JORGE TAIANA, Secretario General del Movimiento Evita de la Ciudad de Buenos Aires. Ex Canciller de la Nación. “Quien crea que la Capital no vota al kirchnerismo y por eso no debemos darle importancia, comete un error político de envergadura”. Segunda parte de la entrevista exclusiva de Iniciativa.

 

Reportaje de Jorge Makarz y Nicolás Salerno Ercolani.

Segunda parte de  la entrevista exclusiva de Iniciativa al actual dirigente del Movimiento Evita en la Capital, ex Canciller de la Nación,  reconocido militante del campo nacional y popular, licenciado en Sociología dirige actualmente el Centro de estudios de Política Internacional de la UNSAM. Esta parte se concentra en el análisis de la situación política de la Ciudad de Buenos Aires. Se analizará la gestión Macrista y la dificultad de abordar desde su modelo, incapaz de integrar el AMBA, como el único camino para  resolver los problemas que aquejan a  la ciudadanía porteña, la importancia que tiene la ciudad para el proyecto nacional y popular.

¿Como dirigente político del Evita en la Capital como ves la realidad del distrito?
Yo soy porteño, Buenos Aires es una ciudad extraordinaria, que ha tenido y tiene una ciudad de un dinamismo cultural y social fenomenal. Se podrán enojar los hermanos de las provincias pero el 25 de Mayo, el primer grito patrio se dio acá en Buenos Aires, que fue la única ciudad de toda América que se levantó en 1810  y no volvió a caer en manos realistas.

