Gonzalo Gómez, Director de Aporrea.org y dirigente de Marea Socialista (Venezuela): “En América Latina los grandes medios han sido herramientas para el ejercicio de la autonomía política y cultural de las oligarquías”. Entrevista de Iniciativa

Reportaje de Juan Kirchner*

Invitamos a leer esta entrevista exclusiva de Juan Kirchner, colaborador de Iniciativa, a Gonzalo Gómez, Fundador y Director de Aporrea.org -medio alternativo surgido a partir de la resistencia popular al golpe de estado de 2002 en Venezuela. Es miembro del Centro Internacional Miranda y dirigente de Marea Socialista. En esta oportunidad, analiza el proceso histórico anterior a la asunción del Presidente Hugo Chávez Frías, explica la participación de los medios en el golpe de estado y opina sobre los principales desafíos de la revolución bolivariana -luego del fuerte impulso que significó el triunfo de Chávez en las elecciones del 7 de octubre de 2012. Los procesos políticos populares y la actual batalla en el campo simbólico en toda América del Sur. Leer más.

¿Cómo comienza su actividad en el campo de la comunicación social?

Mi profesión desde el punto de vista académico es otra. Soy psicólogo y ejercí como tal hasta el año 2003. Me he desenvuelto en el área de educación especial muy influenciado por los enfoques constructivistas y cognitivos y por la orientación de Jean Piaget. Así, me fui ligando progresivamente al área de psicología social a través de la investigación y formación con niños y adolescentes en circunstancias especialmente difíciles. Trabajé con niños en situación de calle; trabajadores y formé a educadores de calles. En relación a mi actividad comunicacional, comenzó hacia los 19 años con un periódico llamado Voz Socialista, de una pequeña organización que existía en Venezuela en 1973. Allí ejercí la función de redactor, jefe de redacción y dirección del periódico. Se editaron, en distintos momentos, entre 5 y 10 mil ejemplares y llegó a ser un semanario de 16 páginas. Esto fue durante los gobiernos de Carlos Andrés Pérezi; Luis Herrera Campis ii; Jaime Lusinchiiii y el segundo gobierno de Carlos Andrés Péreziv. En esa época el periódico pasó a convertirse en la chispa por la unificación de esa organización con un sector que provenía del MIR1 venezolano. El periódico era su expresión sindical y continuó hasta inicios del gobierno de Chávez. Fue uno de los primeros espacios desde donde se propuso su candidatura a presidente de la República.

¿Como se trabajaba en el campo simbólico antes del nacimiento de lo que se conoce como prensa alternativa, comunitaria o popular que se ve hoy día tan vigente en Venezuela a partir de la llegada del Presidente Hugo Chávez? ¿Cómo actuaba el Estado frente a estas publicaciones en épocas anteriores?

Sí se podían hacer publicaciones de izquierda, pero dependía de las conexiones que tenían estas agrupaciones: si eran próximas o no a lo que quedaba de la guerrilla venezolana. Si lo eran podían ser objeto de persecución. Aquí hubo guerrilla en los ´60, con varios frentes, antes que en otros países de Sudamérica. Una de las primeras repercusiones de la revolución cubana se expresó aquí. Además, hubo levantamientos militares que tuvieron ciertos cortes “progresistas” a diferencia al típico militar de derecha de otros países de América Latina. De cualquiera manera, en ese contexto, la influencia norteamericana en el campo simbólico era total y se notaba, sobre todo, en el peso que tenía la televisión -los formatos y tipos de programas, por ejemplo. Los canales eran privados y el único medio televisivo del Estado era Venezolana Televisión. Pero era muy difícil acceder a un espacio.

