“VOTAR A SCIOLI EN PRIMERA VUELTA”. Por Nicolás Salerno Ercolani y Jorge Makarz

Estos doce años de kirchnerismo sacaron al país de una de las peores crisis de su historia, lo han mejorado en muchas cuestiones y actualmente vivimos esta sucesión presidencial en un clima de relativa estabilidad social, económica y política y hasta con algunas perspectivas estratégicas muy positivas: la recuperación de YPF como camino para conseguir la soberanía energética, el rescate de los ferrocarriles como condición de posibilidad de volver a construir un sistema de transporte que aporte a la edificación de un aparato productivo mas nacional y democrático, que tenga como objetivo la integración económica y social de la región suramericana y la creación del ministerio de Ciencia y Técnica, de nuevas universidades etc., como una incipiente plataforma para la conformación de un sistema  de investigación, innovación y tecnología para el desarrollo industrial.

El progreso de tales perspectivas no depende de magia (como dice Cristina) y a diferencia de la etapa de la que venimos, las circunstancias políticas económicas y sociales a futuro no son las más halagüeñas. Porque la crisis mundial promovida por los sectores más concentrados del capital financiero sigue resolviéndose en contra de los pueblos, por otra parte algunas de las condiciones que impulsaron el crecimiento de los países en desarrollo se han resentido y porque los instrumentos construidos durante estos años para ampliar nuestras democracias y promover inclusión y distribución no tienen la potencia ni la certeza para pasar de reparar los daños del neoliberalismo a la construcción de otro modelo alternativo. El protagonismo de la militancia y los actores del campo nacional deberá ser mayor para seguir construyendo una correlación de fuerzas que resuelva hacia delante determinadas problemáticas.

En este marco, la elección para presidente constituye uno de los campos donde se dirime la posibilidad de profundizar y consolidar la senda que comenzó el 25 de mayo de 2003 o darle la chance a los grupos económicos para dirigir un ajuste contra los intereses de la mayoría de los argentinos. Aportar a la victoria de Daniel Scioli en primera vuelta no constituye un dato menor, todo lo contrario. Todo buen argentino que se precie tal, debe saber que más allá de las opciones electorales en danza, la discusión política central en nuestro país se dirime en esas dos opciones.