Cambios de la cultura política durante el kirchnerismo. Por Eric Calcagno y Alfredo Eric Calcagno

Por Eric Calcagno* Alfredo Eric Calcagno**

Muchas veces surge la cuestión de saber si los cambios realizados durante las transformacionales sociales profundas son duraderos o efímeros. Esta interrogante aumenta cuando es precedido por una triste y sangrienta historia: en la Argentina se hizo desaparecer a una generación política, se derogó una Constitución Nacional por un bando militar, se proscribió a partidos políticos por decenios, se prohibió por decreto mencionar el nombre de un líder político; después, en otros períodos, se minimizó al Estado, se destruyeron las empresas públicas y se vivió del endeudamiento externo. ¿Qué garantías puede haber entonces de que en el futuro se respetarán la democracia, los derechos humanos, las conquistas económicas y sociales? La principal es que hay que defender a esos principios todos los días, para que se cumplan y se incorporen a la cultura política de la mayor parte de la sociedad.

Conciencia y cultura. La base cultural de un país depende, ante todo, de su historia y de las pautas éticas prevalecientes. Las virtudes y los defectos vigentes son la consecuencia tanto de la memoria colectiva como de la situación actual y las aspiraciones de futuro, todo en medio de los conflictos políticos, económicos y sociales. La primer dimensión es la conciencia. Lo expresó con lucidez Arturo Sampay: “El hombre es un ser en distensión permanente entre los requerimientos de sus pasiones egoístas y los imperativos de la conciencia que le señalan el bien que debe perseguir con su obrar social”. Cuando se trasponen los impulsos básicos de la naturaleza humana a sistemas políticos (con sus ingredientes económicos y sociales), también se expresan las “pasiones egoístas” y el “obrar social”. En estos casos, debe distinguirse el carácter general del régimen (su espíritu), de las motivaciones individuales de quienes viven en él y de las pautas de comportamiento aceptadas por la sociedad.

De este modo, surge la enseñanza que cualquiera sea el poder del que se disponga, no es posible que la población ejecute políticas que contradigan sus instintos o sus hábitos arraigados. La segunda regla es que en cada país existen diferentes intereses, que impulsan a tomar caminos diversos a los distintos grupos sociales. Por ejemplo, tanto en países desarrollados como subdesarrollados, los grandes empresarios procurarán marchar hacia un capitalismo que les permita apropiar todas las ganancias posibles, mientras que los desfavorecidos pugnarán por el crecimiento y mejores formas de distribución; los excluidos lucharán por su incorporación, bajo cualquier régimen. La excepción es la situación en la que las pasiones –en especial el odio– prevalezcan por sobre los intereses; un ejemplo típico es la actitud de algunos sectores medios que por encono contra el gobierno adoptan las posiciones políticas de las clases altas, aunque ellos mismos se perjudiquen.

La cultura política. La cultura política es el conjunto de conocimientos, símbolos, creencias, ideales, normas, costumbres y tradiciones que adquieren las personas y que determinan su comportamiento social y político. Es un factor fundamental para ejecutar cambios en los estilos o modalidades de desarrollo. Si prevaleciera la inercia histórica, las evoluciones serían lentas y trabarían los cambios rápidos; o, por el contrario, se acelerarían los procesos de transformación si, dentro de un mismo país, existieran rupturas sociales entre grupos con diferentes culturas.

El peronismo de 1946-1955 fue un estilo de desarrollo en el que chocaron la herencia cultural de las oligarquías que habían gobernado hasta entonces, con la cultura popular de quienes accedían al gobierno (obreros, clase media baja, empresarios nacionales y técnicos). Se avanzó hacia una economía mixta, con una revalorización del Estado; y se jerarquizó a los trabajadores, dándoles los instrumentos legales para hacer valer sus derechos, y poniéndolos en un plano de igualdad en cuanto al trato social con los demás estratos sociales.

