Alejandro Rofman: “Si uno puede hacer una lista de muchas de las iniciativas que se han ido adoptando en estos últimos años se va a dar cuenta que de repente tiene una lista de logros, hechos y realizaciones que hubiera creído utópico e imposible diez o veinte años atrás”. Entrevista exclusiva de Espacio Iniciativa

Reportaje de Federico Ghelfi y Telémaco Subijana

Espacio Iniciativa le realizó una entrevista exclusiva al reconocido economista Alejandro Rofman. Nos brindó su opinión acerca de la economía argentina, de la perspectiva a futuro del modelo productivo iniciado con el gobierno de Kirchner, del proceso de integración regional y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de cara a este año electoral.

De cara a este año electoral: ¿Cuáles son las perspectivas generales que usted ve para la economía Argentina?

 

Yo creo que va a proseguir en términos generales el desenvolvimiento económico del 2010, quizás un poco más moderado, un 20 o 30% por ciento por debajo del crecimiento del 2010 porque el año pasado primó el empuje producido por la fuerte reducción de la actividad productiva del 2009. Ahora, los datos sobre los cuales hay que seguir trabajando ya muestran una economía en pleno funcionamiento. Igualmente vemos que el mes de Enero no tuvo ningún signo de debilitamiento del proceso de crecimiento económico, sobre todo por la fenomenal producción de vehículos automotores que subió casi un 30% y por la expansión de la recaudación fiscal que subió un 40% respecto al mismo mes del año pasado. Las previsiones son que la economía puede crecer entre el 6 y 7% por ciento, valor que desde ya es muy bueno porque no tiene muchos antecedentes en la historia moderna y contemporánea de la economía Argentina y porque permite incrementar el empleo y tener recursos suficientes a nivel del Estado nacional para llevar adelante todas las políticas que se ha propuesto e incluso incorporar nuevas.

En este mismo sentido: ¿Cuáles considera que podrían ser algunas de las medidas que tiendan a profundizar el modelo?

 

Es un desafío muy duro porque la derecha en todas sus manifestaciones -para este proceso de profundización de la distribución cada vez más equitativa de la riqueza y el ingreso- tiene como aliados importantes sectores medios que, pese a que han sido notoriamente favorecidos por la expansión económica desde el año 2003, siempre recela de cualquier estrategia que suponga algo de acumulación de poder de los sectores populares. Hay una barrera muy dura para franquear; cada avance es una disputa. Por ejemplo, lo que ha sucedido con la designación de camaristas en el fuero del trabajo en la Capital Federal, quienes lograron esa designación a partir de concursos públicos y de ternas que preparó el jurado de evaluadores y el Consejo de la Magistratura, que no son designaciones como se hacían hasta el año 2003. De esto no se habla, no se dice nada, no se repara que ha habido un cambio trascendental, único, en la historia judicial de Argentina. Siempre el juez fue un personaje amigo del poder designado directamente a dedo o fue un personaje que ascendía dentro de la estructura de la justicia por haber ingresado también por ‘amiguismo’: no se evaluaba ni su capacidad, ni su idoneidad, ni su valor ético. Ahora los tres aspectos se evalúan y además se publican en todos los diarios los nombres de los que aspiran a un cargo, quienes luego tienen que ir a un concurso de oposición y que están expuestos a que se los impugne por consideraciones éticas. Sin embargo, este modelo de designación para la derecha rabiosa concentrada en el grupo de las grandes corporaciones empresariales, se supone -dicen ellos- que son ‘amigos’ de los trabajadores. Como sí durante todos estos años los jueces no hubieran sido asignados por ser amigos de los empresarios. Ahora se acuerdan cuando hay un sistema de selección que no establece favoritismos. Éste es un ejemplo que quiero dar de la enorme dificultad. Según mi criterio, y sin dudas, hay que profundizar algunas de las políticas de transferencia de ingreso a sectores de bajo nivel; en el caso de la Asignación Universal por Hijo que hay que universalizarla aún más y elevar el monto, el haber jubilatorio mínimo elevarlo, por un lado, en términos de transferencia, también hay que modificar el sistema tributario restableciendo, como lo ha hecho ahora la Provincia de Buenos Aires, el impuesto a la herencia y modificando normas que hacen a la imposición a quienes tienen ingresos o riquezas elevadas e incluso no sería desdeñable en absoluto aumentar el nivel de las retenciones a los productos agrícolas que han crecido en precio y siguen creciendo todos los días, están en los valores incluso ya iguales a los del año 2008 a nivel internacional. Es urgente poner en marcha un proyecto que se ha estado madurando, pero parece que por fin está en la etapa final de decisión, que es establecer grandes centros de concentración de alimentos frescos para ser vendidos sin intermediarios a precios como los que hoy se logran en el Mercado Central. Si tuviéramos en cada ciudad de cierta importancia uno o varios mercados concentradores populares, cambiaría totalmente la relación del salario real. Éstas serían algunas de las cuestiones. Considero que muchos de los cambios están contenidos en la reforma de la legislación de la Carta Orgánica del Banco Central, en la nueva ley de entidades financieras como servicio público, las normas que tienen que ver con la incorporación de la reglamentación del artículo 14 bis de la Constitución Nacional en cuanto a la distribución de las ganancias de los trabajadores.

