Alejandro Rofman: “La continuidad del modelo de crecimiento con inclusión y mejor redistribución y mejoramiento de los índices sociales sigue en pie…” Entrevista exclusiva de Iniciativa al reconocido economista miembro del plan Fenix. Reportaje de Nicolás Salerno Ercolani y Jorge Makarz.

¿Qué opinión le merecen los cambios en el gabinete de gobierno?

El cambio parece apuntar a unificar el discurso. Por primera vez desde la llegada de Néstor Kirchner, un jefe de gabinete que actúa como vocero presidencial y coordinador del gabinete, formalmente lleva adelante las políticas que fija la presidente.

La unificación en el ministerio de economía bajo la figura de Axel Kicillof, quien no es un personaje que actúe simplemente como apoyo o ladero, tiene protagonismo propio, capacidad y vuelo teórico mayor que anteriores ministros, sobre todo pudo conformar un equipo que nombró él personalmente o fue acordado con el ministro.

En cuanto a lo propositivo, lleva la misma orientación de los grandes objetivos del proyecto que se viene construyendo con la dirección de la presidenta, con la posibilidad que este equipo puede darle más asidero técnico y más viabilidad política. Desde que se fue Lavagna, ninguno de los ministros de economía tuvo la jerarquía y el peso político en las decisiones económicas.

Kicillof tiene antecedentes previos en la gestión gubernamental que no le hacen un recién llegado, con dos o tres decisiones que pasaron por su concepción que fueron exitosas. La primera fue su asesoramiento a Recalde en el plan de gestión de Aerolíneas Argentinas.

Luego de su estatización, el plan 2010-2014 que ha puesto a la aerolínea de bandera en una posición relevante. Duplicó la cantidad de pasajeros transportados en 3 años y pretende subir un 25% a fines del 2014. Pasó de 26 aviones viejos y la mayoría funcionando bajo la forma de alquiler a 60 propios. Tiene un servicio eficaz que no despierta quejas, salvo en ocasiones de conflictos sindicales que en área de la aviación comercial son todos muy complicados porque hay muchos sindicatos. Se estima que a fines del año que viene la empresa se va a autofinanciar, con la permanente incorporación de nuevas rutas.

La otra experiencia de Kicillof es la de YPF donde el ahora ministro participó del proceso de recuperación en su concepción. Además el gobierno encontró un gerente general impecable, que levantó a la empresa igual que se hizo con AA.

La tercera es la Procrear, crédito a viviendas para sectores medios que es otra iniciativa que surge de concepción. También funciona muy bien, hay 70 mil viviendas en construcción, y entre los créditos adjudicados, escriturados o en gestión hay 140 mil. En términos de créditos hipotecarios se está batiendo récords y funciona muy bien el programa.

Evidentemente el gobierno busca que las distintas iniciativas que surgen funcionen y esto

Kicillof pareciera tener éxito. A diferencia de algunas iniciativas llevadas por Moreno, que propuso muchas medidas pero algunas ni siquiera comenzaron llevarse a cabo, la última de la famosa tarjeta que desapareció. Seguramente era poco viable, pese a la buena intención del proyecto.

¿Que observa usted en el futuro en materia económica?

 

El proyecto kirchnerista de política económica es muy simple. Primero va en contra de la corriente de la mayoría de los proyectos vigentes en el mundo capitalista. Se estimula el consumo interno, se trata de no endeudar la economía, se aplican políticas contra-cíclicas, hemos pasado dos crisis mundiales muy serias sin que las implicancias hayan sido desastrosas para nuestro país. La continuidad del modelo de crecimiento con inclusión y mejor redistribución y mejoramiento de los índices sociales sigue en pie. Esperemos que lo que vaya aportando en esa dirección mejore, cosa que descarto que sea el intento de las nuevas medidas implementadas por Cristina.

Las recientes medidas de fin año, de las que tengo información incompleta todavía. La política de créditos para las economías regionales por 10 mil millones de pesos y el plan para empezar a bajar el trabajo informal que apuntan en la dirección correcta. Con mucho respaldo de los sectores sociales que se reunieron con el gobierno.

