“LAS PASO, EL ESCENARIO Y LO QUE VIENE”. Por Nicolás Salerno Ercolani

Los resultados de las primarias del pasado 9 de agosto expresan una tendencia favorable a Scioli, quien representa para el campo nacional la mejor opción en el marco de un panorama complejo y en disputa creciente. 

Ya tenemos la primera foto que delinea la correlación de fuerzas electoral de cara a octubre. Lo primero que puede enunciarse es que sin ser abrumadora, la diferencia que logró Daniel Scioli (38.41%), ya sea comparando sus votos contra los de Macri (24.6%) y Massa (12.8%), ya sea observando la diferencia en términos de fuerzas (FPV 38.41%; Cambiemos 30% y UNA 20.6%) permite inferir una clara tendencia favorable a la primera minoría. El otro elemento que afirma esta idea es la distribución de votos en el espacio territorial, donde el FPV ganó en 20 distritos provinciales, exceptuando San Luis (ganó Rodríguez Saa) CABA y Mendoza  (Macri) Córdoba (De la Sota) Vale destacar la elección de este último (un millón 400 mil votos, la mitad en su propio territorio cordobés) así como la de la izquierda en general (más de 700 mil votos, sobresaliendo las actuaciones en Mendoza y Neuquén)   Si bien con motivaciones e imaginarios diferentes, no es irracional suponer que -sobre todo en el primer caso- el FPV puede recuperar una parte importante de dicho electorado.

La campaña promete ser mucho más activa luego de las PASO, lo que no implica un salto cualitativo en la discusión política. Seguramente Scioli buscará afirmar su imagen y acentuar su discurso en torno a la idea de transitar el proceso de recambio gubernamental sin sobresaltos, garantizando continuidad de las políticas centrales construidas en los últimos doce años. Su principal sostén radica en la propia realidad social, económica y política que vive la sociedad argentina. No es un dato menor el hecho que tras doce años de un proceso que permitió salir de una de las crisis más graves de nuestra historia, generando un proceso de recuperación económica, inclusión social y ampliación de derechos a las mayorías sociales, no termina de forma traumática sino que transita hacia un recambio que permite una ventana de posibilidad para que el movimiento nacional y popular continúe avanzando.

El marco de la coyuntura electoral

Eso no excluye limitaciones y complejidades. La realidad internacional, regional y también doméstica se encuentra inmersa en la denominada eufemísticamente “crisis internacional”, sinónimo del poder que detentan el capital financiero y la banca transnacional para promover un proceso de mayor concentración de la riqueza en detrimento de la miseria y exclusión de millones de trabajadores y sectores populares. El ejercicio de la bancocracia transnacional y sus intereses incluyen la promoción  de guerras, la desestabilización económica y política de los gobiernos nacionales elegidos por el voto y la rapiña indiscriminada de los recursos y el ahorro de millones de ciudadanos. El proceso iniciado en 2008 con la caída de Lehman Brothers parece tener derivaciones sin fin, ahora afectando a los BRICS con la caída en el precio de las materias primas y un descenso en la actividad económica que sacude económica y políticamente a Brasil, principal plaza comercial de nuestro país en materia de comercio exterior y actor protagónico a la hora de pensar el proceso de integración regional suramericano.

Si nos detenemos en la actualidad política regional, no podemos soslayar las dificultades que atraviesa no sólo Brasil, sino también el gobierno de Correa en Ecuador, peleando su “propia 125”, las controvertidas iniciativas del FA uruguayo en materia de comercio exterior y enfrentando la primera huelga del PIT-CNT contra el propio gobierno frentista, la disputa que mantiene a Maduro absolutamente circunscripto a la coyuntura venezolana. Este panorama no relativiza que sigue siendo nuestra Patria Grande, la región del globo que ha expresado una respuesta alternativa al neoliberalismo y  no es casual que el Papa elija este lugar del mundo para pronunciar el discurso más crítico a las consecuencias del sistema, junto a los movimientos populares que formulan el horizonte de lucha en términos de la consigna “Tierra, Techo y Trabajo”.

En nuestro país la pelea contra los buitres financieros continúa. El gobierno nacional afronta la disputa con elevado sentido de la defensa de nuestra soberanía, tratando de desarrollar una cantidad de iniciativas políticas en todos los ámbitos, incluido los foros internacionales, como la llevada adelante en Naciones Unidas para constituir un protocolo internacional sobre reestructuración de deuda soberana que permita establecer un mojón político y legal contra la rapiña financiera. La investigación parlamentaria sobre el escándalo del HSBC, punta del iceberg de un fenómeno estructural como lo es la fuga de capital (los cálculos más conservadores ubican en 300 mil millones de dólares la cifra del dinero fugado durante los últimos diez años) no parece figurar en la agenda del debate político nacional. Resulta difícil de explicar, teniendo en cuenta que tanto los discursos de la dirigencia política en campaña como la de los sectores empresarios aluden al problema del financiamiento para obras de infraestructura y la necesidad de inversiones que re-dinamicen el ciclo económico, pero no dan cuenta que los capitales necesarios no hay que salir a buscarlos a ninguna parte extraña del globo. Po supuesto que evitar semejante drenaje para financiar nuestro desarrollo implica ponerle condiciones a los sectores más acaudalados y parasitarios del capital, tocar intereses poderosos y por lo tanto poseer no solo la voluntad, sino el poder suficiente como para enfrentar a esos sectores. Como ya lo hemos señalado en artículos anteriores, no hay forma de seguir consolidando el mercado interno, promover el crecimiento económico y la distribución del ingreso con las herramientas que construimos durante la fase de crecimiento fácil, o  derrame inducido, como la que caracterizó el gobierno de Néstor y una parte de los gobiernos de Cristina.

Elecciones 2015

Lo que viene no es ni la mera continuidad de la etapa que se inició el 25 de mayo 2003 (aún con la victoria del candidato del FPV) tampoco una restauración a foja cero (aún con un muy improbable triunfo de una opción política opositora) El proceso político y social de la década ganada, le permitió al movimiento nacional y popular crecer, aunque no pudimos imponer las condiciones para profundizar. En notas anteriores declaramos la necesidad de intentar empujar dichas condiciones a través de una opción política que delimitase de la mejor forma una propuesta de los sectores más dinámicos del FPV, lamentablemente los condicionamientos antes descriptos, así como limitaciones  propias lo impidieron. Entramos en una fase de disputa y  en ese marco las mejores posibilidades las otorga la continuidad del FPV en el gobierno. Para decirlo en forma muy clara: Daniel Scioli es la candidatura posible, el mejor sin duda respecto de las opciones políticas en juego para octubre.

No ocultamos nuestra posición particular como militantes del campo nacional y popular. Desde aquí hemos formulado críticas y aportes al debate y es desde aquí mismo que manifestamos que podemos tener diferencias respecto de muchas cuestiones que expresa nuestro candidato presidencial, pero reiteramos nuestra convicción que el mejor futuro posible para Argentina y el campo popular es el triunfo del FPV en las elecciones presidenciales.