El 17 de octubre fue aquí –con gente que vino de la provincia pero se hizo acá- el 19 y 20 de diciembre de 2001 tuvo epicentro en la Plaza de Mayo de esta ciudad. También fue víctima Buenos Aires, como en los bombardeos a la Plaza en el 55, o en la Semana Trágica. Buenos Aires tuvo y tiene un rol protagónico, tiene una historia social política y cultural extraordinaria.
Es una ciudad rica en el sentido material, sede de grandes empresas. Es cierto que esa riqueza fue producto del modelo agroexportador, ligado a los intereses británicos, que  construyó un país deforme, con una capital sobredimensionada en su poder y su riqueza. Un país “macrocefálico” con una ciudad cabecera poderosa.
Actualmente, desde el punto de vista institucional la Ciudad está separada del resto del AMBA. Desde el punto de vista institucional ya no existe la concentración anterior. Pero una de las cosas que no puede concebirse es el aislamiento de la Ciudad, no sólo del resto del país sino tampoco del ámbito metropolitano, del resto de la intendencias vecinas.
Macri ha reforzado desde su política una visión aislacionista, no concibe a la Ciudad como parte de un área metropolitana con la cual coordinar esfuerzos y políticas sino como una isla donde las políticas terminan en la general Paz y el Riachuelo y más allá no sabe o no le importa, eso es un error profundo. Todas las grandes metrópolis del mundo trabajan en coordinación entre sus áreas alrededores, sus suburbios y su centro y a nosotros nos cuesta muchísimo. En el caso del macrismo ha reforzado desde su visión política que contempla la Ciudad como una isla, una excepción en el medio de un territorio donde viven los pobres.
La ciudad de Buenos Aires, una ciudad rica de 3 millones de habitantes,  posee un ingreso per cápìta alto de un país desarrollado europeo, pero que no se ve reflejado en los servicios públicos de los porteños o las personas que transitan por ella, eso es contradictorio. Una ciudad rica con un número razonable de ciudadanos pero que no acceden a una calidad de vida en consonancia con estos parámetros. Reforzado por un gobierno que piensa las cosas en forma aislada.
Macri tiene una visión y construye políticas desde una visión elitista, contraria a una importante tradición histórica democrática de Buenos Aires. El otro día en la conmemoración a Alfredo Palacios, elegido diputado en el distrito de la Boca, el primer diputado socialista de América en 1904, es una muestra de la importancia de los sectores populares en la conformación social de la Ciudad.
En el primer Centenario de la Argentina, no sólo había estado de sitio y también Ley de Residencia (lo cual también habla de visiones elitistas en aquel momento) pero en 1910 la ciudad de Buenos Aires ya tenía un millón de habitantes y el 50% era extranjeros y si uno tomaba en cuenta sólo a los trabajadores de la ciudad, el 75% eran extranjeros.
Una de las visiones del proyecto Macri tienden a expulsar o a no atender a los sectores humildes y tampoco a los sectores medios, esto es importante entenderlo.
Nosotros los peronistas y en particular desde el Movimiento Evita tenemos una preocupación central por los más débiles y humildes. En la Ciudad hay un sector que vive en villas, inquilinatos, casas ocupadas que no supera probablemente el 15% de los habitantes de la Ciudad, ese sector que nosotros defendemos por convicción ideológica no es el componente mayoritario de la ciudad. El macrismo no se ocupa de este sector, no tiene políticas para este sector, los discrimina, los estigmatiza y en realidad los quiere expulsar.
Pero Macri tampoco tiene política para los amplios sectores de clase media a los que las políticas del macrismo les hace la vida más difícil, porque detrás del proyecto del PRO hay una concepción muy elitista que también tiende a la expulsión de los sectores medios y medios bajos, porque tiene como elemento central el privilegio de los grandes intereses financieros en la organización del desarrollo urbano.
Este es el problema de fondo que hace que la gran mayoría de los ciudadanos de la Ciudad no se beneficia con las políticas del ingeniero Macri. Expresa una contradicción, porque un 60% de los porteños –o sea un sector importante de esta clase media a la cual el macrismo no beneficia- ha votado a Macri. Es complejo,  me  parece en todo caso que también se debe tener en cuenta que Cristina sacó un 35% cuando fue candidata a Presidente en 2011, ese 35%, es casi medio millón de votos. Para que se tenga presente este es el segundo distrito después de la provincia de Buenos Aires donde sacó mas votos, más que en Santa Fe y Córdoba. Quién crea que la Capital no vota al kirchnerismo y no tenemos que dale importancia comete un error político de envergadura.
Es más,  ese 35% creo que se puede ampliar mucho más porque hay sectores sociales más amplios que se benefician y en líneas generales concuerdan con un proyecto nacional y popular. Si no lo hacen es por diversas  razones de todo tipo: hay razones históricas, Buenos Aires se siente rebelde, tener un liderazgo que aparezca enfrentado a la Nación, eso es parte de su historia. Pero por otra parte a los peronistas nos ha costado explicar en qué medida la Ciudad se beneficia de un Proyecto Nacional; parece una cosa más obvia que el crecimiento económico general produce mas trabajo, más comercio, más turismo pero de todas formas nos ha costado mostrar la relación entre una cosa y otra. Un segundo aspecto es en que medida una interpretación de la Ciudad respecto del Proyecto Nacional beneficiaría a los porteños, con una ciudad mas democrática.

