Gonzalo Ruanova: “Hay un proceso que Kirchner inició en 2003 y Cristina continuó en 2007 y hoy ningún candidato va a poder salir de esa política” Entrevista exclusiva de Espacio Iniciativa al Legislador porteño.

Reportaje de Vicente Russo

Entrevistamos en exclusiva a Gonzalo Ruanova, Diputado de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por el Bloque de Nuevo Encuentro. El legislador, que manifiesta su adhesión al gobierno nacional, analizó la gestión del Pro, las problemáticas de la Ciudad y la coyuntura política de cara a las elecciones del 2011. Aquí, la nota completa.

¿Cómo evaluás la gestión de Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires?

Es importante señalar que Macri había generado mucha expectativa. En 2007 tuvo un acompañamiento importante del electorado – tanto en la primera como el la segunda vuelta – y el discurso que había impuesto en esa extensa campaña de hace 4 años fue bien recibido por una gran cantidad de porteños. Tanto él como Gabriela Michetti nos decían que tenían equipo, que eran eficientes, que venían a hacer política plenamente orientados en resolver los problemas de la gente, y que los mismos no tienen ideología. En este sentido, esta generación de expectativas, claramente no se cumplió. Creo que la gestión de Macri, es mala, muy cara y deficiente: mala porque instaló la cultura de Buenos Aires no puede, no la dejan, se lo impiden, que no saben. Macri no termina la autopista Illia y es culpa del Gobierno Nacional, Macri no termina las estaciones de Subte que prometió y le hecha la culpa al Club de París porque no le dan financiamiento, a Macri se le inunda la Ciudad y le hecha la culpa al Servicio Meteorológico porque no le avisaron. No es posible que el distrito más rico de la Argentina continuamente ponga excusas ante su incapacidad de resolver los diferentes problemas y/o conflictos que son los problemas de cualquier ciudad de la magnitud de Buenos Aires. La gestión también es mala porque no logró reordenar el espacio público, no logró sostener el blindaje social que la ciudad tenía respecto a la salud, la educación y la vivienda. Son tres áreas que tienen un déficit muy importante. Por otro lado, esta gestión también discontinuó un tipo de política de estado que en la Ciudad se había instalado, como lo es el desarrollo de los Subtes. Ninguno de los gobiernos de la Ciudad, desde De la Rua a la fecha, habían hecho subtes con fondos nacionales o con endeudamiento. Siempre se hizo la extensión y desarrollo de líneas nuevas con fondos propios. Hoy Macri no pudo avanzar y nos debe, a los porteños, 39,5 km de los 40 prometidos. Y eso lo sufrimos todos los días en el tránsito y en la calidad con la que uno se transporta en Buenos Aires mediante el medio que es más ecológico, económico y rápido para utilizar, que es el Subte.

¿Qué opina en referencia al DNU 2/11 por el que el PRO intentó criminalizar la protesta sindical?

Hay dos circunstancias que lo hacen muy grave. En primer lugar, la forma en que lo pretende instituir. Hacerlo a través de un DNU es inconstitucional. La Constitución marca taxativamente cuatro acciones que no se pueden realizar mediante este mecanismo: una reforma tributaría, los temas inherentes los partidos políticos, las leyes electorales y la cuarta es la materia penal. Claramente su iniciativa tiene que ver con una cuestión penal y es gravísimo. No hay antecedentes en democracia; ni Bussi se animó a hacerlo en Tucumán, cuando era gobernador. Macri intentó generar figuras de tipo penal, como es la contravencional en la Ciudad (esto es explicado en profundidad por Zaffaroni), y además darle, a esa figura penal, una sanción, una pena de arresto. Más allá de quién es el Jefe de Gobierno, no se puede permitir que se asiente ese precedente. Y esta decisión también tiene que ver con la defensa de intereses que Macri tiene. Él podrá decidir defender los intereses de los más poderosos, de los que hacen licitaciones en la ciudad – como Clarín que ganó la provisión de notebooks – pero tiene que atenerse a la ley. Me parece que en este caso Macri intentó sobreactuar, mostrarle a Clarín que está dispuesto a todo y a mucho más. Como fue algo grave, me parecieron importantes las respuestas de la justicia y de la Legislatura, donde todos los bloques firmaron el rechazo al DNU más allá de las diferencias que se pueden tener en relación a las formas en que se mueve Clarín. En definitiva, se coincidió en que utilizar un DNU para esto era grave y por eso lo rechazamos.

¿Cuál es el posicionamiento del Bloque respecto a las elecciones en las Comunas?

Primero, decir que va a ser un hecho importante y, también, una deuda histórica de la política de la Ciudad. Esto excede a Macri. En su caso, como a muchos gobernantes, le costó descentralizar el poder. A la política le costó aceptar que haya 15 unidades descentralizadas, funcionando cerca de los vecinos, con más capacidad de control sobre los contratos y con distinta distribución del poder. Con esta elección se habilita la posibilidad de que un Comunero tenga injerencia en contratos como los de la basura que ahora se administran con una o pocas firmas. El paso que creo necesario, a partir de esto, es otorgarle a la Comuna, el poder de decisión que tiene que tener. Si no pasamos las competencias correspondientes, si no aumentamos el presupuesto, si no les damos las herramientas necesarias para resolver las demandas que tienen las Comunas, menudo favor le estaremos haciendo a la descentralización, porque el vecino va a votar a sus candidatos comunales y ellos deben contar el poder para ejercer sus funciones.

