístico-editorial McGraw Hill -que facturó el año pasado 6168 billones de dólares– quien desde la firma Standard & Poor’s se jacta de avaluar el nivel de los bonos. Esta clase de empresas, cuya objetiva calificación esconde serios intereses especulativos, resultan necesarias en cierto contexto internacional, pero el conflicto viene dado porque los países a quienes califican son, a su vez, sus clientes. Numerosos ejecutivos han asegurado que existen presiones desde el directorio a fin de realizar mejores evaluaciones para determinar el nivel de un país para mantener una buena política con sus “clientes”. Es decir que una empresa que cumple un servicio objetivo de calificación esconde tras de si un engranaje especulativo financiero que le permite “ratear” a sus propios clientes con cifras benignas mientras sus economías y pagos tambalean. Un ejemplo de esto es JP Morgan

Desde el año 1994, J. P. Morgan elabora el tan bien conocido “Riesgo País”, el cual aquejó a nuestro país durante años, siendo tapa frecuente en los medios de comunicación, cual noticia imprescindible para el desarrollo de la vida. Este año, la Argentina ha llegado a reservas por 52.000 millones de dólares (esta semana han descendido dado que el BCRA ha salido al mercado minorista para estabilizar el dólar, y dado que se hizo frente al pago adelantado del Boden 2012) y junto con Brasil (cuyas reservas esta semana superaban los 330.000 millones de dólares) ubican a los dos países en el quinto puesto de reservas mundiales. Resulta importante destacar que en 1997 las reservas eran de 19.680 millones, y luego de la venta de 124.417kg de oro que albergaba nuestro país ascendieron en 1998 a 23 mil millones. En enero de 2001 eran de 27.389 millones y en Agosto de 17.482, con una pérdida cercana a los 10.000 millones. En 2002 eran de 10.050 millones, y cuando culminaba el año 2003 eran tan sólo de 8.148 millones. Desde la presidencia de Néstor Kirchner aumentaron en 2004 a 14.160, en 2005 19.470 millones, en 2006 28.090 millones y en 2008 de 46.180 millones, llegando a su récord histórico en la actualidad.

Si tomamos las reservas y las prorrateamos por la cantidad de habitantes del país, Argentina dispone de casi 1300 dólares por habitante, mientras Brasil poco más de 1700. Actualmente nuestro país se ubica en el puesto 29 del mundo en reservas, pero para las calificadoras de riesgo, este año ha aumentado un 20% su inestabilidad, superando ampliamente los 500 puntos en el rating y ubicándose como el sexto país más “peligroso” para invertir, detrás de Grecia, Venezuela, Portugal, Pakistán e Irlanda. Es paradójico, ya que el saldo operativo de movimiento de caja de Estados Unidos, hoy, es inferior al de la firma Apple, dando cuenta de la insolvencia que enfrenta (73.000 millones contra 76.200).

Según los analistas, Argentina nunca tendrá una puntuación inferior a los 500 puntos mientras el Modelo Kirchnerista siga gobernando, cuenta de este razonamiento especulador da la caída de nada menos que 70 puntos el día de la muerte de Néstor Kirchner. Según las catalogaciones, Argentina tiene la letra R, que significa “gobierno derrocado” –o derrocable– dando cuenta de la puja política que ejercen estas empresas.

Los “salvatajes” estatizaron –en cierto modo– la deuda privada, al igual que hizo nuestro país en 1982 cuando Cavallo gobernaba el BCRA durante la presidencia de facto de Viola, cuando empresas como el Grupo Macri, Mastellone o Clarín se beneficiaron con dichas medidas, las cuales originaron el aumento de la deuda externa de modo exponencial eclosionando en 2001, costando un país en crisis con el 50% de los habitantes bajo el límite de la pobreza, con un desempleo que aumentaba exponencialmente y un país que pedía blindaje sobre blindaje endeudándose permanentemente con organismos internacionales, política dejada de lado desde la llegada al poder de Néstor Kirchner.

Un caso paradigmático es el griego, que en cierta medida se asemeja al argentino. Si bien actualmente está primero en el ranking de las puntuadoras, hace tan sólo dos años, antes de la crisis, gozaba de excelente salud crediticia mientras su presidente falsificaba documentos. Aunque en el caso de Grecia, la situación es más compleja dada la liquidez del país y su estabilidad frente al euro, por el cual no puede hacer frente a la fortaleza alemana comparado con las asimetrías que presentan las economías periféricas.