Más de medio siglo después, reaparece en el gobierno la misma cultura política. Los objetivos actuales son análogos a los de 1946-1955: constituir una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

En cuanto a las fuerzas políticas que se enfrentan, tal vez los principales cambios sean: primero, la neutralidad actual de las fuerzas armadas; segundo, el apoyo al gobierno actual de un grupo importante de intelectuales, que como grupo social había sido hostil en 1946-1955; y tercero, la reincorporación masiva a la política de jóvenes (que se habían alejado) y de redes y de movimientos sociales.

Con respecto a la situación socio-política, se está saliendo de la peor crisis de nuestra historia con un fuerte programa de desarrollo económico con inclusión social. Se produce entonces un duro enfrentamiento entre el gobierno y ciertas corporaciones (en especial, algunas mediáticas que actúan como partidos políticos).

Los avances de la cultura política en el Kirchnerismo. Al cabo de casi un decenio de gobierno kirchnerista, ha cambiado la cultura política de gran parte de la población. Si se mantiene la defensa popular de varios principios esenciales, es difícil que se retroceda sobre ellos. Veamos algunos:

Primer principio: la democracia como forma de gobierno. Están lejanos el fraude electoral y los golpes militares, que durante decenios rigieron a la política argentina; quedan los más recientes golpes de mercado, fracasados durante este gobierno. La conciencia social rechaza a todo tipo de fraude o golpe.

Segundo principio: la afirmación de la soberanía política. Formamos parte de Sudamérica como bloque geopolítico y pasó la época de las “relaciones carnales”. El Fondo Monetario Internacional ya no dicta más nuestra política económica. Ejercemos la soberanía.

Tercer principio: el fortalecimiento de la inclusión social. Existe una conciencia colectiva de que el pleno empleo es una condición necesaria para la convivencia social y que debemos ser un país industrial; y se acepta que se fijen los salarios por medio de los convenios colectivos de trabajo.

Cuarto principio: se ha creado en la sociedad una conciencia de igualdad social y ante la ley. Sería difícil retroceder a épocas de impunidad por crímenes de lesa humanidad, ni de discriminación en contra de los pobres. La ley de matrimonio igualitario ha sido aceptada socialmente.

Quinto principio: se van sumando nuevos grupos sociales a las posiciones de dirección de la política y la economía. Las 12 universidades del conurbano ya están, y permiten que jóvenes de los sectores populares adquieran la calidad de profesionales, importante para acceder a puestos de conducción; lo mismo ocurre con muchas de las universidades fundadas en las provincias.

Conquistas pendientes.Todavía falta que se incorporen a la cultura política importantes conquistas, tales como la supremacía del Estado en sus pugnas en defensa del interés nacional, en contra de los intereses particulares de algunas corporaciones. Además, persisten conductas delictivas o antisociales, que sin embargo no suscitan la reacción social; es el caso de los evasores de impuestos, de los empleadores en negro, de la avidez por la ganancia de los fijadores de precios y de las empresas que abusan de su posición dominante. En importantes sectores de la sociedad, todavía existen desequilibrios entre las pasiones egoístas y la generosidad del obrar social.

Conclusiones. La cultura política ha dado un paso gigantesco desde que Néstor Kirchner asumió el 25 de mayo de 2003. El país de la inercia conservadora ha perdido varias de sus mayores bases de sustentación. Al mismo tiempo se está consolidando una nueva conciencia social, que consiste en algunos principios básicos para la construcción de un país con desarrollo económico e inclusión social; y han desaparecido otras normas que fundamentaban un orden social injusto. A partir de los logros del primer decenio kirchnerista, la reciente distribución del ingreso, de la palabra y del conocimiento va configurando una nueva cultura política, inclusiva y dinámica.

*Diputado Nacional (FpV)

**Doctor en Ciencias Políticas

http://sur.infonews.com/notas/cambios-de-la-cultura-politica-durante-el-kirchnerismo