MICHAEL LÖWY: Quien ríe último?. “En este momento, solo una palabra me viene a la mente para describir este acontecimiento: infamia” Iniciativa levanta hoy el reportaje al reconocido intelectual, filósofo y pensador franco-brasileño en ocasión del atentado contra Charlie Hebdo del 7 de enero. La entrevista es de Juliana Sayuri para “Alias” de Brasil.

2015 ráfaga de tiros de AK-47 – y su metralla rebotan desde el distrito 11 parisiense, la mañana de 7 de enero, cuando tres terroristas abrieron fuego contra la redacción de Charlie Hebdo. Entre 11 heridos y 12 muertos – incluyendo Stéphane Charbonnier (o Charb. Director del semanario satírico desde 2009), Georges Wolinski (“o” Wolinski), Jean Cabut (Cabu) y Bernard Velhac (Tignous) -, manifestaciones de solidaridad marcaron las páginas internacionales en los últimos días. Además de vigilias en todo París, tributos proliferaban dentro de internet: primero, je suis Charlie, en homenaje a los caricaturistas asesinados;  y paralelamente , not in my name, viniendo de jóvenes musulmanes, criticando las motivaciones de los autores del atentado – que tenían conexiones con Al-Qaeda en Yemen.

Es difícil decir quien ríe por último. Recordada como una revista provocativa, satírica, “subversiva”, anticlerical y a veces antirreligiosa, Charlie Hebdo irónicamente fue casi “sacralizada” como símbolo de la libertad de prensa. Irónicamente, la última carga dibujada por Charb  traía un jihadista y la provocación: “Francia sigue sin atentados. Atención, esperamos hasta fin de enero para desear feliz año nuevo”. Irónicamente Ahmed Merabet, el policía ejecutado por los terroristas en la calle Nicolás Appert, era musulmán, detalle que recordó en los medios digitales las palabras atribuidas a Voltaire: “Puedo no concordar con una sola palabra tuya, más defenderé hasta la muerte tu derecho de decirla”. Irónicamente salió por la culata la tentativa de silenciar un semanario polémico, que se tornó objetivo de la furia religiosa por publicar caricaturas de Mahoma: de 60mil habituales, la próxima edición saltó para 1 millón de ejemplares, gracias a una vaquita millonaria hecha por Le Monde, Radio France, The Guardian, entre otros. Irónicamente, el día 7 era lanzado “Soumission”, polémico novela del escritor francés Michel Houllebecq, que retrata una Francia transformada en un Estado Islámico después de la victoria de un nuevo partido en 2022 – muchos críticos consideraban el libro como islamofóbico.

Entre tantas ironías, Michael Löwy destaca otra: el atentado contra un semanario de izquierda (recordado por dibujos satíricos, más progresistas, libertarios y democráticos, herederos de la izquierda francesa, hostiles al extremismo) “instrumentalizado” a punto de favorecer a la extrema derecha, intensificando aún más campañas discriminatorias e islamofóbicas. “Son dos males. Por un lado, un crimen contra la libertad de prensa, de fondo fundamentalista religioso. Por otro, una ultra-derecha que la manipular. Mucho fue dicho a respecto del atentado, más creo que es importante destacar que se trata de una revista de izquierda, en contexto de una derechización europea muy fuerte”, critica.

Director del Centre d´Etudes Interdisciplinaires des Faits Religieux (CEIFR) la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) y el director emérito de investigaciones del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS), el sociólogo franco-brasilero conversó con el Alias,  el jueves. Instalando en el 13° arrondissement, Löwy lamentó profundamente las muertes. El intelectual leía episódicamente el semanario, pero no era raro  encontrar  sus caricaturas reimpresas en otras publicaciones, revisando libros y folletines trotskistas – y conocía personalmente a Charb, que ilustró el libro Marx, Manual de Instrucciones (Boitempo, 2013), de su amigo Daniel Bensaïd, con quien firmó: Marxismo, Modernidad y Utopía (2000).

