Juan Pablo Cusa, candidato a Legislador porteño: “Los grandes medios le comienzan a soltar la mano a Macri pero todavía lo cuidan para no perder el bastión de la Ciudad”. Entrevista exclusiva de Iniciativa al referente del Movimiento Evita Capital.

Reportaje de Federico Montero, Daniel Radduso y Ariel Goldstein

Iniciativa entrevistó en exclusiva al candidato a Legislador porteño por el Frente para la Victoria, Juan Pablo Cusa. Referente del Movimiento Evita Capital y Coordinador de Asuntos Técnicos Jurisdiccionales dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros, opinó de las próximas elecciones de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de la gestión macrista y de los desafíos del Movimiento Evita a nivel local y nacional. Leer Más.

¿Cuál es tu historia de militancia en el Movimiento Evita como referente y cómo llegas a la fórmula Filmus-Tomada?

Nosotros empezamos a militar en la Ciudad de Buenos Aires en los años 1993/94. No como Movimiento Evita ya que estábamos en otra organización. Más adelante, con la conformación de la Coordinadora de Barrio empezamos con un local en Constitución en la calle Bolívar. Y de ahí se empezó a dar el primer paso hacia lo que fue las “4P”. Se trató de la primera organización que después termina constituyendo en el ámbito orgánico del “MTD Evita”, que lo construimos hace 10 años. En el año 2006, en el Luna Park se lanzó el “Movimiento Evita”, que fue la idea del paso desde lo territorial a lo político. El “MTD” era el Movimiento de Trabajadores Desocupados y empezamos a incluir a un gran conjunto de actores -tanto universitarios como actores políticos- que hizo que la consigna de ser un Movimiento de Trabajadores Desocupados quedara chica. Hace 10 años que milito en el Evita, y esta no es la primer campaña que hago con Daniel Filmus sino la tercera, si tomamos en cuenta aquella en la que Daniel fue Jefe de Campaña. Por mi parte, en el 2007 ya había tenido la posibilidad de ser candidato, mucho más testimonial; estuve en sexto lugar de una lista que consiguió dos diputados nacionales. Hace muchísimos años que milito la referencia del Movimiento Evita y con Filmus tenemos en común haber trabajado mucho desde 2006, desde la Ley de Educación, cuando él era Ministro de Educación de la Nación. Por otro lado, mi candidatura viene de la mano de tener una experiencia dentro del espacio.

Con respecto a la fórmula Filmus-Tomada, ¿Qué es lo que crees que expresa?

La Presidenta lo dijo muy claro y me gustaría complementar su idea con la referencia a Juan Cabandié. La fórmula es la expresión de las tres banderas que se levantan desde el primer proyecto kirchnerista del gobierno de Néstor Kirchner. Las banderas eran Educación, Trabajo y Derechos Humanos. Para mí, el espacio representa eso. Más allá que los pre-candidatos sean todos compañeros muy respetados, Daniel Filmus es el hombre que más sabe de la Ciudad en el espacio progresista, a la vez que está muy vinculado al peronismo. Hace mucho que se viene preparando y conoce en profundidad los temas de la Ciudad y de los barrios. La fórmula se complementa de la mejor manera con el gran militante que es Carlos Tomada. Asimismo, Juan Cabandié es la expresión de lo nuevo y de la primera bandera de lucha que levanta el kirchnerismo, que son los nietos recuperados, y la presencia de la segunda generación que son los hijos de los compañeros. La fórmula representa eso: “Educación, Trabajo y Derechos Humanos”, que es lo mismo que representa el kirchnerismo.

Con respecto a la gestión de Macri, ¿Cuál es tu evaluación respecto de lo que han sido estos años de gestión?

Hubo una des-gestión. Macri intentó usar la Ciudad como trampolín a la Presidencia de la Nación. De la Rúa quiso hacer lo mismo. La derecha tiene buenos cuadros, entre ellos López Murphy, pero este grupo de amigos empresarios creyó que la Ciudad se gestiona sola porque da recursos. En verdad, la Ciudad ha retrocedido 10 años en tiempo. Nosotros siempre empezábamos hablando respecto de los “olvidados del Sur”, pero la gestión de Macri no ha gestionado para ningún sector. Ni siquiera aquellos sectores que lo utilizan como bandera de la esperanza blanca en Latinoamérica pueden decir que se sienten conformes con su gestión. Ha gobernado para él, para sus empresas y, a nivel de los problemas, por ejemplo, vemos como se inunda desde Palermo hasta el Sur de la Ciudad. Es un desgobierno, esa es la idea.