 

Teniendo en cuenta la dimensión geográfica-económica ¿qué nos puede decir en relación a los procesos productivos de las economías regionales pampeanas y extra pampeanas?

 

El problema fundamental es que hay un factor estructural muy difícil de remover que es la distribución de la tierra. El gran volumen de la actividad en términos de cantidad de productores y empleo familiar está dado por las pequeñas producciones rurales que debería convertirse en el motor del crecimiento económico de la producción de bienes alimenticios para toda la población, a precios sustancialmente menores que los que ahora llegan al mercado de consumo vía la intermediatización parasitaria. Entonces, ahí hay una política que ha comenzado, como nunca antes se había dado, que tiene un espacio por recorrer enorme, en términos de organización solidaria y legislación que favorece estos procesos. Hay varias normas como el Monotributo Social que es verdaderamente revolucionario y en la ciudad casi nadie lo conoce. Si hiciéramos una encuesta en la calle y le preguntáramos a cien qué saben del Monotributo Social, el 99% nos dirá “¿dé qué me está hablando?” Y el 1% nos dirá “ah los que pagan monotributo”. En realidad es un medio efectivo para que tengan acceso a medicina social y a jubilación para pequeños productores y sus familias que de otro modo estarían incapacitados dado el valor de las contribuciones que supone esa actividad para el trabajador formal, y además les permite acceder a otros beneficios de tipo social como el salario familiar, etc.

 

Dado el importante proceso y el avance en la integración política que promueve el MERCOSUR y UNASUR, ¿Cómo profundizar la instancia económica teniendo en cuenta las asimetrías entre los distintos países?

 

Hay varias asignaturas pendientes importantes que parecían a punto de concretarse y están paradas. Sobre todo el problema del Banco del Sur, tan importante, y el sistema de integración energético de Venezuela y Argentina. Creo que algunas dificultades que surgen no son procedentes de la Argentina de ningún modo, particularmente teniendo en cuenta que cuando Néstor Kirchner vivía, él era un propulsor muy fuerte de todas las herramientas de la integración económica, social, política y cultural. Hay grupos económicos nacionales que influyen sobre sus gobiernos y traban algunas de las medidas establecidas. Lo que más urge poner en marcha cuanto antes es el Banco del Sur, porque sería realmente una medida revolucionaria.

En relación a la Ciudad de Buenos Aires ¿cómo evalúa en términos globales la gestión de Macri?

 

Uno podría decir “¿Qué gestión?”. La única gestión que uno ve es algunas calles repavimentadas y veredas rotas, después no ha hecho una sola inversión pública, actividad, etc., que sea paradigmática. Cuando le tocó arreglar el Teatro Colón se lo sumergió en un estado de crisis fenomenal, incluso aún no se sabe si habrá actividades durante este año; donde pone la mano la embarra. No hay nada hecho en términos de avances reales. Si uno le dice a la Vicejefa de Gobierno, que siempre habla maravillas de lo que se hace en la ciudad, a que de una lista de hechos significativos sin contar los cuatro semáforos en una esquina o el arreglo de la vereda de otra esquina –que aparte están todas rotas- sino algo significativo, sintomático, paradigmático que constituya un factor realmente relevante en la gestión municipal, no va a encontrar nada. Uno va a distintas ciudades importantes del país, de distinto signo político y en la mayoría de ellas hay cosas nuevas, cosas atractivas, por ejemplo: un gran parque sobre el río Paraná en la ciudad de Paraná, que es una maravilla; luego en la ciudad de Rosario, la extensión de la playa a la cual tienen acceso todos los habitantes sobre el río Paraná. Estoy citando cosas sueltas de intendencias que tienen que ver con partidos de muy diferente signo político que a lo mejor a nivel nacional también son carentes de ideas, pero a nivel local avanzan. Aquí [en Buenos Aires] no hay nada, no se puede exhibir nada, no hay un metro cuadrado, ni un edificio, que muestre en una ciudad donde se obtienen los más altos ingresos y superávit fiscal; carece de muestras de una voluntad de transformación.