Por su parte, durante el gobierno de Rafael Calderav ya se manifestaba una ruptura del bipartidismovi y ya había participación de sectores surgidos de la izquierda en la conformación del gobierno. De hecho el Partido Comunista y el Movimiento al Socialismo estuvieron en lo que se llamó el “Chiripero” del gobierno de Calderavii. Era un neoliberalismo afeitado, aggiornado…pero que logró que en ciertos conflictos sociales y gremiales se pueda participar con algunas declaraciones, o bien en algún programa de TV. Pero a decir verdad era muy raro. La prensa podía circular pero tenía que cuidarse mucho. A modo de ilustración, tuve la experiencia de vender periódicos a puertas de fábricas y había que estar muy pendientes de la policía. Eso no quiere decir que en alguna oportunidad, y dada la coyuntura, uno hasta le entregara el periódico a un policía. Pero no era extraño que se produjera alguna redada o detenciones por estar distribuyendo panfletos, pintando paredes o por vender el periódico.

Recuerdo también cierres de revistas, incluso de revistas en mano de burgueses, de empresarios, que fueron cerradas durante los gobiernos de Carlos Andrés Pérez y que tuvieron problemas en el gobierno de Lusinchi. También se produjo el exilio de algunas de las figuras de la oposición de hoy, como el editor de la revista Z y del periódico 2001, Rafael Poledo. El ya difunto Jorge Albarria, de la oposición durante el período del 2002 -quien tuvo una pequeña pasantía por la izquierda-, tuvo que asilarse también. Carlos Andrés Pérez llegó a tener un censor de los medios durante todo el período posterior al Caracazo. Todavía no existía la internet y no había radios comunitarias alternativas. Pero sí estaba radio Fe y Alegría en manos de la iglesia donde tuvo cierta influencia gente de teología por la liberación y cristianos de base. Pero medios de comunicación tipo comunitaria alternativo jamás conocí a ninguno. En ese contexto, hablar de que había mineros bolivianos que contaban con una emisora, a modo de ejemplo, era una rareza. Era un hecho que ocurría en un país con un proceso de lucha de clases y un proceso revolucionario avanzado. Era un sueño para nosotros.

¿Cómo surge Aporrea, un medio de comunicación que empieza a contar otra historia, muy distinta a la que cuentan los medios conservadores?

El trabajo con Aporrea comienza en el 2002. Frente a la coyuntura del golpe se crea un espacio de articulación de movimientos populares en Caracas para la contingencia que se llamó Asamblea Popular Revolucionaria. Se creó por el hecho de que veíamos que el Gobierno no convocaba con contundencia al movimiento popular para ejercer la defensa frente al golpe que se veía venir. También, fundamentalmente, porque el Gobierno estaba totalmente postrado y apostaban a que se podían resolver las cosas dentro del aparato estatal y de las fuerzas armadas. Pero nosotros estábamos convencidos de que nuestro papel era fundamental. Sabíamos que la derecha tenía una coartada: movilizar a las clases medias, altas y a algunos sectores populares y con un número significativo asaltar el palacio de Miraflores y mostrar ante el mundo de que el “pueblo” tumbaba a Chávez. De hecho movilizaron entre 250 y 300 mil personas, desde Choao, donde estaba PDVSA, hasta el centro de Caracas. Ante ese escenario, nos dimos a la tarea de trabajar y convocar a la formación de un tapón popular en Miraflores. Pero la tarea del gobierno y del movimiento 5° República fue tardía. Sin embargo, esa confluencia de personas logró formar esa barrera que se enfrenta a la policía metropolitana en manos de los golpistas en la avenida Baralt…y eso de alguna forma cambió un poco el guion, los planes que tenía la derecha.

