Brasil: Un balance de las elecciones municipales. Por Emir Sader

Por Emir Sader

Las elecciones municipales fueron sobredeterminadas por las elecciones de San Pablo. En primer lugar porque es el centro de los dos partidos más importantes de Brasil en las últimas dos décadas. En segundo, por el peso que la ciudad tiene en el conjunto del país, por su peso económico y por ser la sede de dos de los tres principales diarios de los viejos medios de comunicación.  Ese  carácter emblemático fue reforzado porque el candidato opositor al gobierno federal fue el mismo candidato a la presidencia derrotado hace dos años, en tanto el candidato del bloque del gobierno federal fue propuesto por Lula, que se comprometió prioritariamente en su elección. Y por el hecho de que San Pablo era el epicentro del bloque de la derecha, que se extendía a Paraná, Santa Catarina y a los estados de la ruta de soja, en el centro oeste de Brasil.

Las elecciones municipales tuvieron claros vencedores y derrotados.  El mayor ganador fue el gobierno federal, que amplió el número de municipios ganados por partidos que lo apoyan, pero principalmente conquistó  grandes ciudades como San Pablo y Curitiba, arrebatadas al eje central de la oposición.  Al mismo tiempo que la oposición continuó su tendencia a debilitarse en cada  elección a lo largo de toda la última década, perdiendo esta vez especialmente la capital paulista, pero también la paranaense y  toda la región Sur, Sudeste y Centro-oeste, donde los tucanos no consiguieron elegir ningún alcalde en las capitales.

A nivel nacional avanza claramente la base aliada, con dos de sus partidos fortaleciéndose: el PT y el PSB, debilitándose relativamente el PMDB. Hubo una cierta fragmentación al interior de la base aliada  e incluso en el bloque opositor, pero nada que cambie la tendencia que se consolida a lo largo de la década,  la hegemonía del bloque gobernante, mostrando a Dilma como franca favorita para las elecciones de 2014.

La elección de San Pablo se da en contra de la tendencia que se había consolidado en las elecciones presidenciales del 2006 y 2010, en las que el Nordeste de bastión de la derecha se había convertido en bastión de la izquierda, por el voto popular de los mayores beneficiarios de las políticas sociales que caracterizan al gobierno federal desde 2003. Por otro lado, se había desplazado el bastión de la derecha hacia los Estados más ricos del Sur, el Sureste y el Centro-oeste, con San Pablo  – donde los tucanos  tenían el municipio y el gobierno del Estado – como eje fundamental de ese bloque opositor.

La derrota en San Pablo, la nueva derrota de su ex candidato dos veces a la Presidencia y la incapacidad para elegir siquiera a un alcalde en toda esa región, demuestra cómo la derecha se debilita también donde concentraba su mayor apoyo.

Por otro lado, sumando errores del PT y campañas con fuerte apoyo de los  gobiernos estaduales que conservan, aliados del oficialismo derrotaron al PT en varias ciudades importantes, entre ellas las de Belo Horizonte, Recife, Salvador y Fortaleza, como las más significativas. Solamente en un caso, Salvador – esa derrota fue a la derecha. Revela errores – en algunos casos muy graves del PT como en  Salvador y Recife- y limitaciones de la acción de Lula y de Dilma para compensar esos errores. Un gran llamando la atención sobre las debilidades del PT, sin que afecte en nada a la proyección electoral para las presidenciales de 2014.

La derrota en San Pablo es un duro golpe para los tucanos, que siempre contaban con un gran caudal de votos  paulistas para tener la posibilidad de compensar los votos del Nordeste de los  candidatos del PT y ahora se ven debilitados en toda la región donde antes triunfaban. Eventuales candidatos presidenciales como Aecio – casi obligado a candidatearse  aunque con muy pequeñas probabilidades de un protagonismo importante, más aún de ganar -  o Eduardo Campos – sin chances de proyectarse como un líder nacional fuera de los marcos del bloque del gobierno, que ya tiene a Dilma como candidata para el 2014-, son objeto de especulaciones periodísticas a falta de otro tema, pero tienen pocas posibilidades electorales.

El juicio del proceso en el Superior Tribunal Federal (STF) contra el PT, que  fue uno de los temas centrales de Serra, mostró  su falta de influencia electoral ante la inmensidad de los problemas de las ciudades brasileñas y del limitado interés de la población, pese a que  los viejos medios de comunicación intentaban hacer de ello el tema central de Brasil. En las urnas, el pueblo demostró que su trascendencia es muy restringida a sectores opositores y a la opinión pública fabricada por los sectores monopólicos de los viejos medios de comunicación. Los implicados en el juicio son básicamente dirigentes paulistas del PT, pero la elección en San Pablo demostró cómo el proceso y la influencia de los medios de los viejos medios de comunicación están disminuyendo.

Otros temas pueden ser analizados a partir del resultado de la elección, pero ellos no alteran para nada el curso fundamental de la política brasileña, que sigue  centrada alrededor de la resistencia del gobierno a los efectos recesivos de la crisis capitalista internacional para elevar los índices de crecimiento económico y continuar expandiendo las políticas sociales.

Emir Sader, profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro y Secretario Ejecutivo de CLACSO es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO

Traducción para www.sinpermiso.info: Casiopea Altisench

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5375