Modelos Especuladores Vs. Modelos Productivos

Después de la Segunda Guerra Mundial, las actuales economías más sólidas del mundo –Japón, más allá de la crisis 2008 y las catástrofes que ha sufrido y Alemania– comenzaron un desarrollo industrial de base. Cambiaron el paradigma productivo de bienes de consumo por el procesamiento primario de materias primas a fin de obtener la conjunción de elementos tecnológicos que, junto con la dinámica de los mercados, permitieron un crecimiento sostenido y perdurable. Al mismo tiempo, Estados Unidos comenzó una expansión en la industria de bienes de consumo y principalmente el desarrollo de electrodomésticos, fáciles y rápidos de construir con un gran valor agregado. Esto le permitió al gigante del norte poder impulsar rápidamente la industria, crear millones de puestos de trabajo y comenzar una campaña de recolonización industrial. Hace ya algunos años, la competitividad estadounidense se vio opacada por la mano de obra barata que ofrecían las potencias emergentes del sudeste asiático, donde migraron sus principales capitales, fomentando economías cuentapropistas y dejando de lado las grandes inversiones. A la luz de esta matriz productiva –actualmente empobrecida y decreciente- Estados Unidos orquestó una nueva estructura productiva basada en la guerra y el desarrollo bélico como matriz industrial. Desde la existencia del mundo bipolar, Estados Unidos se ha empeñado en encontrar y renovar permanentemente sus enemigos, lo que le permite orquestar nuevas alianzas, reconfigurar relaciones de fuerza, expandir la industria y mejorar sus exportaciones.

Según los últimos informes del Instituto para la Paz de Estocolmo, quien recopila anualmente los datos de gastos militares, ventas de armas, etc., EEUU tiene un gasto militar 687.105 millones de dólares, lo cual representa más del 40% del gasto mundial en armas y el 4% de su PBI aproximadamente, teniendo más de 3.000.000 de hombres en servicio, ubicándose en el 8vo puesto del mundo. Es secundado por China, quien “tal sólo” emplea 98.000 millones, lo que representa menos del 2% del PBI del país y el 6% del gasto mundial, con prácticamente 3.000.000 de solados. La diferencia se encuentra en que la población estadounidense es un menos a un quinto de la china.

La volatilidad del mercado armamentístico, sumado al desarrollo de las industrias de base (en países como Alemania o Japón) dan cuenta del agotamiento del sistema productivo estadounidense y la imposibilidad de desarrollar nuevos mercados en un post-imperialismo globalizado. Argentina emplea el 0.8 del PBI en armas y cuenta con una fuerza aproximada de 104.000 hombres. Tal vez los números de Rusia (con casi 22.000.000 de tropas) o Korea del Norte con una relación de 418 tropas cada 1000 habitantes, son el único parámetro que deja atrás a Estados Unidos, cuya relación se encuentra en menos de 10 tropas cada mil habitantes.

Si bien luego de la administración Reagan parecieron dejar atrás los rasgos de Estado de Bienestar keynesiano, una nueva forma de neokeynesianismo, el keynesianismo militar – al que Chomsky denominó “el Sistema Pentágono” – tomó preponderancia en las administraciones 1980-2000s.

Los costos humanos que ha tenido Estados Unidos en los últimos años dan cuenta de la magnitud del mecanismo. En su último libro, al igual que en la entrevista que le realizó Iniciativa, Zaffaroni da cuenta de los 150 millones de muertos que ha habido durante el Siglo XX y han sido silenciados, y a esto se suma el agotamiento de los recursos estadounidenses.

La imposibilidad de Obama de retirar las tropas, y las presiones que ha sufrido por parte del arco opositor muestran, no sólo la debilidad de su gobierno, sino la fuerza corporativa que se ejerce, sumado a la imposibilidad económica de un Estado especulador.

El elevado número de pensiones de guerra por discapacidad, los recursos sociales mal administrados, y el porcentaje elevado del PBI orientado a gasto militar demuestran que estas variables son difíciles de contrarrestar. Las fronteras económicas se vieron fuertemente limitadas por la regresividad de la propia economía que, sumado a un de mercado especulador, impidió el desarrollo sustentable de un sistema neocolonial – a diferencia del alemán, donde el Puerto de Hamburgo es la prueba fehaciente- que indefectiblemente culmina deficitariamente en una nueva crisis cíclica, aunque esto no es novedad, ya fue enunciado por Marx en el Libo III de El Capital, quien sabiamente señaló que la contracción por saturación lleva irreversiblemente a la pobreza y la regresión del consumo.