Aporrea no sale en esa fecha propiamente dicha, empieza en realidad el 14 de Mayo. Es decir, los acontecimientos de movilización de masas se anticiparon a la salida de Aporrea. Pero ese espacio de Asamblea Popular Revolucionaria siguió existiendo para impulsar un encuentro nacional de organizaciones populares con Chávez a fin de discutir, entre otras cosas, el programa post golpe -post 13 de Abril. Eran varios los interrogantes: Cuáles eran las tareas de la defensa de la Revolución, cuáles eran los pasos a seguir. Entonces, le presentamos a Chávez, desde los movimientos populares y con el espacio de Aporrea consolidado, una plataforma de lucha. Y Aporrea funcionaba publicando los documentos, las propuestas y los materiales. Pero en ese ínterin ocurrió un fenómeno: nosotros creamos la herramienta, pero la gente era en definitiva la que terminó haciendo Aporrea. En las movilizaciones, en las confrontaciones, distintos movimientos, colectivos y hasta reporteros de calle, tomaron esa herramienta y se convirtió así en un canal de información. Incluso en algo más: un instrumento de inteligencia social. Por eso Aporrea comenzó a ser construida desde afuera, en muchos casos con actores desconocidos, gente con la que no teníamos contacto físico directo. Se comenzó a cargar con un espíritu que no esperábamos, con participación directa de personas a las cuáles no se les pidió. Surge de algo muy distinto a cómo nacen los grandes medios, que piden esa colaboración y así se ahorran bastante trabajo. Nosotros creamos Aporrea pero terminamos siendo espectadores del fenómeno, de lo que ocurrió después por su propia dinámica.

Había entonces una necesidad de hablar por parte de la propia sociedad.

Claro, porque una parte del combate del golpe, apoyado por Estados Unidos, era poder destruir los enmascaramientos de ese golpe, las coartadas. Poder responder frente al tema de lo que pasó en el puente: Si habían sido pistoleros que mataban opositores o si eran defensores de los chavistas que trataban de enfrentar a la policía metropolitana remetiendo con fusiles desde los blindados y francotiradores. Historia opuesta a lo que difundió Venevisión, que se ganó un premio con “La revolución no será televisada” desenmascarando y mostrando la verdadera historia que no era precisamente la que contaban todos los demás medios, donde los chavistas eran catalogados como “los malos” y los que salieron a matar.

Los medios oficiales del sistema público, como funcionan con la lógica institucional independientemente de que sea con un enfoque progresista con la óptica chavista o bolivariana, son instrumentos del Estado. Y aunque tengan mayor o menor apertura hacia los movimientos sociales, tienen su óptica de lo que es prudente informar, lo que conviene y lo que no. Dosifican y canalizan la salida de la información. Y nosotros publicábamos cosas que podían ser consideradas, en esos medios públicos, como disonantes, disruptivas, inconvenientes. Había gente dentro del aparato de Estado que tenían otras visiones. Se hablaba de diálogo, de conciliación, de calmar los ánimos. Lo que yo creo que fue una resaca del golpe. Por eso no pienso que derrotamos el golpe con el 13 de Abril, creo que se prolongó mucho más allá de su derrota y que condicionó muchas de las cosas que sucedieron después porque había fuerzas, factores militares, políticos y económicos, que a pesar de haber sido derrotada su intentona de golpe siguieron incidiendo sobre el desarrollo de los acontecimientos.

¿Porque por web y no a través de papel impreso?

Acá en Venezuela, incluso en esos primeros años del gobierno bolivariano, se notaba una tendencia a estimular y desarrollar la utilización de internet. El Centro Nacional de Tecnologías de la Comunicación y la Información (ahora no existe esa figura) tenía una postura de estimulación de la utilización de internet. Y eso de alguna manera comenzó a expandirse. Por otra parte, internet suponía menores costos y riesgos porque se podía trabajar a través de la red. Además, teníamos la posibilidad de trascender las fronteras nacionales e internacionalizar la información, cosa que no podíamos hacer con un periódico. La batalla en ese momento era internacional. ¿Un volante? Bueno ya, sabemos que si hay una dictadura repartir un volante significa tener que andar con mucho cuidado (aunque quien está en los sectores populares y los barrios sabe cómo hacer circular eso como así también un periódico impreso o lo que sea). Pero internet permitía internacionalizar y hacer campañas de solidaridad y denunciar el golpe de estado. Y le dimos prioridad a tener un portal con una publicación inmediata, fue así que se desarrolló un software con esa premisa: poder publicar inmediatamente lo que estaba ocurriendo.