Con relación al resto de la oposición, ¿Qué posibilidades ves en la Ciudad o a nivel nacional para estos sectores?

A Macri es difícil pegarle a nivel prensa. Macri y el “Grupo Sophia” son muy cuidados por los monopolios mediáticos. Pero es más fácil criticarlo junto a la gente, junto a los vecinos, puesto que ellos no han hecho nada. No hay clase social en la Ciudad de Buenos Aires que pueda sentirse satisfecha. No mejoró los barrios ni urbanizó. Pero es difícil pegarle masivamente, porque los monopolios mediáticos lo impiden. No es casual que vuelva a ser la Vicejefa de Macri un miembro del Grupo Sophia. Es una gestión que tiene un discurso que se desmorona tanto como con la Policía Metropolitana, donde lo único que se le ocurre es juntar policías que pertenecían a la Federal.

Esta elección no tendrá similitudes con las legislativas de 2009. Me parece que la discusión se da en torno a la división del voto de derecha. Pienso que no hay un voto progresista -identificado con algunas peleas que ha dado este gobierno- que pueda ir para Pino Solanas y, además, en las elecciones ejecutivas hay una tendencia a que se polarice.

Esto será así en todo el país. La alianza de Alfonsín con De Narvaez no es casualidad. Sabe que tiene que sumar votos de centro-derecha porque por centro-izquierda no llega. Se va a dar así.

En la ciudad hay una oposición al macrismo que es más fácil de sostener y, a nivel nacional, la oposición  no tiene rumbo. Es consciente que no está haciendo pie o que tiene “pie de barro” y en lugar de proponer políticas de Estado, sugiere tapas al diario Clarín. Por su parte, al ir con De Narvaez, Alfonsín está hipotecando la UCR para los próximos 10 años. Ante este panorama, hoy la oposición se apoya en las críticas de los grandes medios de comunicación.

En la ciudad, la gente no acepta el discurso de Macri como hace 4 años pero es bombardeada continuamente por los medios masivos de comunicación. El macrismo, con el “Grupo Sophia” encabezado por el propio Macri y junto al Rabino Bergman, es muy permeable dar golpes bajos, con la gente, y son fuertes en la idea de la construcción mediática.

Con respecto a la posibilidad evidente que Filmus pase a una segunda vuelta con Macri, ¿podría haber un acuerdo con Proyecto Sur para una eventual disputa para el ballotage?

En primer lugar creo que este ballotage, va a expresar el apoyo a Cristina, algo que nosotros no habíamos podido lograr hasta este momento. Para la segunda vuelta hay que ver cuál es el electorado que está en disputa. Creo que se pueden ganar otros electorados. Probablemente haya acuerdos con muchos dirigentes de Proyecto Sur. Me parece que hay gente de Proyecto Sur que es muy valorable para una segunda vuelta, porque reconocen cuál es la contradicción principal y la secundaria y cuál es el enemigo principal. Para nosotros, al igual que para muchos dirigentes, lo que está agotado es la idea del macrismo en la Ciudad; hay que ver cuál es el electorado que se reparte. En general, con el kirchnerismo, todos los actores opositores que se han colocado en ese lugar, se terminan yendo tanto para la izquierda que vuelven con la derecha. Va a haber un acuerdo con muchos sectores progresistas. Cuando la batalla central sea volver a gobernar la ciudad o que la ciudad sea gobernada por una fuerza progresista creo que va a haber muchos sectores y el voto de Pino se va a dividir.

En términos generales, ¿qué cambió entre las elecciones a Jefe de Gobierno de 2007 y las de este año?

En primer lugar, y esto es algo que discuto con algunos compañeros intelectuales, creo que hay que invertir los dichos de Pino Solanas. En 2007 perdimos en Mar del Plata, Bahía Blanca y Capital. En definitiva, se perdió en las ciudades más ricas y con amplias franjas de clase media, quienes son grandes beneficiarios del sistema. En primer lugar y en ese sentido, allí los grupos mediáticos tuvieron un rol fundamental. Son los lugares en los se venden mayor cantidad de diarios del Grupo Clarín, por ejemplo, en Bahía Blanca es muy influyente el diario La Nueva Provincia, que se enfrenta al gobierno nacional.