¿Qué opina en relación a la Policía Metropolitana? ¿Qué medidas considera necesarias en relación a la cuestión de la seguridad en la CABA?

Es insoslayable discutir la transferencia de la Policía Federal. Sin duda la Federal requiere un sistema de profesionalización, convertirse en una Agencia Federal, y trasladar los servicios metropolitanos que hoy tiene en comisarías para que sean manejados por quienes los porteños votamos: el Jefe de Gobierno. Eso es un mandato constitucional, del que tendremos que discutir el financiamiento. Yo entiendo que algunas provincias no acepten que el gobierno federal le pague a esta Ciudad – tan rica – el servicio de seguridad. Pero es algo que tiene que ser discutido y se encontrará la forma de hacerlo. Lo que también es claro – tanto con la transferencia de la Federal como con la conformación de la Policía Metropolitana – es que cualquier sistema policial que quiere ser moderno, eficiente y bueno, tiene que fortalecer el proceso de selección. Cuando, desde la Legislatura, fuimos a investigar los mecanismos de ingreso a la Policía Metropolitana nos encontramos que era más difícil entrar de repositor en un supermercado que ingresar a la fuerza creada por Macri. ¿Por qué? Porque había una decisión de que el 80% de los agentes a incorporar fueran ex-agentes de la Federal que eran cercanos a Palacios. Los 37 Comisionados Generales, que equivalen a Comisarios, venían de la Policía Federal. Osea que antes de pensar la fuerza, se pensó en un jefe, que fue Palacios, y eso tiñó la Policía Metropolitana. Creo que hoy día hay que dotarla de credibilidad, darle un nuevo proceso de integración y construir, con las herramientas que tenemos en la Ciudad, un mapa del delito y una verdadera encuesta de victimización. En fin, una policía que esté más focalizada en las necesidades y el tipo de delitos que existen en la Ciudad. Hay que cambiar el concepto tan instalado que la política le traslade los problemas de seguridad a la policía. Tiene que haber una dirección civil con mucha participación, con los foros funcionando. Lo de Nilda Garré es un gesto bárbaro, una muy buena señal desde el gobierno en hacerse cargo de los problemas de seguridad. Los problemas de seguridad son multicausales y las respuestas también. Yo estoy convencido de que la ciudad más segura es la ciudad más justa. Eso se da si mejoramos los índices sociales, si iluminamos más, si logramos que el Estado esté presente. Ahora, claramente, nos tenemos que sentar a discutir los problemas que tiene Buenos Aires en relación a la seguridad. Es una de las demandas más grandes que tiene la Ciudad. Tenemos que resolver primero cómo conducir la policía desde la política, hacerlo con civiles, con capacitación y con una buena paga.

En el marco de las elecciones de julio ¿Ve la posibilidad de que la Ciudad sea gobernada por un frente progresista? ¿Quién lo encabezaría?

Yo creo que hay posibilidades de cambiar el Gobierno de la Ciudad en Julio. La expectativa de Macri fue mucha pero no la cumplió. Hoy en día, ese frente son las expresiones locales del Frente para la Victoria, y más allá del Frente para la Victoria identitario, claramente hoy se confrontan dos modelos: por un lado, el de Macri, que intentó ser la oposición al kirchnerismo a nivel nacional,  y por el otro lado, en la Ciudad de Buenos Aires, las fuerzas que acompañamos este proceso de cambio, desde más adentro, desde más afuera, desde los partidos oficiales, o desde los partidos autónomos independientes, y lo que tenemos es la responsabilidad de ganar la Ciudad, para cambiar este Estado y para poner las políticas públicas como prioridad, que hoy creo que no están.

¿Y con respecto a los posibles candidatos del Frente para la Victoria?

Hay algo que quedó demostrado, después cada uno definirá sus nombres – yo no me voy a meter en la vida interna de las demás fuerzas – pero lo que estoy seguro es que hay un proceso que Kirchner inició en 2003 y Cristina continuó en 2007 y hoy ningún candidato va a poder salir de esa política. Creo que hay una integración del MERCOSUR de manera digna para con el mundo, vamos en un proceso de semindustrialización de la Argentina que nadie está dispuesto a cambiarlo y, además, se logró instalar a la política como mecanismo, como el instrumento para cambiarle la vida a la gente. Sea cual fuere el nombre, nadie se puede correr de esa política porque tiene una base de sustentación social que quedó demostrado el 25 de mayo de 2010 en la calle, y quedó demostrado en la constitución de las oposiciones en la Cámara de Diputados, que no pudieron lograrlo porque más allá de todo había un acompañamiento social, más representativo del número coyuntural.