¿Cómo era el ambiente en el país durante esas 48 horas que duró el golpe?

Los que estábamos en la calle tratando de resistir. Ese día tuvimos una combinación de sorpresa, decepción, confusión y rabia. Molestia también porque, según a nuestro entender, los organismos del gobierno, el aparato político y las fuerzas del gobierno más leales, no habían actuado eficientemente en ese momento. Y bueno, nos resguardamos. Yo me fui a los alrededores de Miraflores y me metí en un apartamento con un grupo de gente a monitorear la situación, a escuchar para saber hacia dónde iba la cosa. Luego, un estado de depresión general, de incredulidad, con distintas formas de reaccionar. Creo que las mujeres y los hombres reaccionaron de forma distinta. Los hombres tuvieron una postura más derrotista y para las mujeres esa vaina no podía ser “esto no es así, esto no sucedió. Chávez tiene que salir adelante, tiene que aparecer. El pueblo va a responder”. Yo no sé si es una mayor sintonía de la población femenina con el elemento afectivo, con el elemento emocional. La revolución bolivariana se puede descifrar desde claves racionales y desde el análisis político. Pero también desde el elemento de la valoración emocional, de lo simbólico y de lo ético. Eso es algo muy importante. No tengo una clara explicación para ello, pero las conversaciones con los compañeros y compañeros eran muy distintas. En el enfoque, en el estado de ánimo, en las perspectivas que veían.

La realidad de hoy no es exactamente la misma en cuanto a la composición orgánica del movimiento popular que en la época del 13 de Abril. Existían los círculos bolivarianos, obviamente estigmatizados por los medios, que funcionaban como espacios para la discusión. Los presentaban como grupos violentos, terroristas, los círculos del terror conformados con gente armada. Sin embargo, allí se analizaba políticamente la situación. De hecho, aún a pesar de haber triunfado el 13 de Abril, ese estigma casi que eliminó a los círculos bolivarianos. Ahora resurgieron, pero hoy en día la participación de las mujeres no es igual que la que pudo haber habido el 13 de Abril. Quizás no se explique de la misma manera pero las mujeres son los principales integrantes de los consejos comunales, de las organizaciones sociales de base de la comunidad, de los barrios. Las mujeres son las que llevan adelante el trabajo de la organización comunitaria. A lo mejor aparece la figura de un hombre liderando o poniendo la cara, pero el sostén, el aparato organizativo, el trabajo de hormiga, lo constituyen las mujeres. Incluso en las reuniones del PSUV creo que abundan más las mujeres que los hombres. Los hombres además son quizás más vulnerables a algunos estragos que ha hecho el consumismo y el capital en algunas cosas que nosotros debemos superar en hábitos y costumbres. Los varones no solo consumimos novelas, también tomamos cervezas. La marca Polar de cerveza casi que los capitalistas la convirtieron en un símbolo nacional. Muchas veces el hombre no participa y se queda tomando esa cerveza. Entonces no hay un sólo ingrediente de consumo, son muchas cosas a través de las cuales el imperio se mete en los barrios, en las personas y hace que no haya participación, no se vaya a la lucha, a la movilización. La gente se ha venido acostumbrando a las cosas rápidas, a las pinceladas, a lo ya masticado.

Finalmente el golpe de estado fracasa; nace un medio como Aporrea, un documental famoso en todo el continente y una articulación mayor de distintas agrupaciones y movimientos sociales ¿Puede que haya sido también la piedra inicial de la batalla que está dando la comunicación popular y los gobiernos actuales sudamericanos contra los grandes medios de comunicación que monopolizan las voces, las palabras?

