“La pelea con los buitres y los intereses atrás del cobro de la deuda. La restructuración de la deuda y el rol de los actores”. Por Juan Ignacio Salerno Ercolani

A pocos días del fin del año y por ende del vencimiento de la llamada cláusula RUFO la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, se dirigió a los fondos buitres y los caranchos judiciales, diciendo que estos no la van a extorsionar en contra de los intereses de todos los argentinos.

Desde el 23 de diciembre de 2001, día en que Adolfo Rodríguez Saa, por aquel entonces presidente de nuestro país, declara la cesación de pagos de la deuda externa, mucho se ha hablado y escrito acerca del tema de su reestructuración y los reclamos de los acreedores. Con solo hacer una búsqueda rápida en los principales diarios argentinos, se puede tener una idea de la cantidad de cosas que se han dicho en estos casi 13 años sobre la cuestión del canje de la deuda.

Sin embargo hay cosas que aun hoy no parecen del todo claras y números análisis que no tratan de dar cuenta de la situación, sino simplemente tomar posición o hacer futurología con respecto al posible desenlace.

El 31 de diciembre de este año, vence la llamada cláusula RUFO (Right Upon Future Offer), esta había sido impulsada por nuestro país durante el primer canje de deuda, como una forma de alentar la entrada de bonistas al mismo. La cláusula establece que si el gobierno mejora la oferta para los tenedores de títulos que no entraron a los procesos de restructuración, automáticamente debe ofrecer estas mismas condiciones a los bonistas que si entraron anteriormente al canje.

El primer canje de deuda fue lanzado el 14 de enero de 2005 y finalizo el 15 de abril del mismo año, el mismo había alcanzado una adhesión del 76 por ciento, por un total de unos 81.800 millones de dólares. El llamado canje II se realizó entre el 15 de abril y el 23 de junio del año 2010, por un monto de 20 mil millones de dólares y tuvo una aceptación del 66 por ciento de los tenedores de bonos que no habían entrado al canje anterior.

En definitiva entre los 2 canjes el nivel de aceptación que logro Argentina en su reestructuración de deuda fue del 92,40%,  números similares a los que consiguieron otros países como Rusia o Ecuador en sus propios procesos de canje de deuda.

Ahora el problema es que dentro de los bonistas que no accedieron a ingresar a los canjes mencionados, hay un grupo (representan solo el 1% del total de los acreedores) que presento una demanda ante el juez Griesa reclamando el pago de la totalidad de la deuda, por un monto de 1500 millones de dólares. El famoso juez neoyorkino dio lugar a la demanda y dictamino que nuestro país debe pagar a estos fondos el total del reclamo.

Ante la vigencia de la cláusula RUFO,  si hoy Argentina accediera a cumplir el dictamen. La misma se activaría y nuestro país se vería obligado a pagar al total de los bonistas una suma cercana a los 140.000 millones de dólares.

Entonces la pregunta que se plantea inevitablemente es: ¿Porque hay un interés tan importante por parte de estos capitales de querer cobrar la totalidad de la deuda, y que papel cumple la justicia norteamericana?

Está claro que los capitalistas quieren ganar dinero, eso no hace falta decirlo es una obviedad, pero estos fondos estarían igualmente ganando dinero, aun con la restructuración. Los títulos de deuda que están en su poder, fueron comprados en su mayoría, cuando estos estaban en pleno default, a un valor nominal muy por debajo del original, y aun muy por debajo del que se les ofreció en los procesos de canje, valor que por supuesto tenían, debido a la falta de confianza en que Argentina pudiera en algún momento cancelar esta deuda.

Entonces queda a las claras que hay otro interés de estos buitres financieros más allá de la deuda en sí misma. El interés de estos capitales en realidad es condicionar la política económica del país, mostrar su capacidad de influencia a nivel mundial y dificultar el acceso de Argentina al mercado de capitales, ante la posible necesidad de inversiones para el desarrollo de proyectos a largo plazo, como puede ser Vaca Muerta.

El gobierno pese a la catarata mediática y a las declaraciones de una parte importante de la oposición, de atenerse a cumplir con el fallo dictado por el juez Griesa, ha procurado mediante una intensa actividad por parte de la Cancillería, fortalecer su posición logrando el aval de números países e incluso varios organismos internacionales, frente a los fondos buitres.

Argentina no parece dispuesta a sucumbir ante las presiones y ha logrado incluso el apoyo de la ONU, quien ha llamado a establecer un marco legal para las reestructuraciones de las deudas soberanas.

El gobierno kirchnerista ha resistido hasta ahora el embate del poder financiero que representan los holdouts, gracias en parte al apoyo de los países de la región que comparte con nuestro país un proyecto regional, este proyecto debe fortalecerse y debe necesariamente considerar el rápido desarrollo de una herramienta de financiación para los países que quieren sacudirse el yugo que le quieren impones estos carroñeros financieros, un Banco del Sur o un banco de desarrollo parecen hoy posibles herramientas para poder pensar en un desarrollo a futuro que minimice la capacidad de presión del poder financiero internacional sobre el rumbo de la política económica de los países latinoamericanos que no estén dispuestos a poner los intereses de aquellos, por sobre los derechos de sus propios ciudadanos.