Las condiciones del desenvolvimiento económico no son tan promisorias como las de cinco o diez años atrás porque el contexto es de crisis. México crecerá 1,5, Brasil entre el 2 y 2,5, este último tiene déficit en su balanza comercial como hace mucho no tenía. No le afecta de manera crítica porque tiene reservas suficientes, pero indica su situación incómoda respecto al comercio internacional. Brasil ha reprivatizado las exportaciones, bajó la venta de productos industriales. Indica que las condiciones son malas para todos.

El proceso de crecimiento económico y reducción de desigualdades en Argentina ya no tiene las tasas de los primeros años porque se alcanzó un margen y cada vez enfrentamos escenario de más difícil resolución en materia de pobreza dura y desempleo estructural. A pesar que tenemos datos positivos como el ascenso de la tasa de la inversión que está cerca del 25% del PBI, pero la mismo tiempo tenemos datos como el crecimiento industrial de noviembre, en desmedro que Brasil dejó de comprar autos.

Creo que igual hay condiciones para creer que Argentina seguirá creciendo de manera aceptable, que el nivel de desempleo siga bajando lentamente y que se afirmen algunas decisiones de inversión como en materia energética con YPF y el ferrocarril.

En un balance de los diez años de kirchnerismo, ¿qué transformaciones sustantivas implicó la política económica del kirchnerismo?

 

Hay dos planos, el simbólico y el real. En el plano simbólico el discurso oficial es casi inédito en la historia de la política económica. Uno tiene que retroceder a los primeros gobiernos de Perón o algunos aspectos parciales del gobierno de Illía. Lo cual no quiere decir que todo lo que se dice se pudo realizar efectivamente, muchas cosas están pendientes, por eso separo los dos planos.

Si uno lee despacio muchas de las expresiones de las figuras de gobierno, especialmente de Néstor y Cristina Kirchner, en muchos momentos orilla una crítica seria al sistema capitalista. Se cuestionan paradigmas propios del capitalismo. Sobre todo en materia de política económica internacional, lo que se hizo en materia de reestructuración de la deuda externa, el discurso de ataque a la especulación financiera, intentar enfrentar y colocar al capital financiero como el principal agente de acumulación del sistema es cuestionar el modo cómo se gestiona el capital en casi todo el mundo actualmente.

No hay otro objetivo que no sea salvaguardar el capital financiero de los shocks tremendos que produjo la crisis del 2008. Toda la política económica en general apunta hacia eso, no sólo llevada adelante por la derecha internacional sino que también se ha plegado a esa estrategia la socialdemocracia, lo que podíamos pensar era el progresismo en Europa. El caso alemán es la mejor demostración, a cambio de algunos aumentos en el salario mínimo todo lo demás se dejó intocado, no se toca la política con respecto los países más débiles de la zona Euro, no se toca la política de defensa al capital financiero, no se toca la exigencia de no producir déficits presupuestarios nacionales, lo que obliga a pensar siempre en ajustes sobre el sector público.

La Argentina ha cuestionado estos paradigmas. Quizás la decisión política más importante es la estatización de las AFJP, constituye la medida la más atrevida, que puso de relieve el derrumbe del proyecto de la gran banca internacional de la especulación con los fondos de pensiones y jubilaciones que manejaban los siete bancos más grandes del mundo. No lo ha hecho nadie en el mundo, ahora en Chile se menciona la posibilidad de constituir una AFP estatal, pero sin tocar el capital de las privadas.

La principal fuente de ahorro interno que son los aportes patronales y de los trabajadores que cubren aproximadamente en el 50% de lo que mensualmente tiene que lograr el estado para pagar la previsión social, dejó de estar en nuestro país en manos del Estado para pasar todo a manos privadas. En casi todos los países hay sistemas mixtos. Ahora volvió a pasar todo al Estado argentino. Esta medida se llevó a cabo no contra cinco fondos de pensión de una empresa cualquiera, sino contra los siete bancos más grandes del mundo que eran dueños cada uno de un fondo, de una AFJP.

Ese golpe muy fuerte al capital financiero, ahora se está pagando desde el punto de vista político. Si se agrega la reestructuración de la deuda pública que implicó que aquellos que tenían bonos en el exterior perdieran el 70%. Hay un claro enfrentamiento contra las dos vertientes fundamentales de la capitalización de la ganancia del capital financiero. Vale la pena hacer el ejercicio de pensar si todos los países del mundo hubieran imitado a la Argentina, repudiado la deuda pública, diciendo “cobran el 30% de la deuda solamente a 20 años más tarde y la mitad de la tasa de interés o no cobran nada”, si sus principales inversiones en fondos financieros y rentabilidades aseguradas pasan al Estado ¿Qué hubiera sido del capitalismo? Le quitaban la razón de ser.