Claro que sí, por supuesto que es así. En el caso de Ecuador, por ejemplo, ya vimos la confrontación que ha tenido Correa con los medios de comunicación. ¿Los medios de comunicación en manos de quien están? Están en manos de trasnacionales, banqueros, industriales, terratenientes. En fin, figuras vinculadas al gran capital. Ellos tienen sus expresiones políticas y utilizan los grandes medios como herramientas para el desarrollo de sus políticas y para el ejercicio de la autonomía política y cultural de las oligarquías. Y en algunos casos incluso esos medios se convierten en una especie de elemento y de factor agresivo contra la democracia. Contra la expresión de otros sectores que no están a lo mejor con intenciones de cambiar el sistema en su totalidad pero que disputan espacios de poder o maneras de funcionamiento

Aquí fue muy grotesca y evidente la manera de como los medios de comunicación se involucraron con el golpe de estado. Generaron un estado de ánimo; lo promovieron, lo instigaron, lo cubrieron, lo enmascararon y lo justificaron. Acompañaron las acciones. Generaron un clima de odio y una polarización en la sociedad. Se trató de un fenómeno que nosotros llamamos Disociación Psicótica: un sector de la población estaba fuera de la realidad y veía el mundo de una manera caricaturesca.

Instauraron el miedo. En este sentido, el caso paraguayo con la matanza de Curuguaty y el posterior golpe institucional también es ejemplificador. Y sobran ejemplos en Sudamérica…

Desde allí se empezó a hablar más a fondo sobre la famosa guerra de la 4° Generación a través de los medios de comunicación. Nosotros logramos romper el mecanismo, a derrotar la operación. Pues logramos así contar otra historia con otras voces. Sino todo el mundo hubiera tenido la visión que los medios de comunicación imponían. Se rompió eso a través de una fisura y logramos salir con otra versión. Y eso es lo que quisimos hacer con Aporrea. El pueblo venezolano, los activistas, los luchadores sociales encontraron un instrumento. También sirvió para los llamados de alerta, para las denuncias. Y eso se multiplicó en el sabotaje petrolero. Ya a esa altura Aporrea estaba mejor preparada.

El florecimiento y la proliferación de los medios de comunicación comunitarios alternativos en Venezuela surge a partir de allí. Los colectivos de las comunidades, de los barrios, empiezan a hablar, empiezan a tener voz. Cosa que nunca antes había ocurrido aquí en Venezuela. Esos colectivos reflejan a sus comunidades en su marco territorial. Hay una anécdota interesante: al principio, cuando Aporrea ya estaba funcionando, los propios integrantes de la Asamblea Popular Revolucionaria (donde había mucha gente de barrios populares; personas del interior del país que se hospedaban donde podían con tal de poder participar del proceso revolucionario abandonando todo para poder estar en la capital en el escenario de lucha) había que llevarlos a los cibercafés para mostrarles Aporrea. No tenían mucho interés, la veían como una curiosidad. Decían: “Bueno, internet no sube cerros. Con eso nosotros no vamos a movilizar a los sectores populares, a la gente de los barrios”. Pues así se descartaba como un antojo de intelectuales. Y después la cosa fue cambiando y se completó la frase de otra manera: “Internet no sólo sube cerros, sino que también los baja…” con el sentido que aquí tiene la palabra “bajaron”, que los sectores populares bajen de los cerros como ocurrió en el Caracazo y luego el 13 de Abril. Internet no sólo sube cerros, sino que también los baja…El 13 de Abril las personas bajaron con un objetivo: al Fuerte Tiuna, a Miraflores a Venezolana de Televisión.

¿Cómo ha visto a nivel sudamericano el proceso de disputa en el campo simbólico que venimos conversando?

Así como en Venezuela, muy a pesar, se sostiene todavía en gran medida la hegemonía comunicacional de la burguesía -de los grandes medios-, de cualquier manera se logró implantar ampliamente en el pueblo una consciencia antiimperialista. El concepto puede estar más o menos sólido, pero hay una consciencia antiimperialista que se implantó. Y se empezó a esbozar una consciencia de lo que puede ser una sociedad alternativa, no capitalista. Eso no está tan claro pero hay una cierta idea.

