“Hay que asegurar la gratuidad y el acceso a los estudios superiores de los sectores más desprotegidos”. Entrevista a Abraham Gak

Por Tania Rodríguez y David Bono

Abraham Gak, a sus 81 años, nos recibe en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA de la cual es profesor honorario. Lo entrevistamos en su carácter de Director del Plan Fénix con el fin conocer su opinión sobre la actualidad económica, el contexto internacional, los organismos financieros y su complicidad, las retenciones, su perspectiva a futuro, y muchos temas más.

Estas fueron sus enriquecedoras palabras:

¿Cómo caracterizaría al modelo productivo actual de la Argentina? ¿Cuáles considera que son los desafíos futuros?

Claramente este modelo o, mejor dicho, las medidas que conforman la acción de gobierno marcan una ruptura con el pensamiento neoliberal debido, en primer lugar, a que el desarrollo está atado a la inversión, que tiene que ser producto del mercado interno. Esa es una diferencia fundamental con el menemismo porque anteriormente estábamos sumidos al sistema financiero global dirigido por los grandes organismos internacionales financieros: el FMI, el Banco Mundial, el BID, etc. Una cuestión fundamental es la aparición del Estado, es decir, la idea de que el mercado era el mejor asignador de recursos quedó obviamente desterrada y modificada a través de hechos concretos. Otra cuestión es la política respecto a los organismos financieros internacionales a partir de la búsqueda de una independencia y una soberanía en la toma de decisiones. Esto no quiere decir que se haya roto con el modelo capitalista, en definitiva, el modelo actual. No ha roto con el sistema de la propiedad privada, ni con la idea de que el empresariado puede funcionar únicamente si tiene rentabilidades que lo atraiga. Todo esto configura un modelo diferencial con respecto a lo que originariamente, durante treinta años, estuvo instalado en la Argentina. Yo diría que este modelo es un modelo heterodoxo con algunas ataduras a ciertos sectores económicos pero que el Estado ha ido adquiriendo capacidades frente a un desmantelamiento perpetuado durante treinta años. Esto no se revierte facilmente, no se recupera en pocos años; requiere de un proceso. Pero de todos modos, la mediación del Estado es muy clara y la política de generar posibilidades de competitividad hacia el exterior -sobre todo de los sectores que antes no la tenían- también. Hay que recordar que el agro en la convertibilidad tenía capacidad de sobrevivir al modelo, lo que no ocurría con la industria, hecho que ya todos conocemos: cierre de decenas de millares de fábricas,  una creciente desocupación, un política de flexibilidad total hacia los asalariados. Eso se ha ido modificando. Hay una recuperación que no es un  cambio drástico; pero eso se produjo, efectivamente, una recuperación significativa con las variantes propias de las modalidades de la globalización actual. Esas son las caracterizaciones para decir que este es un modelo heterodoxo, imperfecto -si ustedes quieren llamarlo de alguna manera-, pero que aún se mantiene en las bases fundamentales del sistema capitalista.

¿Cuáles fueron los efectos de la crisis financiera internacional del 2007-2008 en la economía de nuestro país?

Frente a la magnitud de la crisis que teníamos, la política de desendeudamiento con el exterior y la de generar y defender el empleo fueron variables que generaron una actitud muy diferente. Si nosotros analizamos los efectos que tuvieron en la Argentina la Crisis del Tequila, la del Real, la Crisis de Rusia, la Crisis de los Países Asiáticos, con los de esta crisis (que fue infinitamente mayor), los efectos fueron obviamente muy bien manejados. La recuperación en el 2010 señala que ha sido exitosa la estrategia y que, aún manteniéndose la crisis mundial -que a mi juicio se va a mantener algunos años- la Argentina ha podido reubicarse. No sólo Argentina sino América Latina.

En el marco de esta crisis internacional, ¿cuál ha sido el papel de los organismos financiaron internacionales?

Los organismos financieros internacionales siempre han actuado como mandatarios del sistema financiero internacional, de un enorme poderío. Una prueba clara de esto, es que el gerenciamiento del G20 está en manos del Fondo Monetario Internacional, que ha aumentado su capital y su presencia y su peso. Ha atendido las situaciones críticas en Europa con las políticas de ajuste tradicionales que han fracasado ostensiblemente, por lo menos en América Latina. De modo que lo que uno podría aconsejar es estar lo más lejos posible de esos organismos financieros internacionales

¿Cuál es la propuesta del Plan Fénix sobre la posible reforma de la Ley de Entidades Financieras?

Nosotros en el primer documento, en el 2001, señalamos que era imprescindible modificar el sistema financiero vigente en Argentina porque sostenía que el sistema financiero debía convertirse en un órgano complementario entre el prestador de un servicio hacia la producción. Es decir, en el documento, el eje estaba puesto en la producción en lugar del modelo de acumulación de renta financiera.