En segundo lugar, ahora hay una clase media que nos apoya pero al mismo tiempo le cuesta asimilar los procesos sociales, sobre todo si son identificados con el peronismo. Sin embargo, a partir de los procesos en que se identifica al “enemigo” comienza a darse ese apoyo. Considero que toda esa “militancia”, que no se encuadra en ningún lugar, pero tiene visibilidad, no era kirchnerista en 2007 y comenzó a emerger cuando empieza a negarse a ser víctima de [las corporaciones y de] las operaciones de ciertos periodistas que escriben la historia oficial.  Se generó a partir del conflicto con el campo, la ley de medios y la estatización de Aerolíneas, entre otras medidas.

En tercer lugar, hoy se desvanece la idea de posicionar una derecha en América Latina. En 2007, Macri apareció como la referencia que venía de la no-política y que no tenía acuerdos con los aparatos más caducos de la política argentina. Era joven, venía de haber obtenido campeonatos con Boca Juniors, planteaba convertir la Ciudad en un oasis y venía influenciado por toda la prensa opositora latinoamericana que buscaba una esperanza blanca en la segunda capital más importante de la América del Sur. Ante ese fracaso, hoy Macri es el que tiene que tener a alguien detrás que le pase lo que tiene que decir. Ante estos hechos y el desgobierno de la Ciudad, creo que fracasó el “Proyecto Macri”, incluso si lo tomamos en un nivel ideológico. Como comentó alguna vez Alejandro Dolina, la derecha ha tenido personas que por lo menos tuvieron la valentía de formar partidos conservadores, con un proyecto detrás de esa formación. Me parece que lo mismo va a ocurrir con De Narvaez, son personajes que cuando se empiezan a desarmar, no queda nada. También creo que los grandes medios le comienzan a soltar la mano a  Macri y sólo les queda cuidarlo para no perder el bastión de la Ciudad. En mi opinión, lo que ocurrió fue eso: aparece el “enemigo” y las ciudades comienzan a apoyar al Gobierno Nacional. No creo en el voto calificado de los sectores populares; sí me parece que los proyectos populares tienen mucho rechazo en un primer momento -como pasó en el primer mandato de Perón- de parte de sectores de clase media, sobre todo universitarios. Creo que en la pelea de la “125 “y la Ley de Medios, esos sectores empezaron a ver al kirchnerismo como el espacio capaz de profundizar los avances. A estos sectores pueden no gustarles el PJ o discutir algunas políticas, pero acompañan las medidas transformadoras.

En este contexto, la muerte de Néstor profundiza la idea de ese “Quijote” peleando contra los molinos de viento. Eso ha sido lo más importante, mientras que, por otra parte, el discurso mediático de los monopolios empieza a impactar contra una realidad militante. Hoy la tapa de Clarín no influye como antes.

¿Cuáles son los desafíos del Movimiento Evita a nivel nacional y local?

El gran desafío es, en primer lugar, sostener y construir herramientas para acompañar el proceso de Cristina Kirchner, construir el “Néstor colectivo”. Se trata de poder aglutinar el espacio kirchnerista, sin la necesidad de que sea una misma fuerza. Vamos hacia una batalla muy difícil que es la re-elección de Cristina, sin Néstor en la cancha. En este sentido, el Movimiento Evita, como fuerza social y política madre, tiene la responsabilidad de crear espacios donde la militancia pueda encontrar organicidad. Por otra parte, me parece que la JP Evita, al igual que La Cámpora, tienen la tarea de empoderar a las generaciones que se inician en política. Esa es una responsabilidad muy grande. Más allá de si la discusión es etárea o no, siempre hay una disputa por el poder real de las generaciones. Esto fue siempre así y no está mal que ocurra. Si, por ejemplo, uno se convierte en político a determinada edad, seguramente tendrá esa disputa con otras generaciones. Los espacios políticos se conquistan, se discuten y nuestro rol, como políticos, es sumarlos e incentivar la institucionalización del espacio de poder construido. La militancia, que incluye diferentes elementos como pueden ser: la idea de armar la “trinchera”, “aguantar” en la calle, salir a pintar, etc., hay que mantenerlo. Esto, que comúnmente se llama “mística”, debe institucionalizarse. Si lo logramos, si las nuevas generaciones y los trabajadores son empoderados y hacen mella en el Estado, este proyecto iniciado en 2003 será profundizado y podremos conducir la Argentina por muchísimos años más.