En este contexto, creo que en el caso latinoamericano se ha logrado ir planteando con más fuerza la idea de la soberanía, de la unidad y de que podemos tener una identidad propia. De hecho la tenemos. Y que nuestro destino no es necesariamente parecernos a Estados Unidos o bien desarrollarnos supeditados a las alianzas con ese país. Creo que ese mensaje cada vez es transmitido de manera más abundante y con mayor fuerza. Por supuesto que por la naturaleza de los procesos que hay en Bolivia, Ecuador, Argentina y hasta hace muy poco Paraguay (aunque ahora se esté dando este capítulo, esta circunstancia del golpe) tiene características propias.

No es solamente medir el asunto por quién está en el gobierno, sino qué solidez y qué desarrollo tienen las fuerzas sociales para combatir en esta lucha de clases. Sí me parece que en ese sentido hemos avanzado y ha habido algunos batallas que se han vinculado con ello. A modo de ejemplo, el rechazo al ALCA, cosa que se logró y tuvo un efecto fuerte e importante. Tengo la impresión también de que, en conjunto, se han venido desarrollando grupos, colectivos, que hacen comunicación comunitaria, alternativa, que están ensayando otras formas, otras maneras y creo que vamos configurando una manera de pensar propia que se ha venido construyendo con más fuerza en los últimos años con una preocupación fuerte en la identidad, la historia, el origen. Qué somos, hacia dónde vamos… muy distinto a lo que pretende estados Unidos para nosotros. Bueno, la batalla está en desarrollo y ayuda mucho algunos de los acuerdos que han hecho a nivel de estado y de los gobiernos como el caso de Telesur -como así también el nuevo impulso a las radios públicas de cada país. Pero nosotros deberíamos de ir hacia la búsqueda de formas de enlace, articulación y construcción de un sistema de comunicación de los movimientos y organizaciones sociales un poco más aceitados. Eso se dio un poco cuando ocurrió lo de Bolivia, cuando fue la intentona de golpe para destituir a Evo Morales en el 2008. Medios alternativos de Venezuela ligados a la Asociación Nacional de Medios Comunitarios se fueron para allá ayudando a instalar emisoras en el Alto, a construir y a ensamblar transmisores y a colocar antenas. Igual sucedió cuando ocurrió lo de Honduras. Eso no fue una iniciativa del gobierno, fue una iniciativa de los movimientos de los colectivos de base.

También se ha avanzado en los marcos jurídicos para una nueva comunicación más democrática y plural en los Estados Nación de Sudamérica

El hecho de que se plantee una distribución en el espacio radioeléctrico; que se ponga un tope, que el sector privado no coopte todo el espacio y que los medios alternativos tengan garantizados un margen allí es muy importante. Aunque la ley no es la que hace a la realidad sino los propios movimientos sociales que luchan en ese campo simbólico y luego sí un marco jurídico que los ayude.

¿Qué balance hace de la campaña, a través de los medios de comunicación, de las elecciones presidencial en Venezuela?

Tanto aquí como en otros países los medios de comunicación indudablemente han estado avocados a construir la idea de que Chávez iba a ser derrotado; que los resultados electorales favorecerían a la oposición; que iba a haber fraude. Han trabajado para generar ese clima y esa convicción que en definitiva les abona el terreno para algún tipo de operación. Algunos medios han sido descarados, como el caso de ABC de España que confirmaba que Chávez tenía preparado comandos entrenados para intervenir en caso de perder para no entregar el poder. En España es increíble cómo funcionan los medios de comunicación difundiendo matrices descabelladas. Un país que, si comparamos con nosotros, no tienen referéndum revocatorio -por lo que no hay manera de que ellos puedan cambiar un gobierno que esté aplicando algo muy distinto a lo que les prometió-; no pueden hacer referéndum consultivo; ni pueden hacer un referéndum abrogatorio de leyes. No tienen esos derechos desde el punto de vista constitucional. Aquí ha habido montones de elecciones y ellos tienen un rey que no puede mover nadie y pretenden calificar a Chávez como un dictador. En Venezuela más bien en muchos momentos incluso ha habido híper tolerancia.