Siempre pienso si la derecha volviera al gobierno, sería terrible. Querrían volver a tener lo que pudieron pero casi no pueden. ¿Cómo hacen para pagar diferente la deuda pública? ¿Qué hacen para privatizar otra vez los fondos jubilatorios? Se quedan sin la posibilidad de manejar la política. En muchas otras dimensiones de la realidad se darían aspectos coincidentes.

¿Qué otros ejes resaltaría?

En el conflicto con las patronales agrarias en el 2008 también se planteó en una discusión vedada, no directa, a quien le corresponde la renta de la renta. Estamos hablando de la renta de la tierra, David Ricardo, de la esencia del capital en la producción agropecuaria ¿Le corresponde a los terratenientes, los “landlords” o a la sociedad? Esa es otra decisión que cuestiona en los hechos la esencia del capitalismo agrario. Al mismo tiempo se agrega y ahora que el nuevo ministro de agricultura (NE: Carlos Casamiquela) lo ha mencionado explícitamente que se prefiere la producción de la agricultura familiar, que no es capitalista.

Uno lee cualquier declaración del Foro nacional de agricultura familiar, que reúne las organizaciones del espacio y es francamente anticapitalista. Leía en un diario ayer una reunión de organizaciones sociales de la agricultura familiar donde estuvieron presentes entre ellos el Movimiento Nacional Campesino, a nivel mundial uno de los sectores más radicalizados con un discurso anticapitalista. Esa gente está trabajando con otras organizaciones, apoyando al gobierno. Disputando la idea de que el “campo” de los grandes financistas es el único, que ellos poseen la llave para democratizar la vida rural y tornar viable el acceso de alimentos sanos y a buen precio a la mesa familiar, lo dijo el otro día Capitanich también.

En muchos casos no hay políticas explícitas sobre este tema. Debemos tener en cuenta que durante muchos años en el propio ministerio de Agricultura gente encumbrada, que defendía a la Mesa de Enlace, o sea la quinta-columna dentro del gobierno. Actualmente no, hay gente muy capaz; cuanto podrá modificar algunas cuestiones, eso es un problema de relación de fuerzas más integral. En una reunión pública hace algunos días con el nuevo ministro y el foro de agricultura, con otros funcionarios del ministerio, los discursos fueron muy progresivos, reitero, esto a nivel discursivo. La realidad indica que hay cosas que se han avanzado y otras no, por ejemplo en la sanción de una nueva ley de arrendamiento…

¿Por qué?

Cuestiona grandes intereses, si esa ley entra en funcionamiento, adiós al negocio financiero con la producción de soja. El porqué es muy simple: en el proyecto figura un artículo –presentado por el diputado Cantero, de Río Cuarto, personaje muy particular- que indica que todos los arrendamientos deben tener una duración mínima de cinco años. Con esto se acaba el negocio anual de “poner platita y listo”. Si vos estás cinco años te obliga a ocuparte de la producción y la tierra, obliga a otorgarle interés a la calidad de la tierra. Obliga a pensar y obrar como agricultor.

Ésta como otras cuestiones que hacen a lo que falta. Tampoco sale el decreto reglamentario a la ley de apoyo integral a los laboratorios públicos. El golpe de estado de 1966 tuvo entre otros factores explicativos una cuestión similar cuando Arturo Illía y su ministro de salud, Arturo Oñativia tuvieron la ocurrencia de controlar al capital monopólico extranjero de los laboratorios. Actualmente la ley se pudo sacar, pero hace ya dos años el proyecto de reglamentación sigue dando vueltas.

En lo discurso, en lo simbólico hay grandes avances, muy importantes, aparte nadie puede negar por otro lado los avances sociales concretos del crecimiento económico y la inclusión social. Pero en otras cosas que están ligadas a núcleos duros del capital financiero extranjero implican decisiones significativas, allí hay avances y deudas pendientes.