¿Cuál es su posición, como Director del Plan Fénix, en el debate por las retenciones?

El grupo tiene una postura muy clara, hemos sacado un documento. No sólo somos partidarios de las retenciones, sino que somos partidarios de las retenciones móviles. Desde el primer momento hemos planteado el mantenimiento de retenciones, por muchas razones, no solamente por principios ideológicos básicos. Planteamos la aplicación de una renta diferencial de la tierra. A nuestro juicio, las retenciones no son un impuesto, sino que forman parte del esquema de cotizaciones, del manejo con cotizaciones múltiples del sistema de valorización de la moneda extranjera. Entonces, se corregirían diferencias de acceso a la competitividad. No hay que olvidar que, en definitiva, las mejoras en la situación del sector exportador de la Argentina se deben, fundamentalmente, a una salvaje devaluación que la pagaron los más pobres. De modo que son ellos los que deberían recibir, indudablemente, una participación de mayor entidad en esa renta que es fruto de su sacrificio.

Teniendo en cuenta la reciente aprobación del Código Aduanero del MERCOSUR, ¿cuál es la perspectiva del proceso de integración?

Creo que el proceso de integración está recibiendo un impacto favorable muy grande. El Código Aduanero Común soluciona, en parte, el problema de las asimetrías. Con Paraguay y Uruguay hubo que hacer concesiones pero, al mismo tiempo, Argentina logró sostener que su sistema de retenciones no fuera afectado por ese Código y, en cambio, ese Código corrige los mecanismos de traslado de las producciones de país a país dentro de la zona. Me parece que es muy importantes y un detalle no menor es ¿qué significa que los cuatro países: Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina hayan acordado un sistema de vigilancia común del Acuífero Guaraní? Me parece que ese es un dato no menor en absoluto, porque marca una mirada hacia el futuro, de necesidades futuras vinculadas a preservar un patrimonio futuro de la región, por un lado, y, por el otro, marca una mirada clara sobre cuáles van a ser los productos objeto de la batalla con el poder, sobre todo, con el Imperio.

Y a nivel regional, con la posibilidad de la ampliación del MERCOSUR con países como Chile, Venezuela, Colombia como miembros plenos…

Bueno, acá se da una circunstancia muy particular porque el problema más serio que tenemos es cómo podemos trabajar en común con estrategias diferentes, con asimetrías diferentes y convivir dentro de la región con países que están claramente enrolados en una dependencia muchísimo mayor con los países centrales. Colombia, Perú y Chile. De todos modos, nosotros vemos que las estrategias, incluso las de integrarse al mundo, por parte de los países difieren. Por lo tanto, las dificultades no van a ser pocas, pero hay una definición clara de todos los países: la integración regional es la herramienta esencial para ubicarnos en el mundo. De todos modos se abre un panorama difícil. Las elecciones próximas en Brasil son un dato absolutamente esencial; si un hombre como Serra accede a la presidencia de Brasil vamos a dar un paso de retroceso muy fuerte porque es un enemigo declarado de la integración. Contrariamente, si Rousseff gana creo que las cosas van a poder seguir. No cabe ninguna duda que lo que ha sucedido en Chile es algo para aplaudir y alegrarse. En Chile hay una derecha inteligente que se va a cuidar en algunos aspectos y que ha tomado el compromiso de continuar en el sistema latinoamericano. Perú es una incógnita y Colombia, claramente, es un país que ahora sí aceptó ser absolutamente dependiente de Estados Unidos.

En relación al debate en torno a la nueva Ley de Educación Superior ¿cuáles considera que son las medidas necesarias para transformar la educación superior en nuestro país?