Aquí tenemos una libertad de expresión incomparable con lo que hemos conocido en tiempos anteriores. Pero hay que tener cuidado: que no sea que los medios públicos por una reacción defensiva ante la derecha se cierren a críticas o se pongan restrictivos. En la televisión no puede salir todo, eso está claro. Sin ser censura hay un criterio, como en todos los medios, se debe administrar algo finito. Pero es muy importante que dentro de la revolución bolivariana se puedan expresar las críticas, las disconformidades y descontentos. Que tengan como objeto alertar y señalar cosas que hay que corregir que son parte del debate y que apuntan a que mejoremos algunas cosas que debemos mejorar o que se rectifiquen algunos rumbos. Porque todos los procesos son vivos, se van construyendo. Si llega un grupo de trabajadores que están protestando porque tienen un problema de contratación colectiva dentro una institución del estado y los funcionarios que están allí no tienen un proceder correcto y comienzan a actuar como los propios patrones o bien privados pues ahí están desconociendo el propio proceso revolucionario. De hecho usan el discurso revolucionario pero ante la primera oportunidad saltan la tranquera. Hay gente que puede estar allí intentando hacer negocios utilizando el aparato del Estado y eso no debe ser posible dentro del proceso revolucionario. La lucha del pueblo, por sus necesidades, por sus problemas, es revolucionaria. Si no se les da canales de expresión en todos los casos y circunstancias los absorberá la derecha y entonces es utilizado y manipulado. Es muy importante cuidar dentro de la revolución bolivariana los espacios de debate, de crítica. Las tres R de Chávez: Revisión, Rectificación y Reimpulso. Implica debatir, señalar las cosas que están fallando e implica la denuncia. En Aporrea eso fluye sin que nosotros lo forcemos. Surge y fluye a través de la página. Nosotros creemos que es muy importante la crítica y el debate dentro del marco de la revolución.

Próximo desafío desde el 2013 en adelante…

Claro, es un desafío para el Estado y para los propios medios de comunicación revolucionarios. En el programa del presidente hay algunos elementos favorables para eso. Tenemos que velar porque se lleve adelante consecuentemente esta defensa. No es sólo tarea del gobierno o del Presidente, es también nuestra tarea. Depende de la fuerza que tengamos para defender, o presionar, este proceso. Porque vamos a encontrar resistencias. Chávez plantea en su programa que tenemos que construir un sistema público de comunicaciones donde participen los sindicatos, las organizaciones campesinas, de mujeres, las organizaciones de poder popular. Tenemos que ir a una nueva fase que se dote de emisoras. Pero la gente también debe tener la iniciativa y que no haya una relación clientelar. Como así tampoco puede ser al revés, que sólo haya iniciativa y que el Estado no intervenga. Debe ser un trabajo en conjunto, tanto del Estado como de las organizaciones de base. “Consolidar la regulación social de los medios de comunicación como herramienta para el fortalecimiento del poder popular, promoviendo e impulsando el Sistema Nacional de Comunicación Popular (radios y televisoras comunales, periódicos comunitarios, ambientalistas, obreros, juveniles, partidistas, sindicales, campesinos, entre otros) como espacio para la articulación de significados y relaciones producidas desde la práctica de la comunicación social y humana, con el fin de transformar la realidad desde el Poder Popular organizado”. Esto es parte del programa del plan de gobierno 2013-2019 del candidato del PSUV Hugo Rafael Chávez Frías. En contraste con esto, la oposición corporizada en Capriles Radonsky, dice devolverle la licencia a RCTV, canal que propicio el golpe de estado, y rever todas las licencias de las radios comunitarias que han nacido en Venezuela.

