Avances, desafíos y el debate en ciernes. Por Nicolás Salerno Ercolani

Por Nicolás Salerno Ercolani

La década ganada

El proceso político que se desarrolla en estos últimos 10 años sin duda representa lo que Cristina ha caracterizado como “década ganada”. Desde nuestra perspectiva esto ha significado fundamentalmente para los sectores populares un avance en términos materiales y también organizativos.

Signada por una de las crisis más importantes de la historia de nuestra Patria a nivel económico, social, político y cultural, la salida del infierno fue la tarea que le competió a Néstor Kirchner. La política de Derechos Humanos, la  re-negociación soberana de la deuda externa, el rechazo al ALCA y una recuperación de trabajo y empleo expresaron las iniciativas políticas mas transformadoras, iniciativas que convivieron con un efecto de rebote post-crisis y un escenario internacional favorable en términos de comercio internacional.

Con Cristina presidenta empezamos a sentar las bases de un nuevo modelo de país. Así la recuperación de los fondos de los jubilados, la asignación universal por hijo (AUH) yla Leyde medios durante su primera presidencia, junto a la recuperación de YPF y la reforma de la carta orgánica del Banco Central en la segunda marcan algunos de los hitos de esa etapa.

En su conjunto, esta “década ganada” implica numerosos triunfos para el campo nacional y popular, triunfos que pueden medirse a través del crecimiento económico del país, el crecimiento del trabajo y el empleo, reducción de los índices de pobreza, indigencia y desigualdad, crecimiento de la industria, mejoramiento de los niveles de educación, salud, extensión de las coberturas sociales (jubilaciones, pensiones, AUH, programas sociales etc) fortalecimiento relativo de las capacidades estatales.

Lo cierto que estos mismos avances nos colocan en otra perspectiva para enfrentar el desafío de los déficits e ir por lo que falta. Quienes sostenemos y defendemos este proyecto político entendemos que la compañera Cristina es absolutamente conciente de las tareas que restan, de los problemas que todavía atraviesan millones de compatriotas y como la misma presidenta lo dice, nuestra misión no estará  cumplida hasta que no quede un solo pobre en Argentina.

Nuevos desafíos

Ciertamente esta conciencia respecto de lo que falta merece un análisis mas pormenorizado. De lo primero que hay que dar cuenta es que los avances y el crecimiento producido durante todo este proceso dan lugar  a otros desafíos. Ya  no se trata solamente de combatir las políticas del modelo neoliberal sino de dar cuenta que el propio avance instala temas propios de esta etapa.

De la capacidad de convertir estos desafíos en agenda política e impulsar una respuesta desde el Estado depende la posibilidad de seguir avanzando en la construcción de un país mas justo libre y soberano. Examinemos algunas de las cuestiones más importantes:

Es necesario reconocer la existencia de una serie de tensiones al interior del actual modelo económico-social, tensiones que se expresan a través de distintos hechos, de los cuales la inflación sea tal vez el mas palpable o su expresión mas saliente. La primera de estas tensiones entonces es el (todavía) importante grado de concentración y extranjerización de nuestro aparato productivo. Avanzar sobre ese entramado significa profundizar en forma cuantitativa y cualitativa la intervención del Estado nacional en los circuitos de producción, distribución y comercialización. Asimismo esto se relaciona con la lucha distributiva y la necesidad de que el gobierno prosiga avanzando en programas de empleo, institucionalización del trabajo y ampliación del salario indirecto a los sectores populares y vaya reduciendo y mejorando los controles sobre los subsidios a un empresariado que en muchas ocasiones los ha utilizado para fortalecer un manejo rentístico, parasitario y que continúa degradando el patrimonio público nacional. Otra de las cuestiones que hace al modelo económico es el desafío de repensar los problemas de inversión pública y ahorro nacional, refiriéndonos con este último al ahorro de sectores medios que han mejorado sustancialmente su capacidad en ese sentido. La experiencia del bono YPF es una iniciativa interesante, también lo es el Procrear en algún punto. Debería complementarse desde una perspectiva que masifique el crédito barato para vivienda articulado a un plan estratégico de obra pública que transforme cualitativamente las condiciones del desarrollo urbano, particularmente en el conurbano metropolitano.

Otro gran desafío es repensar las condiciones de la cuestión social y el rol de los trabajadores como un problema articulado. La resolución de las principales demandas sociales surgidas luego de la crisis del 2001 encontraron respuesta con la construcción o el restablecimiento de políticas que establecieron un horizonte de  resolución para las mismas; podemos discutir si elevar los montos de las protecciones sociales (jubilaciones, asignaciones etc) o extenderlos a otros sectores, pero esas demandas fueron contenidas por las políticas existentes en alguna forma.

Pero el crecimiento económico trajo aparejado la aparición de otras demandas sociales, la principal tal vez vinculada a la aparición de una gran cantidad de actividades laborales y formas de trabajo informales y precarias, creadoras de circuitos económicos paralelos a los del mercado formal. En este sentido entendemos que el reto actual refiere a construir niveles de dignidad y estatutos de derechos que transformen estas formas económicas de sobrevivencia en trabajo justo y digno. Saldar el hiato entre la economía formal y la economía popular y entre los trabajadores formales y los trabajadores de la economía popular.