No es casual que la industria armamentística, además de mover miles de millones de dólares en el mundo, tenga la posibilidad de permitir amplias fluctuaciones bursátiles dadas su volatilidad, al igual que hoy en día la Alta Tecnología y cualquier desarrollo cuyos resultados son cambiantes.

El marco Europeo

El Ex Ministro de Economía Francés, Rueff, miembro fundador de la Sociedad de Mont Pelerin y ferviente amante de la integración europea, postulaba que la única frontera de salvación europea era la integración económica. Esto permitiría que la disponibilidad de efectivo permitiera solventar los dividendos de los países superavitarios respecto de los deficitarios. Rueff, padre de los “Chicago Boys” y que mantuviera una fuerte discusión durante una década con Tobin ocultaba – o quería ignorar – que las cada día más fuertes asimetrías imposibilitarían el desarrollo sustentable en un marco europeo. La fortaleza del marco alemán y la libra esterlina – monedas preferidas como reserva en el Siglo XX y XIX respectivamente – no pudieron ser equiparadas con el dracma o la lira italiana. Tal vez, en alguna medida Rueff preveía los desastres que traería el patrón dólar, al ser el más importante defensor del patrón oro.

Luego de la crisis de 2008, los presupuestos europeos fueron recortados de cara a los próximos 10 años. Si bien hubo ajustes más fuertes – los PGIS: Portugal, Grecia, Irlanda y España – otras economías se han inclinado por la venta de propiedades – Francia con más de 3500- o activos – Italia- lo que permitió solventar sus déficits. La austeridad monetaria institucionalizada no impidió el aumento de la deuda pública a entre el 50 y el 100 del PBI, similar a lo que sucedió en Estados Unidos – que superó el 100% – y tal como lo dijo Hillary Clinton en su visita a la Argentina, la relación deuda externa PBI en Argentina es inferior a la de Estados Unidos.

Gasto y PBI

Actualmente, el 40% del PBI estadounidense está representado por el gasto público (según registro del ejercicio fiscal 2010, siendo el mayor en la historia del Siglo XX obviando el período 45-48) donde Defensa y Educación representan la misma suma, sólo superado por salud – luego de la reforma Obama – y pensiones (las cuales, principalmente, conforman pensiones de retiro militar, y esto se puede observar en la duplicación del presupuesto en el período 2004-2010). Mientras en Argentina – país al que se acusa de sobre-intervensionismo – la intervención estatal en el PBI representa menos del 25%, Francia se ubica 8vo en el mundo con el 52%, siendo superada por economías como la china o la cubana, donde el rol del Estado en la planificación es esencial.

El sistema de protección estadounidense, famoso por su apertura desde la década del 30, da muestras sobradas de la implementación del sistema Reagan y el neoliberalismo colonialista, dado que en 1976 el pico de asistencia estuvo en 238 miles de millones, con una caída a poco más de 200 mil millones con el ascenso de Reagan, y cuando culminó su mandato se encontraba en 180 mil millones, los parámetros de la década del 60, es decir una regresión de casi 30 años. Actualmente se encuentra en valores similares a 150 mil millones, el más bajo en la historia. Esto tiene explicación en la Ley de Reforma del Welfare State de 1996 gracias al slogan de Clinton “terminemos con el Welfare como lo conocemos”. Esta ley fue introducida por Clay Jaw, quien adjudicó los problemas estadounidenses a la inmigración y logró reducir las asistencias sociales y la cobertura de los planes como nunca antes en la historia de Estados Unidos, dejando atrás la historia económica de la segunda mitad del Siglo XX.

Hoy, cuando el neoliberalismo se erige como modelo dominante, y se camufla bajo diversos velos, se observa que los planes cubren tan sólo a 1.5 millones de familias, mientras que cuando terminó su gobierno Reagan llegaban a 5 millones, en los últimos 20 años la caída estrepitosa de las variables sociales demuestra el grado de desinterés del Estado y la culminación de la salida del proceso productivo al especulador.

De cara al futuro

La situación estadounidense parece no tener un buen fin a corto plazo. La reestructuración del sistema productivo debe ser llevada a cabo y deben darse numerosos debates “puertas adentro”.