 

Es indescifrable, no depende de nosotros (el litigio contra los buitres) uno ve en las películas norteamericanas en la que los jueces son comprados por los grandes capitales, fallan a favor de intereses dominantes. Internamente la batalla es política pero sobre todo cultural, lograr incorporar al escenario público argentino cuestiones que hacen a la esencia de la organización de la sociedad. Todo lo que hace al enfrentamiento público-privado, es el enfrenamiento de las políticas de los sectores mayoritarios contra los intereses del capital.

Me resulta muy poco serio cuando se hace la crítica de que el gobierno no impidió la extranjerización económica en la industria por ejemplo. Son muy pocas las herramientas que tiene un gobierno para evitarlo. Aún en los países de América Latina dónde hay gobiernos más decididos a políticas de ese tipo no han dejado de realizarse alianzas con el capital extranjero, Venezuela estatizó muchas empresas pero muchas otras no.

¿Cuándo la Presidenta habla de las corporaciones, que quiere decir con eso? En nuestro idioma histórico en la estructura productiva, son los grandes monopolios y oligopolios no es una fantasía, son intereses económicos concentrados. En algunos aspectos se pudo avanzar y en otros fue harto difícil. Pero encajarles 35% de retención a la soja, con el argumento de que es un beneficio rentístico no generado por el productor sino fruto de aumentos de precios internacionales es cuestionar la apropiación de la renta.

En el Malba en una exposición de pintura latinoamericana en estos días está el famoso cuadro de Berni “La manifestación”. En la pintura hay pintado entre la multitud un solo cartel que dice “pan y trabajo” ¿Quién pide en la Argentina de hoy solamente pan y trabajo?

Nadie, ni las centrales sindicales opositoras, ni la izquierda anti-gubernamental no hablan de pan, piden que aumenten los sueldos. No hay una crisis de alimentación en la sociedad argentina.

Me parece importante situarse. Los reclamos de la oposición vienen por el lado de la corrupción y la seguridad. La corrupción tiene que ver con el funcionamiento de un sistema donde todo vale, aparte en la corrupción hay dos polos, el que pone la plata y quien la recibe. La inseguridad podemos discutirlo hasta el cansancio, efectivamente puede ser el país más seguro del mundo pero si una persona, una sola persona se levanta y le pega un tiro al vecino, y las cadenas de televisión desde ese momento hablan se ese asesinato y dicen “usted podría estar en ese lugar” y crea una sensación es que la inseguridad es imparable.

Sin negar que existen muchos delitos, en un recorte de diarios dice que en Rosario el índice de homicidios este año es de 20 cada 100mil habitantes, cuatro veces más que en la Ciudad de Buenos Aires y tres veces más que en el Conurbano bonaerense. Evidentemente que la seguridad en Rosario es un problema. En la Ciudad de Buenos Aires en el centro y norte es de tres, en la zona sur es de seis. En Europa es de uno y medio, dos, en EEUU es como aquí.

Hay hechos de inseguridad pero comparando nuestra región, Argentina junto con Uruguay y Chile son los mejores países de toda América, sacando Canadá. Comparemos los 5 cada 100mil de Argentina contra los 130 de México, Brasil 30 para hablar de otros países importantes.

No queremos dejar de lado un elemento político que menciona en su intervención, teniendo en cuenta los resultados electorales. Existe un trabajo gigantesco de los medios para descalificar al gobierno, pero no se puede negar eficacia en función de dificultades del gobierno para establecer respuestas sobre algunos temas de importancia pública como la inflación…

 

El mismo tema con el mismo discurso y los mismos actores que entre 1945 y 1952. La oposición decía que subían los precios, el gobierno respondía que los salarios subían más que los precios. El gobierno combatía atacando a los formadores de precios en la parte final –parecido a Moreno- con cosas peores como la ley contra el agio y la especulación que metía presos a los almaceneros.

Como bajó la inflación… con la crisis mundial que bajó el consumo, con pérdida de la cosecha y los precios entonces se redujeron un dígito. Hay un texto de Rappoport que hace una comparación entre niveles de precios y los niveles de crecimiento del producto y mejora del salario real y llega a la conclusión que los mejores momentos de nivel de expansión del producto fueron con tasas de inflación no menores del 25-30%, ojo no hiperinflación que son el primer período peronista, una época de Illía y los años 73-74.

El gobierno en la época de Perón no fue afectado políticamente por el tema de la inflación, porque la expansión del empleo y el salario real fue de tan magnitud que a la gente no le molestaba porque los salarios aumentaban más. Que fue también lo que pasó en los primeros dos o tres años cuando volvió a producirse tasas de crecimiento de dos dígitos como el 2007,2008.