Hay cuestiones que pueden estar incluidas en una legislación y cosas que están fuera de la legislación. Una cosa muy importante es que las universidades nacionales asuman su responsabilidad frente a la sociedad; creo que hay que realizar un gran movimiento de incorporación del conocimiento sintético general pero sometido a la mediación clara del pensamiento local. Las universidades tienen la obligación de analizar el aporte científico que viene de afuera y no recibirlo con los ojos cerrados. Tienen que tomar lo que necesitan, no lo que demandan. Esto es muy importante porque tenemos situaciones vinculadas al medioambiente que requieren trabajo serio, y la universidad tiene que ser responsable para intervenir fuertemente en todos estos aspectos vinculados al conocimiento. El desarrollo del conocimiento tiene que ser muy claro. La declaración de la Universidad de Buenos Aires por la despenalización del aborto marca un compromiso con la realidad. Y, en ese sentido, me parece que la legislación debería promover esa cuestión. La otra cuestión es cómo se logra la coordinación de políticas respetando la autonomía, que es fundamental para un desarrollo independiente, libre del pensamiento. Justamente, en un país que necesita la intervención de las universidades no puede cada universidad convertirse en una isla ajena a lo que pasa. Habrá que pensar cómo resolverlo. Después hay cuestiones puramente prácticas como el caso de la aplicación por parte del Ministerio de Educación de las carreras y los  posgrados. Me parece que ahí habría que pensar limitar un poco las funciones de la CONEAU, porque calificar de alguna manera a los servicios académicos es algo que no está mal que lo haga el Estado y habría que buscar un mecanismo que no afecte la autonomía. A lo mejor, también, hay que definir un poco si las universidades tienen un territorio propio; a mí me parecería útil que haya llamémoslo CBC (Ciclo Básico Común) o un sistema similar que permita que los chicos puedan hacer los primeros dos años de la universidad cerca de sus casas. De modo que quien apruebe esos primeros dos años después pueda acceder a cualquier universidad. Chicos del interior que aún no han decidido definitivamente su carrera viven en otros lugares alejados de sus casas y, por su edad, me parece que sería bueno que tuvieran una estancia y que pudieran ver, comprobar realmente si su vocación de estudios superiores es esa. El otro tema es la articulación con las instituciones de formación docente, que deberían tener un vínculo más cercano con las universidades. Por el grado de exigencia de la calidad de la formación, me parece que habría que buscar un mecanismo en el que institutos que son terciarios tengan algún vínculo con alguna universidad, de modo que puedan acceder a títulos superiores. La otra cuestión, muy importante, es la articulación del secundario con la universidad, porque la ley obliga a terminar el secundario; esto supone un incremento de la demanda de estudios superiores, que es muy positivo. Pero hay que asegurar la gratuidad y el acceso a los estudios superiores de los sectores más desprotegidos porque en la medida que no haya un acceso significativo de esos sectores, muy difícilmente se podrá cambiar la estructura económica y social de la Argentina. Sino serán siempre los hijos de los ricos los que van a ocupar los cargos tanto políticos públicos como en el ámbito privado,  y van a replicar una estructura existente que nosotros creemos que hay que cambiar.

Cree que hay que fomentarlo desde una política estatal, porque por ejemplo la Universidad de Buenos Aires tiene sus colegios…

No, no me refiero a los colegios, yo creo que los colegios secundarios preuniversitarios tienen otra función que es la de innovar en la materia, en técnicas, didácticas, pedagogías de vínculo para después poder ofrecer a la sociedad esos avances. Pero yo estoy pensando en que puedan acceder a la universidad esos sectores y eso supone una cosa muy importante; supone generar igualdad de oportunidades desde la cuna. Si no generás igualdad de oportunidades desde la cuna, cuando los tomás en el secundario vas a seguir tomándolos diferencialmente y esos sectores no van a poder proseguir, porque no estamos hablando de que en la universidad se enseñe menos o se exija menos, estamos pensando en que esos sectores puedan llegar a la universidad en igualdad de condiciones.

¿Qué nos podría decir en relación al aumento de la matrícula escolar con la Asignación Universal por Hijo?

Es una señal fruto del subsidio pero creo que eso no basta, hay que definir los perfiles de la escuela secundaria. El Ministerio está trabajando en eso, yo lo que no veo -con la maldita descentralización que ha habido- es en qué medida las jurisdicciones se van a hacer eco de ese pensamiento. La otra cuestión es la de los institutos de formación docente, ahí si podría trabajar un poco más el Estado nacional. Si no le cambiamos la cabeza a los docentes, difícilmente vamos a poder cambiar las cosas. Realmente creo que la aplicación, la instauración del 82% para los jubilados docentes, tanto de la escuela primaria, secundaria y de la universidad, es un avance importante porque antes no te podías jubilar porque te morías de hambre y ahora sí. Ese cambio, sobre todo en la escuela media que a mi juicio es una tarea insalubre, tendría que tener un impacto: una edad más temprana de jubilación y producir un cambio generacional más importante, que más hombres entren con una formación pedagógica. Vos ahora nutrís las escuelas secundarias con docentes que vienen de los círculos de formación docente o de las comisiones profesionales. En los centros de formación docente hay varias asignaturas que se enseñan bien desde el área pedagógica, pero lo más seguro es que tengan una leve formación disciplinar y, en cambio, los profesionales que vienen de la actividad traen el conocimiento de punta de la disciplina pero no tienen idea de lo que es la pedagogía y, entonces, chocan con las comunidades de estudiantes y no saben cómo piensan, ni lo que saben hacer. Me parece que eso no es un dato menor para tomar en cuenta.