¿Cómo evalúa está situación de los problemas –y su resolución– a escala metropolitana de Buenos Aires?

 

Es una de las pocas áreas metropolitanas del mundo que no tiene un sistema de administración común, colectivo, que no organice y ordene el espacio pensando un que los límites son formales, pero no reales, entre ciudades de distinta jurisdicción dentro del área metropolitana. La experiencia del Riachuelo veremos si definitivamente toma impulso y marcha hacia delante, pero en el resto de los procesos excepto en el tema del agua donde la recuperación de la empresa estatal ha permitido poner en marcha iniciativas muy importantes de saneamiento cloacal y de potabilización de agua en dos grandes plantas que se están terminando de construir. Pero en el resto de las cuestiones, sobre todo en transportes, se ha avanzado poco y nada.

En relación a la discusión que se dio a fines del año 2010 por el conflicto de las tierras del Parque Indoamericano ¿Cuáles son las condiciones para que la ciudad pueda tener una estructura más comunitaria y menos excluyente?

 

En el área metropolitana donde ocurren estos procesos de ‘tomas de terreno’ con frecuencia, (y no sólo en Argentina: es un fenómeno universal porque la tierra urbana regenera una elevada renta y el que la quiere ocupar y disfrutar de ella y no tiene ingresos suficientes no puede pagarla, no está en condiciones) estamos ante una situación realmente crítica. Creo que estamos en vísperas de algunas decisiones políticas importantes que tengan que ver con la tierra, porque el gran problema de la tierra sería muy largo de discutir, -yo le he dedicado años a esta cuestión cuando era más joven y antes de esto se hablaba mucho- hay modos de enfrentar la cuestión si se está dispuesto a romper el círculo de los organizadores de la tierra urbana, si se está dispuesto a captar la renta de la tierra para el bien común y el bien colectivo y no al contrario, del modo como se hizo con Puerto Madero para favorecer a quienes son los desarrolladores inmobiliarios. Lo que se hizo con Puerto Madero es un asesinato a sangre fría: la mejor zona para haber creado un espacio público de gran dimensión, imitando lo que se hizo en países capitalistas desarrollados pero que tienen una cultura de uso del espacio público mucho menos ligada a la especulación de la renta de la tierra, lamentablemente aquí la “oligarquía terrateniente” -como la llamaba Jacinto Odonne- la oligarquía local, que fue la base del poder económico que todavía existe, se formó a partir de la renta de la tierra. En Estados Unidos la renta agraria nunca fue un factor de acumulación capitalista central. Para los que tuvieron la suerte de haber ido a Washington –la capital de Estados Unidos-, tenía un espacio muy similar al que había en Puerto Madero, un espacio sobre el río Potomac, que le sirvió como fuente de vida a los primeros habitantes en la ciudad, y la transformaron en un enorme parque -donde no se ve desde una punta a la otra por lo extenso que es- con museos de todo tipo, educativos, de arte, etc., que son de acceso gratuito. Hicieron esto y no cedieron a la presión a los especuladores inmobiliarios. Ahora se agregó el museo del Holocausto, se agregan permanentemente museos, donde se hacen las grandes celebraciones patrióticas (cuando se celebra el día de la independencia el alcalde de Washington se traslada ahí para fuegos artificiales, exhibiciones artísticas, etc) Entonces, estamos lamentablemente en presencia de un hecho terrible que fue desaprovechar ese espacio como Puerto Madero. Tenemos que hacer un tremendo esfuerzo para que no se repita: en Rosario se logró captar para el uso público todos los terrenos del ferrocarril, en enormes terrenos en áreas en que ahora se desactivó el ferrocarril para no ingresar en el centro de la ciudad y es un enorme parque sobre el río, que es lo que se debería haber hecho acá. La política de tierras tiene que como principio fundamental transferir su renta a la sociedad. Si se resuelve eso, si se toma esa decisión, si no se deja atrapar por los especuladores y los dueños de la tierra urbana -que son tan perversos como los dueños de la tierra rural- es posible realmente avanzar en otra visión del uso de la tierra, en otra forma de crear hábitat popular. Porque si no tiene renta la tierra, si tiene un valor simbólico, si el Estado la interviene e impide que esa renta se multiplique permanentemente con inversiones estatales que le dan más valor, se puede buscar soluciones de vivienda popular perfectamente viables. Hace años se armaron experiencias de ese equipo muy ricas en la Argentina.