En el caso de los medios comunitarios alternativos yo creo incluso de que la revolución bolivariana, y a la luz del programa que plantea el presidente, debe actualizarse desde el punto de vista legal. Nuestra Ley de Telecomunicaciones, y las leyes que están en materia de comunicación, están rezagadas en relación con el desarrollo de los medios comunitarios alternativos. Nosotros ni siquiera tenemos establecidos lo de los tercios, uno para el Estado, otro para los medios comunitarios y otro para el sector privado. Incluso uno se podría preguntar si dentro del marco de la revolución bolivariana esa fragmentación no se quedaría corta.

Los demás desafíos de la revolución bolivariana son una lucha para la limpieza del Estado en el sentido de despejar la formación de una costra burocrática que comience a acumular capital, que saque provecho de transacciones económicas desde el Estado, que empiece a apartarse del pueblo. Eso congelaría el proceso revolucionario, lo convertiría en una pantomima, en un show de una realidad. Hay conquistas que muchas personas están dispuestas a defender, pero también hay muchas expectativas. Aún no hemos roto con el capitalismo. Nos hacemos preguntas: ¿Podemos construir el Socialismo con una economía mixta? ¿Con qué margen de participación de las empresas privadas? ¿Podemos construirlo nacionalizando, pagando indemnizaciones, para que los capitalistas vayan y reproduzcan el capital en otro lado y después manejen a las empresas funcionarios del Estado y no podamos realmente someterlas a un verdadero control de los trabajadores y las comunidades? Es decir, ¿Cuál es realmente la visión del socialismo? Son cuestiones que debemos trabajar a futuro.

Por otra parte, el desafío es conseguir una dirección colectiva. Si bien el liderazgo de Chávez es muy importante, aglutinante -es un referente, un símbolo-, eso al mismo tiempo que es una fortaleza puede ser también una debilidad. Entonces, el pueblo necesita construir organismos colectivos de dirección. Necesitamos que el próximo gobierno que forme el presidente Chávez tenga una instancia, un espacio, donde sean convocadas las centrales obreras del proceso revolucionario, las organizaciones y los movimiento campesinos, los movimientos de pobladores urbanos, los sectores que defienden derechos, las organizaciones de la juventud, ¿Cómo se refleja eso en el gobierno? ¿Como participamos nosotros en el diseño y en la ejecución de las políticas? Eso es muy importante porque nos permite que independientemente de lo que pase con Chávez, nos garantice la continuidad del proceso. Y eso no puede ser por el remplazo de un líder por otro. Hay que darle organicidad y hay que darles cuerpo a los actores sociales del proceso revolucionario para que participen en el ejercicio de la gobernabilidad revolucionaria.

* Colaborador de Iniciativa.

i-Desde el 11 de Marzo de 1974 hasta el 11 de Marzo de 1979.

ii-Desde 12 de Marzo de 1979 hasta el 2 de Febrero de 1984.

iii-Desde el dos de Febrero de 1984 hasta el 2 de Febrero de 1989.

iv-Desde el dos de Febrero de 1989 hasta el 21 de Mayo de 1993.

v-Desde el 2 de Febrero de 1994 hasta el 2 de Febrero de 1999.

vi-Con bipartidismo el entrevistado se refiere a los dos partidos que gobernaron a la República Bolivariana de Venezuela en su historia democrática (con las excepciones de los golpes de estado militares), como es el caso de Estados Unidos: Acción Democrática y Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI).

vii-Con Chiripero el entrevistado se refiere al conjunto de pequeños partidos como Convergencia, Movimiento al Socialismo-MAS, Movimiento Electoral del Pueblo-MEP, Partido Comunista de Venezuela- PCV, Grupo de los Notables, que formaron parte del gobierno de Rafael Caldera.

Palabras claves: Gonzalo Gómez, Aporrea, Marea Socialista, Hugo Chávez, Venezuela, MIR, medios de comunicación, Asamblea Popular Revolucionaria, golpe de estado, Acción democrática, COPEI, Caracazo, PSUV, comunicación comunitaria, medios alternativos, Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Capriles Radonsky, ALCA.