¿Cuáles serían algunos de los elementos para repensar la relación entre la Ciudad y el Proyecto Nacional?
Uno de los elementos claves para revisar es la relación con el área metropolitana que mencionamos antes. Aparece en el tema por ejemplo de las inundaciones, Macri descubre que los arroyos que nos inundan vienen de la provincia de Buenos Aires, vaya novedad, eso tiene algunos miles de años que es así.
No sólo en materia de infraestructura, también en transporte. Se acaba de inaugurar una estación de subte (la estación Hospitales) que está terminada como hace tres años, es una mora importante en la ejecución de obra pública del gobierno de la Ciudad. Macri le echa la culpa al gobierno nacional pero esta es una ciudad rica, y con autonomía.
Nosotros nos hemos concentrado en la defensa de la Salud pública y la Educación publica –temas muy importantes sin duda- pero sin tener en cuenta que mas del 50% de los alumnos primarios  de la Ciudad van a escuelas de gestión privada, muchas son escuelas parroquiales. Y más del 90% se atiende a través de la medicina prepaga, con obras sociales o por PAMI, no van al hospital público.
Eso no quiere decir reitero que no haya que ocuparse de la salud pública, sabemos que los hospitales públicos están mal que hay un déficit político allí, igual que con la escuela pública. Pero al mismo tiempo de dar cuenta de esa situación tenemos que pensar una política para el sector de la educación privada y para el conjunto del sistema de salud. Eso es un atraso respecto a la comprensión de los problemas y las preocupaciones de un sector importante de la ciudadanía de la Ciudad. Tenemos que entender que muchos padres que pasan a sus hijos a la educación privada, buena parte tiene que ver con que no tenemos escuelas de jornada extendida en la escuela pública. Si no miramos todo de manera mas integral no respondemos a los problemas, las inquietudes e intereses de una porción muy importante de los porteños.

Esa limitación de perspectiva se expresa en la construcción política…
El peronismo de la capital, el kirchnerismo de la Ciudad tiene una característica que tiene el peronismo cuando es minoría, algo complejo para un movimiento político que ha nacido y que posee una vocación de mayorías, le cuesta pensarse como minoría. Eso desarrolla una visión diferente, lleva a un mayor fraccionamiento, mayores querellas internas.

Por eso es importante poner mayor esfuerzo en la construcción política en la Capital, impulsar una política de apertura y sumar, esa es nuestra propuesta del Movimiento Evita. Primero de apertura a nosotros mismo, segundo incorporar a todos los que quieren hacer cosas con nuestro espacio, tercero trabajar en conjunto con todas las agrupaciones peronistas y kirchneristas de la Ciudad. Pero sobre todas las cosas: hablar con la gente, si no hablamos con los que no piensan como nosotros ¿cómo pensamos como persuadirlos?
Perón decía que la Política es persuadir, se trata de reunir voluntades en torno a un proyecto. De persuadirlo que nuestra propuesta y nuestra acción es mejor que las de otros. Eso implica debatir con la sociedad, no temer a llamar  las cosas por su nombre y reconocer las cosas que están bien y registrar los errores. Nos cuesta entender esto pero vale la pena discutirlo, porque si bien en la ciudad como en el resto del país hay un sector muy reaccionario que cuestiona el pensamiento popular y defiende privilegios que no quiere perder. Pero hay un montón de gente que no está acompañando a nuestro gobierno y podría hacerlo en la medida que vean o se persuadan de que existen intereses comunes.
Nosotros no debemos regalarle la Ciudad a Macri. En el 2015 el peronismo, el kirchnerismo debe tener como objetivo recuperar la ciudad, para un gobierno mas democrático, mas abierto y mas pluralista ¿Cómo podemos hacerlo? Como lo hace el peronismo del triunfo, un peronismo frentista, abierto, amplio y propositivo. Hay que recuperar esas características.Esta es una ciudad importante, no sólo por sus votos sino porque es una caja de resonancia muy grande y tiene un rol importante e la formación de la opinión a nivel nacional. Tiene un peso cultural y una actividad intelectual muy rica. Tenemos que incentivar el debate, nosotros no podemos persuadir si no debatimos, quien no esté dispuesto a debatir que hoy no milite, porque esta es una época de debate y obviamente si nosotros avanzamos hay más confrontación política. Este es un mundo que cambia, es un país que cambia y ajustar las visiones no es sencillo, no  es una cosa elemental. Todos podemos equivocarnos, tener apreciaciones incorrectas, la única forma de acertar el rumbo es debatir.
Necesitamos el debate porque un proyecto popular se nutre de lo que surge de la gente y finalmente lo que la dirigencia hace es lo que mejor interpreta para donde se orientan las necesidades populares y como ubicar el rumbo para resolverlas. Cuanto mas rico sea el debate,  mas ricas y afinadas las decisiones que se tomen