El “buen momento” que pasaba Estados Unidos se encontraba apoyado, entre otras cosas, en su desenfrenada emisión monetaria, acompañada por una suba en el precio de los commodities, lo cual beneficia el improductivo y deficitario sector primario estadounidense, ya que la inflación por emisión que genera está siendo absorbida por países como el nuestro – los registros de la inflación del 20% anual dan cuenta de ello – o Brasil – cuyas tasas de ingreso de capitales y la apreciación del Real duplicadas en el último año- lo demuestran.

Emitiendo moneda y colocando deuda en las reservas internacionales, Estados Unidos puede seguir expandiendo su economía, aunque esto está viendo su final por un tenue pero incipiente proceso de “des-dolarización” y diversificación de las reservas internacionales. Los registros muestran que si bien en 1999 el mundo tuvo su pico de reservas en dólares, ya que el 71% de las reservas internacionales se encontraban en moneda estadounidense, en los últimos 12 años ha descendido 7%, ubicándose en el 64%. Esto demuestra el descrédito de los países por el dólar, así como dan cuenta de la preferencia por el euro en el marco de la estabilidad alemana – aunque últimamente ha fluctuado por las crisis estacionales, al igual que el yen por las catástrofes y la constracción bursátil, y el ascenso del oro en el mercado de valores.

Estados Unidos está ante el riesgo de ser “extorsionado” por economías emergentes como la china, ya que de decidir virar las reservas de dólares a oro, por ejemplo, el mundo se vería invadido por una inaudita cantidad de dólares, que lo depreciarían y podrían llevar a la quiebra de los organismos financieros estadounidenses, además del fin de su reinado.

Nuevamente, hay que sostener la importancia del gasto público y su utilidad social. Como muestra Roberto Hilson Foot en su último artículo para Iniciativa, la utilización del Superávit Fiscal bien orientado, en la implementación de políticas sociales de desarrollo a largo plazo, permiten reducir los niveles de pobreza e indigencia –tal como se demostró con la Asignación Universal por Hijo que redujo la indigencia al nivel más bajo en los últimos años. Esta bonanza económica se ha visto distribuida en otros programas como la cobertura previsional para 2.000.000 de nuevos jubilados. Según las últimas estimaciones, Argentina gasta $267 por habitante, unos 65 dólares, mientras Estados Unidos casi $8800, lo cual representa prácticamente 4 salarios básicos argentinos. Los paradójico es que a tal disímiles valores, el desempleo en Argentina es inferior al estadounidense. La gran diferencia está en la protección que reciben los habitantes argentinos, ya que en nuestro país se han construido más de 1000 escuelas en los últimos 8 años, mientras en Estados Unidos se ha duplicado el presupuesto bélico.

La situación norteamericana es compleja, el Tea Party se ha fortalecido de cara a las elecciones del año entrante, la inmutabilidad del gasto militar en pos del social dan cuenta de ello, la administración Obama ha perdida crédito y fuerzas, mientras los medios de comunicación y organismos financieros le dan la espalda. Los bríos de cambio que instauraría un nuevo gobierno han sido dejados de lado por un nuevo paradigma y coyuntura internacional. Los avatares que sufrirá la economía estadounidense son impensados, y el gran dilema que se dilucida es dejar atrás el sistema de especulaciones financieras, sin ningún tipo de regulación, desoyendo las palabras de economistas como Tobin – Premio Nobel de Economía – quien acertadamente postuló la implementación de una tasa a la fluctuación internacional de capitales. Si Estados Unidos vira sus políticas de protección a la especulación bursátil, y resguarda una hipótesis de contención social sumado al desarrollo productivo no militar, podrá salir de la crisis, en caso contrario, los fondos internacionales, su economía fuertemente empobrecida, sus déficits industriales y el escaso desarrollo industrial en perspectiva, tomaran su revancha con los mismos de siempre: los más desprotegidos, y en la medida que Obama intente salvar su administración negociando con el ala más recalcitrante de la derecha internacional dejando atrás sus postulados y promesas de cambio social, retornando a un virulento escenario neoliberal debilitado, los norteamericanos despertarán nuevas oleadas de xenofobia, discriminación y racismo, polarizando su sociedad y trayendo nuevamente un paradigma del que nuestro país ha salido desde el 2003 en adelante.