EN EL CAMPO NACIONAL. CRISIS POLÍTICA Y CONFRONTACIÓN DEFENSIVA

Por N.S.E

“A menudo confundimos lo que deseamos con lo que es” Neil Gaiman

“Confusión es una palabra que hemos inventado para algo que aún no se entiende” Henry Miller

La tarea del gobierno de Macri se ve facilitada en tanto persista el estado actual de las fuerzas del campo nacional y popular. El reflujo natural posterior a la victoria de Cambiemos (que en muchos sectores del FPV se vivió como una derrota propia, resultado de gruesos errores que le permitieron la ventaja mínima a la derecha en el balotaje) fue dando paso a una serie de reacciones frente a la iniciativa del  nuevo gobierno. Estas reacciones fueron encabezadas por esa misma militancia “inorgánica” que a partir del resultado de del 25 de octubre, se había puesto al hombro la campaña por Scioli.

De las plazas de los empoderados, las movilizaciones de los empleados estatales despedidos y  las protestas por la escandalosa encarcelación de la dirigente Milagro Sala, surgen dos elementos encontrados: por una parte la absoluta voluntad y conciencia de una cantidad de dirigentes políticos, sociales y sindicales, de la militancia organizada y de un sector de la sociedad, por pelear contra el ataque del gobierno y los grupos de poder que intentan retrotraer los logros y conquistas de década ganada. Pero por otro lado, la impotencia de no poder frenar las decisiones del adversario y tener que enfrentarse a la realidad de pasar a una etapa de luchas reivindicativas defensivas.

Los intendentes y gobernadores peronistas cuentan con más espalda y capacidad de limitar y negociar algunas cuestiones, pero también mayores condicionamientos al momento el enfrentamiento, producto natural de sus responsabilidades institucionales. No es un mero problema de voluntad política (Tildarlos de traidores es por lo menos, un error producto de un juicio político muy ligero)  juegan otros factores, que incluyen el manejo de delicados equilibrios en las políticas económicas distritales, muy dependientes (sobre todo en los distritos del NOA y NEA) de recursos de la administración nacional.

El cristinismo elabora una línea de intransigencia política, estructura un dispositivo donde los únicos sujetos a considerar  lo constituyen los empoderados y su agrupamiento militante,  a partir de esa delimitación pretende dirigir el conjunto del FPV,  sin embargo el sectarismo de dicha estrategia  provoca crecientes resistencias. Se trata de comprender que nadie discute la calidad de liderazgo de CFK, pero es evidente que sin una rediscusión de los términos de poder internos, las diferencias se hacen insalvables.

La ruptura del bloque parlamentario del FPV en parte es expresión de la crisis política del campo nacional y popular, al tiempo que refuerza esa tendencia. Partiendo de sostener que desde nuestra posición, la fractura del bloque es un error, que debilita cualquier estrategia de oposición seria al macrismo, también queremos afirmar que no aportamos a la hipótesis de la traición. Quienes hayan leído artículos anteriores, conocen nuestra caracterización del paulatino proceso de “achicamiento” político del FPV y consideramos que este último hecho se inscribe en ese proceso.

Queremos terminar subrayando la complejidad de la coyuntura para el campo nacional y popular. Existiendo un acuerdo general en torno al objetivo de reagrupar y recomponer en torno a la oposición al actual gobierno, no emerge una estrategia ni quien la conduzca.