Invitar a la iglesia Argentina a poner “las barbas en remojo”. Por Marcela Alejandra Rojas.

Con el título de “Elecciones servicio al bien común” los miembros de la iglesia de nuestro país representada en la comisión ejecutiva del Episcopado, nos quieren dar clases de Educación Ciudadana y ellos se postulan como  docentes. Cabría recordarles que las elecciones son uno de los instrumentos fundamentales de la democracia, pero que la misma no se agota en ese mero acto  a través del cual los ciudadanos elegimos  libremente a quienes nos representarán en los cargos ejecutivos y legislativos  sino que es el resultado de la puesta en valor de la política, hecho de importancia en estos últimos años, en el que  los ciudadanos participan activamente para que sus reivindicaciones sean convertidas en  derechos. Señalo esto último porque es imperioso recordarle a la iglesia argentina como institución, que durante varios periodos de la historia política de nuestro país más que bregar por el “bien común” de los ciudadanos, participaron de hecho o mirando para otro lado, de acciones que lejos de respetar los derechos colectivos e individuales los proscribieron de manera violenta. Además es importante destacar que esas prácticas también fueron padecidas por un conjunto de miembros de la propia curia, que se enfrentaron fervientemente dejando su vida en pos  de una Argentina en Paz y Libertad.

En tal sentido, me parece de un descaro desproporcionado que aquellos que abalaron con su silencio los bombardeos del 55, los fusilamientos de José León Suarez, la proscripción de las ideas de la mayoría del Pueblo argentino, la desaparición forzada de personas, la tortura, la apropiación de niños; quieran igualarnos y ponernos al mismo nivel de quienes históricamente no respetaron las voluntades populares.

El hecho acontecido en Tucumán es una muestra cabal del desprecio por las mayorías expresado por  la oposición que transita el siglo XXI con la ideología de fines del siglo XIX. Acuerdo plenamente que el Estado debe ser el garante del acto eleccionario pero el problema aquí residió en que se quiso descalificar la decisión popular y es típico en las posiciones políticas de derecha.

Cuando no se respetan las voluntades de las mayorías, cuando esas mayorías son excluidas de los proyectos políticos y económicos más que avanzar hacia una “cultural del encuentro” profundizamos lo que cotidianamente vemos en el mundo, una injusticia social de proporciones que se inicia en la pobreza pero que se extiende a todos los órdenes de la vida, lógica de la cual quedan presos los sectores más postergados de la sociedad.

Para finalizar, en primer lugar considero que hasta que la iglesia no se sincere con sus feligreses y después con el conjunto del pueblo argentino en relación a su “presunto rol” durante la Dictadura cívico – militar creo que lo mejor que puede hacer es como decía mi abuela “poner las barbas en remojo”.  En segundo lugar, sería un error de proporciones creer que la mayoría de la iglesia argentina está en un todo de acuerdo con el Papa Francisco porque tampoco lo estaba cuando era Bergoglio y por ultimo “a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar”