“PORQUE LOS COMPAÑEROS DEL CAMPO NACIONAL, POPULAR y PROGRESISTA DEBEMOS ACOMPAÑAR A DANIEL SCIOLI”. Por Nicolás Salerno Ercolani.

En el artículo anterior sobre el balance de las PASO llamamos a acompañar la candidatura de Daniel Scioli. Nuestra posición ha generado reacciones y devoluciones de distinto tipo que agradecemos, nos sentimos contentos en el hecho de haber realizado un aporte al debate político.  Independientemente de las valoraciones, estos comentarios nos motivan a profundizar algunas ideas en perspectiva:

1-      Sostenemos que el proceso iniciado desde 2003 a la fecha, constituye una etapa de recomposición, de avance del campo nacional y popular con contradicciones y limitaciones, pero de avance sin duda alguno.

2-      También afirmamos que el desenvolvimiento de esta etapa implicaba dar paso a nuevos desafíos. Las políticas e iniciativas de la primera parte del proceso destinadas a poder reparar los aspectos más agudos de la crisis económica, política y social de 2001, fueron dando lugar  a otros problemas y expectativas relacionados con la posibilidad de construir un modelo alternativo al neoliberalismo.

3-      La viabilidad para seguir profundizando este camino, implica identificar estos nuevos problemas y desafíos, insertarlos en la agenda pública y  proponer una respuesta política; edificando al mismo tiempo un dispositivo político y social que dispute con los grupos socio-económicos dominantes y sus representaciones político-mediáticas.

4-      Esta tarea ha sido resuelta “a medias”. Cristina garantizó la transición de gobierno, se mantuvo en el centro del proceso político, nunca perdió las riendas, evitó la estrategia desestabilizadora de los grupos de poder e intervino –quizás en la medida de lo posible- para garantizar que el FPV llegue a las elecciones del 2015 con chances de triunfo. Un periplo virtuoso e inédito si lo comparamos con anteriores experiencias de avance popular, que nunca pudieron terminar con semejantes márgenes de maniobra, sino más bien, culminaron con problemas mucho más graves.

5-      Pero las circunstancias económicas, sociales y políticas que sacuden al mundo desde el 2008 influyen en nuestra realidad. El capital financiero internacional resuelve su propia crisis en detrimento de las mayorías populares y los estados nacionales. Ha fustigado las economías del primer mundo y extiende sus intereses hacia los Brics y el resto de las economías emergentes. La totalidad de sus alcances todavía no los conocemos, pero se relacionan con la contra-ofensiva de los sectores de poder hacia los gobiernos pos-neoliberales en nuestra región.

6-      En nuestro país las maniobras de desestabilización económica, las operaciones de los grandes medios de comunicación y el oportunismo de gran parte de la oposición política, configuran la traducción local de esa contraofensiva.

7-      En otro orden de cosas vale reconocer errores y limitaciones de nuestro gobierno en la construcción política, por ejemplo el divorcio con algunos sectores aliados  -como una parte importante del movimiento obrero organizado- y la dificultad para extender el armado más allá de las fronteras de UyO.

8-      Los factores analizados en los puntos 5,6 y 7 condicionan el escenario actual. Afrontamos un momento con más contradicciones, complejo y abierto, que podemos caracterizar como  “en disputa”. La propia candidatura del FPV así como la decisión que fuese la única del espacio, son expresión de dicha complejidad. Scioli representa una genuina visión dentro del frente, eso es innegable. Aún para quienes en su momento reclamamos la necesidad de competir en las PASO con una candidatura que exprese a los sectores sociales y políticos más transformadores y comprometidos con la construcción militante

9-      Fuera del FPV no se constituyeron opciones superadoras. De más está decir que tanto la pseudo izquierda, como otros elementos testimoniales del campo popular poseen una caracterización de toda la etapa que no compartimos y cuyo análisis debería ser objeto de otro artículo.

10-  En términos de la competencia político-electoral, el FPV se enfrenta a dos fuerzas (Pro y FR) que por características ideológicas, sociales y políticas proponen soluciones funcionales a los grupos dominantes, lo que en los hechos implica la pretensión de clausurar lisa y llanamente el proceso de avance popular iniciado en 2003.

11-  Nuestra primera misión es garantizar el triunfo como condición necesaria para seguir disputando el proceso a favor del movimiento nacional y popular. Somos conscientes que la incidencia de la militancia en la campaña electoral no es una variable que “per se” defina la elección, pero estamos seguros que posee el suficiente peso específico como para colaborar a construir a su resultado.

12-  Resulta fundamental comprender que la consolidación y profundización  de las conquistas obtenidas en este proceso, requieren de la representación política del movimiento nacional y popular en la conducción del gobierno para detentar la administración del poder del Estado. Para decirlo en una forma sencilla y “consignista”: No hay proyecto nacional sin movimiento nacional, tampoco hay unidad del movimiento nacional sin la dirección del gobierno.

13-  Reiteramos lo que dijimos anteriormente, Scioli representa una visión del frente nacional, con la que podemos coincidir o no en muchas cuestiones. Debemos participar para construir el triunfo del FPV, aportar al enriquecimiento de la agenda política y colaborar en la conformación de un gobierno que exprese no sólo la continuidad del proceso de la “década ganada” sino la ampliación hacia aquellos sectores del campo nacional con los que seguiremos profundizando el camino.

14-  Posicionamientos que pretendan “condicionar desde fuera” o “reagrupar ante la posibilidad de tener que resistir” parten desde el prejuicio  de que esta fase de disputa se encuentra perdida. Es un error que en los hechos funciona como profecía autocumplida que le “regala” a los grupos de poder el instrumento gubernamental.

15-  Vale recordar, en política ninguna fórmula es garantía de infalibilidad, toda estrategia implica una apuesta y la que expresamos en este artículo no escapa a las generales. Somos muy conscientes que pese a todo lo que se avanzó, el país que soñamos está en un momento de muy incipiente construcción y sobre todo, que pese a lo que hemos recompuesto al movimiento nacional y popular, resulta insuficiente para para acometer muchas de las tareas pendientes. Pero tenemos la confianza que por primera vez en mucho tiempo, se puede dar otro avance que como ya sabemos, no es en línea recta sino que enfrenta todas las sinuosidades del desarrollo histórico.