“El nieto de Estela y otra silla que ya no está vacía…” Por Juan Ignacio Salerno

El pasado 5 de agosto apareció el nieto de Estela de Carlotto. Y si, quizás suene extraño el término apareció. Sin embargo, bien sabemos que los nietos habían desaparecido junto con sus padres, como parte de un plan sistemático llevado adelante por las Fuerzas Armadas, parte de un inútil intento de matar la memoria, en la oscura noche del llamado Proceso de Reorganización Nacional.

La palabra aparecer también podría dar la idea de un acto mágico, de algo que sin esfuerzo alguno surge para llenarnos de asombro. La aparición de Guido, vale destacar, no tiene nada que ver con un hecho fortuito de estas características, sino con el trabajo incansable de mucha gente que lucho y lucha por hacer todos los días de la Argentina una país más justo como afirmo la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. (Vía su cuenta Twitter al enterarse de la noticia)

La organización Abuelas de Plaza de Mayo es desde 1977 una de las pioneras en esta lucha, que viene llevando adelante desde aquel entonces con tenacidad y entusiasmo, no como producto del odio y el deseo de revancha como  postulan quienes confunden paz con olvido, sino con la convicción de que Memoria, Verdad y Justicia son el camino para reconciliarnos con nuestra historia y que devolver la identidad a los nietos apropiados es una parte fundamental para avanzar hacia una sociedad que se conozca a sí misma.

El largo trayecto que vienen recorriendo las Abuelas y su denodado esfuerzo tuvieron frutos por primera vez en marzo de 1980, Tatiana Ruarte Britos y Laura Jotar Britos, quienes serían las primeras de los hoy ya 114 nietos recuperados por esta organización. Con la llegada de la democracia, el accionar de las distintas organizaciones de derechos humanos se multiplicaría, y llegarían las primeras batallas judiciales por la restitución de  nietos apropiados por los propios captores de los verdaderos padres.

Sin lugar a dudas, dos elementos que fortalecieron el trabajo de las organizaciones y que alentaron nuevamente el debate público fueron, por un lado,  el poder llevar a juicio a los responsables más importantes del gobierno militar por el robo sistemático de bebes nacidos en cautiverio, y por otro, el impulso que significó que el gobierno de Néstor Kirchner impulsara la defensa de los derechos humanos como una política de estado.

La aparición de Guido, sin embargo, creo que es un hecho que posee un condimento que lo hace aun más  significativo. Su abuela, Estela de Carlotto, no sólo es la presidenta de Abuelas, sino también su principal referente y quien que habitualmente encabeza las conferencias que se realizan con motivo de anunciar la recuperación de un nieto. En cada una suele vérsela con esa alegría de saber que la senda elegida es la correcta,pero también con la firme conciencia de que aún quedan muchos nietos (se calcula que unos 400 aproximadamente) que no conocen su verdadera identidad.

En la conferencia de prensa, Estela, con la tranquilidad de siempre, pero con una indisimulable emoción, anunció la restitución de la identidad de Guido Montoya  Carlotto, hijo de Walmir Oscar Montoya y Laura Carlotto. Según sus propias palabras la aparición de su nieto significa para ella entre otra cosas, la ocupación de la silla que se encontraba vacía junto a sus 3 hijos y sus 13 nietos, y poder poner su foto en los portarretratos que hasta el momento se encontraban vacios.

Este hecho, afirman algunos de los que conocen a Estela, no sólo probablemente no significará el fin de su lucha, sino todo lo contrario, le dará más fuerza para tratar de conseguir que todas las familias puedan vivir esta alegría que ella atraviesa.

Hoy este hecho significó también que las consultas de jóvenes que tienen dudas sobre su identidad, se multiplique de manera asombrosa. El cambio de estrategia implementado a partir de 1997, dada la edad de los ya no tan chicos apropiados, significo poner ya no el peso en la búsqueda, sino en lograr que aquellos que tenían dudas sobre su origen se plantearan “si sabían quiénes eran”. Ignacio Hurban fue de aquellos que se sintieron interpelados por esta consigna y se acerco a Abuelas para encontrar respuestas. Hoy Guido se ha reencontrado con su familia y refuerza una vez más la esperanza de aquellas y aquellos que aun se encuentran en la búsqueda.

La aparición del nieto de Estela para aquellos que la admiramos por su lucha incansable es de alguna manera una recompensa a esa ardua labor que ella, junto a otra tantas Abuelas, Madres e Hijos, realizan todos los días por hacer de nuestro país un país más justo, un país que mira hacia adelante, pero fundamentalmente, porque conoce su pasado.