Ahora afecta no porque no sigue lo mismo sino porque lo ocurrió en el 45 y ocurre ahora en la Argentina es que aumenta la cantidad de perceptores de ingresos en las redes familiares y lo que existe es un incremento de los ingresos familiares desde el punto de vista real es mucho más alta que desde el punto de vista individual.

Ahora cobra el abuelito una jubilación que no cobraba, comenzó a trabajar quién antes no cobraba. En la familia aumentó el ingreso y eso en los primeros años no molestaba la inflación. Ahora es mucho más difícil porque la desocupación bajará muy lentamente. Creo que igual va a seguir bajando, más lentamente. No es ya una explosión de ingreso en la unidad familiar.

Bajar la inflación es una aventura dura, si vamos bruscamente solamente por recesión generalizada puede bajar, el gobierno por convicción no lo aceptará. Ver si se puede armar acuerdos a mediano plazo, empezar con una acuerdo y avanzar con los trabajadores e ir bajando de a poco. No es fácil porque hay una cultura de crecimiento de precios, poca capacidad para influir en las decisiones de corporaciones muy concentradas.

¿En qué medida la lógica de un crecimiento que se modera afecta el proceso de distribución, lo que nos obliga a pensar modificaciones en la matriz productiva para transformar lo que sigue siendo un país agro-dependiente?

 

Interesante, implica cambiar algunos aspectos estratégicos. En el caso de los precios se puede mejorar si se le da más peso real a la agricultura familiar, acercar al productor al consumidor evitando la cadena intermediaria. Establecer mercados de concentración en los núcleos urbanos de más de 100 mil habitantes. Mercados populares que puedan bajar los precios de los productos frescos. El caso de la provincia de Misiones ya organizó en todo su territorio un sistema de mercados populares que abastece a gran cantidad de gente a precios muchos más bajos.

Yo planteo la necesidad de fortalecer lo público frente a lo privado, entendiendo como

“público” no tanto y no sólo el capital estatal sino las iniciativas de la sociedad como las empresas recuperadas, las cooperativas y otras experiencias que reivindican modos de gestión dónde la solidaridad es el eje y no el lucro, es un modo no capitalista.

Lo que tiene que unir los cambios de estas políticas que se hicieron con un proyecto largo-placista es afirmar el espacio de lo público, en la educación, la salud, la producción de bienes, en el deporte…hay que hacer más campeonatos “Evita” y menos fútbol profesional.

El último es razón de lucro, el otro es la difusión del deporte como experiencia del trabajo asociado colaborativo, son dos formas diferentes.

Respecto el proceso de integración, particularmente el Mercosur, se observan en las estrategias de acumulación de capital algunos problemas, las medidas proteccionistas nos conllevan conflictos con los países denominados chicos: Paraguay, Uruguay, Bolivia…Brasil parece como cerrado en sí mismo.

 

El problema es que ni siquiera existen inversiones nacionales, no existe “la Argentina que invierte” hay empresarios argentinos, la mayoría tampoco son argentinos sino filiales de multinacionales. Hay carencia de relevancia del peso económico real del capital nacional o capital estatal.

Esto se podía pensar 20 años atrás porque existían Somisa e YPF, tenías con qué salir a tener un política propia. En este momento los empresarios nacionales hacen zapatos, cueros, juguetes, algo del sector metalúrgico. Así es muy difícil edificar una política si faltan las herramientas de la propiedad del capital. Cuando Néstor hablaba de la burguesía nacional industrial, que le venía de su vieja imagen del peronismo, estaba hablando de otra época, hoy eso es una ilusión.

En Argentina existen pequeños capitales industriales, pequeños para influir en el juego de las relaciones económicas internacionales. Brasil tiene el Banco Nacional de Desarrollo, tiene Petrobrás. Argentina recuperó YPF hace un año apenas y necesita tiempo para fortalecerla. Pero después no tenemos empresa de acero, de aluminio, todo eso es capital privado extranjero, las automotrices son todas extranjeras.

Hay que cambiar el paradigma de la acumulación interna para salir afuera y producir otro tipo de políticas. Hay que acumular más fuerza pero es un proceso lento. Sin recursos propios es difícil.