 Autor también de Walter Benjamín: Aviso de Incendio (2005) y Lucien Goldman o Dialética de la Totalidad (2009), Löwy considera el momento peligroso, polarizado por extremos, ideológicos y religiosos: “Es una trampa”. Su impresión personal: “un clima de tristeza profunda y de indignación”. Su palabra final? “Infamia”.

Reportaje a Michael Löwy

Prof. Löwy, por primera vez un atentado a la redacción de Charlie Hebdo fue llevado hasta las últimas consecuencias, provocando 12 muertes. Cómo interpretar este acontecimiento?

En este momento, solo una palabra me viene a la mente para describir este acontecimiento: infamia. Fue un crimen por odio, contra la libertad artística, a la libertad de prensa, a la libertad de pensamiento. Para mí fue el más odioso, pues las víctimas eran artistas y periodistas conocidos en la izquierda francesa, extremadamente antirracistas, antifascistas, anticolonialistas. Mi último recuerdo, que ahora me vuelve a la memoria, es la reciente participación de esos caricaturistas en un álbum en homenaje a los argelinos anticolonialistas asesinados por la política francesa en la década de 1960 (el día 17 de octubre de 1961, una manifestación pacífica se tornó el escenario de una masacre brutal de más de 200 argelinos en la capital francesa). Por eso, considero especialmente “infame” y repugnante que se hayan convertido en el blanco de ese atentado, que llevó la intolerancia religiosa hasta las últimas consecuencias, absurda e irracionalmente. El crimen es absurdo pero también es absurdo atribuir la responsabilidad a los millones de musulmanes, que viven su religión pacífica y tranquilamente. Es una trampa y necesitamos luchar para que el mundo no caiga en ella. Si el presente nos indigna, el futuro nos preocupa.

Los medios de comunicación internacionales se centraron en la cuestión de dos perspectivas principales: la libertad de expresión y el fundamentalismo religioso. Mucho se recordó el carácter satírico de Charlie Hebdo, famoso por criticar a diversas religiones, no solo la islámica. Mientras tanto yo quería abordar el carácter político de la revista. Qué marcaba la línea de las publicaciones?

Era un periódico muy leído, principalmente por jóvenes. Es una paradoja, una ironía  que esa agresión sucede justamente contra personalidades reconocidas de la izquierda francesa, contrarias al conservadurismo clerical, al imperialismo, al fascismo, al neocolonialismo, Por otra parte, el último número de la revista traía una caricatura del escritor Michel Houellebecq, que lanzó un libro considerado por muchos de islamofóbico. En otra página, interna, diversas caricaturas contra la religión católica. En fin, no era algo contra el islamismo. Estas eran anticlericales, ateístas y a veces antirreligiosos. Conocí personalmente a algunos de esos artistas. Charb, por ejemplo, ilustro un libro de Daniel Bensaïd sobre Marx. Si, Charb tenía una proximidad con la izquierda radical francesa. Ahora la izquierda también estuvo muy presente, movilizándose en  diversas manifestaciones (Marine Le Pen no fue invitada para la marcha en memoria marcada para este domingo).

El atentado no favorece el discurso de odio de la extrema derecha, que era tan criticada por la revista?

Si, pero es necesario considerar el momento francés, en que una ola islamofóbica está amalgamando a los musulmanes, mezclando a los musulmanes pacíficos y los fanáticos integristas (una minoría) y los jihadistas (una minoría todavía menor). Con esta amalgama, todos “los” musulmanes se vuelven  acusados, de la autoría de los crímenes cometidos por los terroristas. Es una campaña antimusulmana y extremadamente racista, con alta repercusión en los medios, con impulso de ciertos intelectuales, periodistas y políticos – el Frente Nacional de Marine Le Pen es el mayor ejemplo. Esto ha estimulado actitudes xenófobas, actitudes negativas contra migrantes africanos, asiáticos, islámicos, por último, los “no europeos”.  Quiere decir, vale para algunos europeos: Con  siglos en europa, los gitanos también son blanco de discriminación. Manifestaciones islamofóbicas también marcaran los últimos tiempos, con actividades políticamente racistas. Al final, el atentado a Charlie Hebdo favorece a la campaña de esa ala fascista. El crimen está siendo instrumentalizado para tal. Son dos catástrofes. Por un lado, un crimen contra la libertad de prensa, de fondo fundamentalista religioso. Por otro una ultra-derecha a manipularla. Mucho fue dicho al respecto del atentado, pero creo que lo importante a destacar es que se trata de una revista de izquierda, en un contexto de derechizacion europea muy fuerte.