Respecto de los sectores trabajadores asalariados, el movimiento obrero organizado sindicalizado, fortalecido por la consolidación de las paritarias, aumentos salariales e incremento de las afiliaciones gremiales, al mismo tiempo que fragmentado en cinco centrales, parece hallarse en el medio de una transición al seno de la propia etapa de transición general. El punto central de discusión es que rol ocupar en esta etapa y en ese sentido estamos convencidos que no hay transformación sin el protagonismo de los trabajadores. Sin unidad y fortalecimiento del conjunto de los trabajadores la unidad y fortaleza del frente nacional está condicionada. Esta etapa que adviene requerirá mas intervención y protagonismo de los trabajadores. Debemos procurar apoyar y reforzar espacios en articulación con los sindicatos que propugnen esta perspectiva, conjuntamente con la apertura desde el gobierno de espacios institucionales para discutir con los trabajadores cuestiones que hagan a la conformación del proyecto político y económico.

En relación a estos temas se desprende el otro gran desafío, la construcción de la fuerza política y social que exprese todos los avances de este proceso para darles continuidad. El desafío para el kirchnerismo es constituir una identidad política como expresión de una nueva etapa en la historia argentina.

El fortalecimiento de organizaciones como el Movimiento Evita,La Cámpora, Nuevo Encuentro y otras; la constitución del espacio Unidos y Organizados luego del acto del Vélez en el 2012 son peldaños que van en esa dirección. Unidos y Organizados ha logrado un objetivo importante que es articular al conjunto de las organizaciones militantes que viene apoyando en la calle las iniciativas y las disputas políticas mas importantes del gobierno desde la lucha contra las patronales agrarias, es el espacio militante del gobierno de Cristina.

Hacia delante une serie de tareas fundamentales les cabe a este espacio: la primera es alimentar con referencias políticas las listas de candidatos del FPV de cara a las elecciones de 2013 y 2015. Pero su función es mucho mas amplia que lo estrictamente electoral y reitero, el desafío de construir una identidad política requiere de una mirada estratégica del proceso. Requiere seguir edificando mayores niveles de articulación y organización interna, pero sobre todo pensar el crecimiento del espacio y para ello es fundamental comenzar a procesar la construcción de una agenda política propia también. Una agenda que permita extender el horizonte de discusión política, que tenga en cuenta los desafíos antes mencionados y que de cuenta también de las reivindicaciones y demandas de diversos sectores sociales del movimiento nacional: trabajadores, pequeños productores, sectores medios profesionales, mujeres en lucha etc. En síntesis: pensar la construcción estratégica de una herramienta política potente del campo nacional popular y democrático dela Patria.

Encrucijada y opciones: profundización o transformismo

Los desafíos descriptos son complejos, pero reconocerlos y dar un saldo político de los mismos es la manera de transformarlos en una enorme oportunidad para seguir avanzando en este proceso.

Al mismo tiempo es una forma de enfrentar con éxito la enorme disputa de poder que venimos sosteniendo contra los grupos económicos, las corporaciones de poder y una buena parte de la oposición política. Enfrentar este desafío con tiempo es necesario en función de evitar que nuestra oportunidad de profundización se convierta en una encrucijada crítica en la que puede crecer una opción que naturalice frente a la sociedad los avances y nuestras conquistas y que generalice un escenario de “agotamiento” del kirchnerismo y necesidad de “cambio”.

Esta opción, que actualmente exhibe solo formas tendenciales, puede tener asidero en la medida que se presente como una opción superadora –auque en los hechos representa una opción regresiva – en la medida que se separe de aparecer como una reversión al pasado, abandone los aspecto mas revulsivos del neoliberalismo e intente apoderarse de una porción del imaginario político de este proceso. Esa opción de tipo transformista que intente posicionarse como “post-kirchnerismo” viene a clausurar los aspectos distribucionistas e industrialistas de nuestras políticas o sea, viene a clausurar la posibilidad de profundizar la construcción hacia el proyecto nacional y popular. Su margen de posibilidad reside en la capacidad de arrastrar una porción del movimiento nacional, más concretamente de traccionar una parte de la coalición del actual gobierno nacional para construir y legitimar una dirección política de ese proyecto transformista.

Quienes aportamos a la construcción del proyecto nacional, entendemos que todavía estamos en ventaja para afrontar esta etapa que viene, principalmente porque Cristina representa el único liderazgo político nacional vigente y tenemos a través de su mandato los mecanismos de gobierno para ejercer las transformaciones necesarias. Se trata   de continuar con el camino de institucionalizar las conquistas de esta década ganada; eso significa que las políticas desarrolladas se arraiguen en la conciencia social del pueblo, anclar esas mismas políticas al aparato del estado y construir la fuerza política y social que represente este proceso. Esta hoja de ruta articulada a la resolución política de los nuevos desafíos componen las tareas de nuestra opción política de profundización del proceso que iniciamos con Néstor Kirchner aquel 25 de mayo de 2003.

* Politólogo – Integrante del espacio de Profesionales del Movimiento Evita