Sobre esta cuestión habitacional y la problemática de tierras que indefectiblemente lleva a hablar de la disputa del Estado y el mercado, ¿qué clase de medidas concretas se pueden tener en cuenta en relación a la especulación inmobiliaria, como la sanción a la retención especulativa, los incentivos a alquilar los inmuebles ociosos, expropiaciones, etc.?

La medida fundamental es que el Estado compre grandes extensiones de tierra cuando la misma está fuera del mercado especulativo (cuando no tenga ni equipamiento ni acceso) y  otorgue todos esos beneficios de oferta de bienes públicos, todo tipo de equipamiento y de acceso de transporte, y luego la transfiera a los sectores populares en lotes habitables con servicios a valores muy bajos, porque la compró a precios bajos y no tiene que de ningún modo cobrarse la renta en esa circunstancia, no generar renta, y crear mecanismos de construcción asistido. Hay varias experiencias en marcha muy valiosas y las hubo, en donde el Estado produce una unidad mínima, el ‘núcleo húmedo’, y se provee a todos los accesos, todos los servicios y favorecidos por esa cesión (que no es gratuita sino que tiene algún costo relativamente bajo acorde con la capacidad de una persona o familia de bajos ingresos), va poco a poco agregando a la unidad el equipamiento que la haga perfectamente habitable. Yo he visto experiencias en Rosario -no de este gobierno si no de anteriores, en los ’80- muy interesantes de transformaciones barriales a partir de este esquema que se puede reproducir por miles y miles de unidades de acceso.

¿Cuáles son sus expectativas en relación a la construcción de un espacio político que acompañe el proyecto político a nivel nacional en la Ciudad de Buenos Aires?

 

Creo que es un proceso en construcción. Creo que es el único proceso en construcción que hay hoy en Buenos Aires. Los partidos tradicionales prácticamente no existen como fuerzas políticas de gestación y análisis de iniciativa y de convocatorias de ciudadanos. En cambio en los nucleamientos populares, aunque sean pequeños, hay un estado muy interesante desde hace un año, pero más intensamente desde hace unos meses de fermento en búsquedas de iniciativas de acuerdo. Por suerte se están haciendo de abajo hacia arriba, lo cual le da garantía de afirmación, de estabilidad en el tiempo, creo se van a ir fortaleciendo con el tiempo y de ahí va a surgir un proyecto transformador, renovador, al que todos aspiramos.

Si uno puede hacer una lista de muchas de las iniciativas que se han ido adoptando en estos últimos años se va a dar cuenta que de repente tiene una lista de logros, hechos y realizaciones que hubiera creído utópico e imposible diez o veinte años atrás. Han habido cambios verdaderamente revolucionarios, y uso la palabra y no me desdigo de ella, es así. Han habido cambios realmente revolucionarios que todavía no se han arraigado lo suficiente muchos de ellos en la conciencia colectiva, son muy nuevos, pero que van tornar irreversible muchas de las cosas que se hicieron. Hoy estaba leyendo declaraciones de dos precandidatos a Presidente, que solo se han candidateado -que no tienen casi nadie detrás, pero tienen mucha prensa- del llamado Peronismo Federal, en donde enfáticamente plantean que hay muchas cosas que se hicieron muy bien y ellos lo que quisieran es crear un impuesto a la tierra. Me da risa porque ni lo van a proponer pero admiten que se ha trabajado en una dirección correcta -cuestión que nunca admite un candidato político antes de una elección a quien quiere suceder- porque no pueden dejar de aceptarlo, sería remar contra la corriente. Creo que está tan afirmado eso en la conciencia colectiva, aunque sea en forma implícita, que cuando llegue el momento de expresarse va a ser determinante para afirmar y profundizar el curso actual del proceso.