Diversas voces lamentaran que la libertad de expresión, uno de los valores máximos de la civilización occidental, fue herida “bárbaramente”. Vuelve el discurso de El Choque de Civilizaciones, tan martillado después del 11 de septiembre?

Justamente. Hay  quienes se interesen por defender la tesis de “choque de civilizaciones” (del teórico americano Samuel P. Huntington, para quien, después de la Guerra Fría, la cultura, las identidades culturales y religiosas serían el principal gatillo para conflictos en el mundo contemporáneo y no la política o la economía). Dos polos intentan promover la idea del choque. Por un lado, radicales y fundamentalistas de oriente. Por otro, conservadores y reaccionarios de occidente. Los dos tienen intereses en intensificar una guerra de “civilizaciones”, no solo porque corresponde a su ideología fascista, sino  porque el odio entre etnias y religiones es el terreno que les permite desarrollarse. Hay una especie de complicidad entre ellos, el refuerzo de una ventaja al refuerzo del otro, una espiral infernal de intolerancia y guerra. Solo una alianza internacionalista de todos los colores, etnias y religiones contra un enemigo común – el sistema capitalista – puede neutralizar este proceso monstruoso. Es importante que las fuerzas progresistas, libertarias y democráticas se opongan a eso, recordando que el grande conflicto de nuestro tiempo no es entre el Islam y Occidente. El real conflicto de nuestra época es entre progreso y reacción, explotadores y explotados, capital y trabajo.

Religiones tienen tabúes, a veces muy fuertes. No respetar esos tabúes puede enfurecer a quienes insisten en ellos. Respetar puede crear conflicto con otros valores, como la libertad de expresión. Cómo navegar entre esas presiones contradictorias?

Realmente es una contradicción muy complicada, muy compleja. En último  análisis, creo que la libertad de prensa y la libertad de expresión deben ser considerados principios fundamentales. Mientras tanto, hay formas de expresión que realmente se deslizan hacia la incitación al odio y debe haber leyes contra ellas. En Francia hay. Quiere decir, es un crimen estimular el odio contra un grupo religioso o étnico o lo que sea. No era lo que hacía Charlie Hebdo – una cosa es incitar al odio contra las religiones, otra distinta es ironizarlas satíricamente. Más allá de eso,  las religiones son diferentes. Dentro del judaísmo, del islamismo, del cristianismo hay corrientes regresivas, reaccionarias e intolerantes, que inclusive culminan en crímenes. Pero  hay, si, corrientes progresistas y democráticas – en ciertos casos, incluso revolucionarias.

Salman Rushdie, también amenazado por los islamitas, dice: “Las religiones, como todas las otras ideas, merecen críticas, sátiras y, si, nuestra falta de respeto es de miedo”. Concuerda con el autor de Los Versos Satánicos?

La sátira es parte de la naturaleza de una prensa libre, irreverente, independiente. Y eso debe valer para cualquier tema. Cualquiera puede ser satirizado – el rey, el presidente, el profeta. Charlie Hebdo es el heredero de una vieja tradición de la izquierda francesa anticlerical, antirreligiosa, atea. Personalmente, confieso que no estoy atraído por ese combate de religiones. Tal vez por mi experiencia como brasilero, veo a la religión con ojos un poco diferentes de los franceses. De cualquier manera, es preciso decir: no es esa la cuestión.

*Traducción Carlos Morales, extraído de: http://alias.estadao.com.br/noticias/geral,quem-ri-por-ultimo,1617840